miércoles, diciembre 6, 2023

Aquí llega Viloni, dispuesto a pelear

Por Agustín Cánovas

“Aquí llega Viloni, dispuesto a pelear”, se escuchaba en el comienzo de la canción con la que subía al cuadrilátero. Lo cierto es que para Adrián Fernández, el hombre detrás del personaje de Vicente, siempre fue pelear, tanto arriba como abajo del ring.

De padre boxeador, las primeras manos las tiró casi por instinto. “El primer regalo de mi viejo fueron unos pantalones, unos guantes, unas gomas de autos y una bolsa casera que colgué en el patio”, rememora. Criado en las calles de Villa Lugano, desde chico sintió la necesidad de defender al más débil, lo que lo llevó a tener que meterse en más de un altercado para evitar que golpearan a sus amigos.

El área de entrenamiento construida por su papá rápidamente le quedó chica, por lo que, tras un fallido paso por la Federación Argentina de Boxeo, comenzó a entrenarse en el Club Unidos de Pompeya. Allí, luego de incursionar por un tiempo en el fisicoculturismo por recomendación del profesional Omar Patiño, conoció a Humberto Reynoso, el hombre bajo la máscara del Caballero Rojo, que lo haría cambiar el ring de cuatro cuerdas por el de tres.

El Maradona de la lucha fue invitado por la leyenda a un entrenamiento de Titanes en el Ring en el que, ignorando su cámara y su cuaderno para recibir autógrafos, los deportistas creyeron que había ido a subirse al cuadrilátero. Si bien su idea original no era pasar a formar parte de la troupe, tras varias insistencias de Héctor Oscar Brea (mejor conocido como William Boo), aceptó la propuesta, se probó en la lona y superó el examen con honores.

A los tres días ya tuvo su primera lucha, algo realmente fuera de lo común en un deporte que lleva años de aprendizaje, aunque no resultó de la mejor manera. “Me cagaron a palos para ablandarme. Antes tenías que pagar el derecho de piso e ir bien de abajo, comiendo las migas que sobraban”, reconoce. Interpretando a una nueva versión del conocido personaje Míster Moto, consiguió su primer tiempo de pantalla en 2001, cuando Titanes en el Ring volvió al Canal América.

Si bien el programa fracasó y fue levantado del aire a las pocas semanas, sirvió para que el Águila Rubia se ganara el respeto de una leyenda. “No le tenía miedo a las caídas, sabía dar los golpes y se bancaba recibirlos. Nunca habíamos visto a un novato pulir la base tan rápido”, recuerda Juan Manuel Figueroa, intérprete de La Momia en el programa de Martín Karadagian, para luego agregar: “Eso sí, estaba loco. Una vuelta, por ejemplo, se había encaprichado con hacer mortales para atrás desde la tercera soga. Terminó afuera del ring durante un mes por lastimarse el tobillo en el aterrizaje. Pero lo disfrutó, porque le gusta estar al borde de lo extremo y del peligro”.

 Lo cierto es que durante esos años, no era solo en el ring que llevaba una vida extrema. En su casa las cosas no eran fáciles. Ángela, su madre, se enfermó y falleció cuando él era joven, lo que lo llevó a trabajar desde los 14 años para poder ayudar a su padre a pagar, entre otras cosas, los dos años de cuota que debían del colegio secundario. “Fui albañil, pintor, zapatero, plomero, taxista, sodero, patovica, canillita, puse marquesinas y fabriqué cinturones”, enumera el porteño de 53 años. “También laburé de manera insalubre en una metalúrgica. Llegaba a casa y me sangraba la nariz por lo que aspiraba en la fábrica. Pero no lo cambiaría porque me ayudó a valorar mi actual posición”.

 Esas experiencias se combinaban con shows los fines de semana, en los que distintas marcas independientes querían contar con los servicios del León de Las Pampas. En uno de esos eventos, llevado a cabo en el Cubo Cultural en Balvanera para la empresa Ring Extremo, fue visto por Eduardo Husni, que buscaba luchadores para su nuevo programa en Telefé. “Era un tipo distinto, te dabas cuenta por cómo se movía en el ring que no necesitaba ni casting”, relata el creador de 100% Lucha.

Trabajando para el canal de las tres pelotas, el luchador tuvo no solo los mejores años de su carrera, sino de su vida. “Fui un privilegiado. En todos los países de Sudamérica conocían y miraban el programa, también en México. Conocí toda la nación haciendo giras. El respeto y la admiración se veían en las caras de los chicos”, explica.

Ese puesto de celebridad no llegó gratis de todos modos, cuenta el Campeón del Pueblo: “A una semana de estar en el aire salí con mi familia al zoológico y no pude ni sacar las entradas, ahí me di cuenta de que mi vida había cambiado para siempre”. Como en las películas, el luchador debía refugiarse en gorras, ropa holgada y lentes de sol para pasar desapercibido.

Si bien en esa época su cara estaba en películas, álbumes de figuritas, disfraces y colecciones de muñecos, para el wrestler, el mejor momento de su carrera fue otro: “Sentí que toqué el cielo con las manos cuando salí campeón en el Luna Park unificando los títulos”. En ese show de 2007, venció en los cuartos de final a Gorutta Jones y en la final a La Masa. Pero el oponente destacado por el de Villa Lugano fue el que superó en las semifinales: Steve Murphy.

