jueves, julio 25, 2024

Uruguay y la Copa, un siglo de gloria

Por Luca Luvino

La Celeste participará por 46º vez en la competición de selecciones más antiguas de la historia, en la que es el máximo ganador junto con Argentina.

1924 fue un año histórico para el fútbol uruguayo. Por primera y única vez obtuvo dos grandes títulos en un mismo año, la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de París en junio y meses después, en noviembre, la Copa América.

Por aquel entonces, todo parecía inclinarse a favor de los Charrúas, no solo por venir de ser campeones en Colombes, sino que también terminarían siendo la sede del Campeonato Sudamericano tras demostrarse que Paraguay no contaba con las instalaciones requeridas para recibir a las otras tres selecciones participantes: Uruguay, Argentina y Chile. 

Además, la selección uruguaya llegaba a esta edición habiendo ganado cuatro de las siete ediciones disputadas hasta ese entonces, incluyendo la primera de la historia en 1916 disputada en Buenos Aires.

Pero no todo eran buenas noticias para los campeones olímpicos. Uno pensaría que siempre, históricamente, Nacional y Peñarol, los dos clubes más grandes de Uruguay, cedieron jugadores a la selección. Como en este 2024, en el que irán a la Copa siete jugadores surgidos en el Bolso, como Luis Suárez, y seis en el Carbonero, como Federico Valverde.

Un par de años antes, a fines de 1922, Peñarol fue desafiliado de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) tras la votación de sus socios a favor de jugar un amistoso contra Racing e ignorar la orden que se les fue dada de no disputar partidos contra clubes argentinos que no formasen parte de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).

Esta sanción al Aurinegro se prolongaría entre 1923 y 1926, periodo en el que, al seguir excluidos, no tuvieron jugadores en el seleccionado nacional. Por este motivo, Uruguay convocó en su mayoría jugadores de Nacional, más precisamente ocho, de los cuales seis serían titulares en la final ante Argentina.

El clásico siempre tenía ese ambiente único, pero esa vez era un tanto particular, ambas selecciones se iban a enfrentar por quinta vez en apenas siete meses.

El 25 de mayo disputaron dos partidos, correspondientes a la Copa Newton 1923 y 1924, que finalizaron con una victoria por lado. Luego un 1 a 1 en septiembre en un amistoso en Montevideo, con la novedad de que los uruguayos venían de ser campeones olímpicos. 

El último encuentro previo a la Copa América fue apenas diez días antes de que arrancase la competición y se tuvo que posponer por los incidentes que generó la cantidad de espectadores que asistieron al antiguo estadio de Sportivo Barracas. La Albiceleste ganó por 2 a 1 en el día que Cesáreo Onzari anotó el primer gol olímpico en la historia.

Finalmente y como ya era casi que un hábito en aquel entonces, los dos conjuntos rioplatenses se disputaron el Campeonato Sudamericano. A Uruguay le bastaba de una victoria para salir campeón mientras que Argentina estaba obligada a ganar.

Número 278 de El Gráfico. Antes del partido definitorio, la revista ya daba como campeón a los locales.

20.000 espectadores presenciaron en el Gran Parque Central, la casa de Nacional, ese partido que finalizó 0 a 0 a pesar de un gran dominio de La Celeste y que los coronó campeones por quinta vez en ocho ediciones.

En todos estos años, Uruguay únicamente ha estado ausente en dos ediciones de la copa, la posterior a esta, en 1925, por lo que no pudo defender el título, y en 1963, por estar en desacuerdo con que la competencia se desarollase en la altura de La Paz. 

Así y todo con altas y bajas, la Celeste se mantuvo en todo momento y a lo largo del tiempo en el podio de los máximos ganadores del certamen. Sin duda la garra charrúa estará siempre presente en todo lugar en el que se mencione a la Copa América, así como si de sinónimos se tratase.

 

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