Lo cierto es que Pablo Mas Albert, el hombre detrás del personaje del Teniente, no solo es el rival favorito del roquero a la hora de subirse al cuadrilátero, sino que además es uno de sus seres más queridos. Este es un sentimiento que Murphy comparte arriba y abajo del ring: “Adrián es un tipo al que nunca se le subió el ego, con un corazón que no le entra en el pecho y una humildad que lo hace una persona extraordinaria. Encima es una bestia como luchador, cuando voy contra él me hace sentir que estoy en la WWE”.

Mas Albert no fue el único que sintió que los combates de 100%Lucha eran dignos de la World Wrestling Entertainment. Vincent y Shane McMahon, dueños de la empresa estadounidense, intentaron adquirir (sin conseguirlo) el programa de Endemol en 2008, según cuenta el Campeón del Pueblo: “Vinieron a investigarnos porque éramos el único show de lucha en el mundo que los superaba en rating. Hacían 0,1 puntos y nosotros metíamos 7 u 8 en el mismo horario”.

Para su tristeza, ese éxito desaparecería tras algunos cambios de mando en Telefé. “Terminamos el 2010 con dos Luna Park al palo y después empezaron a pasar repeticiones, hasta que un día nos cerraron la puerta en la cara”, revela. Durante esos tres años de incertidumbre, el argentino se mantuvo retirado de los cuadriláteros, bajo la promesa del canal de que tarde o temprano regresarían al aire.

“Lo primero que hice cuando me di cuenta de que no volveríamos fue pelear por mi indemnización y los derechos de la marca Viloni”, comenta el Águila Rubia. Nuevamente con el nombre de Vicente, utilizó el dinero del despido para comprar el ring que usaban en el programa y fundar junto a Musambe Tutu una nueva empresa llamada Lucha Extrema.

Desde su regreso a las tres cuerdas en 2013 hasta hoy, los intentos por retornar a la televisión fueron muchos, pero hay dos que destacan sobre el resto. El primero de ellos, encabezado nuevamente por Eduardo Husni, se hubiese emitido en 2015 por Canal 9, tal como cuenta el productor: “Estaba todo cerrado con El Nueve, pero finalmente las cosas no se dieron”. El motivo del quiebre de las negociaciones fue explicado por el luchador de Villa Lugano: “Dependíamos de la victoria de Daniel Scioli porque saldríamos con apoyo del kirchnerismo. Cuando ganó Macri se suspendió el programa”.

Como cuando empezó su carrera, el Águila Rubia debió volver a trabajar abajo del ring. “Pasé de luchar una vez por semana a una vez por mes y tuve que empezar a invertir para tener ingresos”, explica. En su afán de seguir cerca del público, abrió la peluquería infantil “La Nave Mágica” en Devoto, que entre 2017 y 2020 sirvió como punto de encuentro con sus seguidores. El cierre del local en el final de la pasada década se debió a la pandemia de coronavirus, que atacó fuertemente al bolsillo del luchador que ya estaba herido en lo anímico. “Perdí todo y tuve que vender la moto, la que usaba en el programa, la que sale en las películas, para poder tener algo de plata”, lamenta.

En el momento justo para ayudarlo con su caída, el segundo proyecto para volver al aire salió en 2021 bajo la tutela de Jorge Acero Cali, con Viloni y La Masa como grandes figuras. Tras un casting al que asistieron más de 300 personas (entre ellas jóvenes promesas y talentosos veteranos), todo quedó truncado cuando, tras el fallecimiento del excampeón mundial de kickboxing en medio de las negociaciones, Marcos Maidana, mano derecha de Cali, se retiró del proyecto y los dejó sin fondos.

Sin embargo, esto impulsó a Adrián a volver mejor que nunca: “Abrí un gimnasio, me compré otra moto y volví a subirme al ring dos veces por semana”. Desde entonces llenó Pinar de Rocha con Zona de Lucha, cruzó nuevas fronteras con Quilombo Wrestling y revolucionó la Argentina Game Show con 100%Evolution, empresa en la que se reunió nuevamente con Eduardo Husni, Osvaldo Principi y varios compañeros del recordado programa de Telefé.

Con su regreso al fisicoculturismo, ahora como profesor, el 100%Gym se encuentra abierto a día de hoy en el Barrio Uno de Ezeiza y es atendido por la familia Fernández. “Amo los fierros y amo enseñar, soy feliz donde estoy. Mi hermano Beto y mi hijo Sebastián comparten los turnos conmigo”, confiesa.

En el repaso de sus familiares, además de los ya mencionados, está la heredera de la sangre Viloni, Daiana, a quien su padre elogia: “Llegó más lejos que yo. Es fisicoculturista profesional y ya no puede competir en Argentina, solo en torneos internacionales”. Al ser consultado por un posible debut de su hija en el cuadrilátero, responde: “Ella cuida su cuerpo porque vive de eso. Pero si volvemos a la tele está dispuesta a arriesgarse a las lesiones para volver al ring”.

Arriesgarse a las lesiones es algo que nunca asustó al luchador, que a día de hoy sigue subiéndose al cuadrilátero y dejando la vida en cada vuelo que hace. Nadie puede describir lo que siente mejor que él mismo: “Siempre elijo la lucha. Me han roto todos los huesos y vuelvo a luchar. La pasión es lo que me mueve y me mantiene vivo, es lo que respiro con el deporte y lo que me permite ser feliz hasta el día de hoy”.

Más notas