martes, mayo 28, 2024

Di Stéfano, el que jugó hasta de arquero en el superclásico

Por Abel Iranzi

Para muchos considerado uno de los mejores jugadores de la historia. Alfredo Di Stéfano fue uno de los pioneros de la revolución del fútbol junto a grandes apellidos en el renacer del deporte como Puskas, Sivori, Stábile y el mismísimo Pelé. El fútbol argentino tuvo el honor de tener en su liga a un jugador completamente distinto al resto.

Di Stéfano con la camiseta de River antes de emigrar al Millonarios de Colombia.

Si algo caracterizaba a Alfredo, era su polivalencia a la hora de meterse en el campo de juego. Durante su carrera jugó en el mediocampo, en la delantera, por el centro, por bandas y junto a la saga central. Era un jugador capaz de cumplir la función de cualquier jugador. Pero si hay una posición totalmente distinta al resto, esa es la del arquero.

A pesar de la diferencia del portero con la de los jugadores de campo, Di Stéfano no le tuvo miedo a los tres palos y atajó en un River – Boca en el Torneo Oficial Argentino de 1949. En aquellos años, el arco de La Banda lo ocupaba Amadeo Carrizo, uno de los arqueros más importantes y reconocidos dentro de la historia del fútbol argentino. Ambos jugadores disputaron aquel Superclásico el cual abrió el marcador Ángel Labruna. Pero faltando 10 minutos para el final del partido, Carrizo recibió un rodillazo en los testículos, provocando que el portero salga del encuentro sin poder disputar los minutos restantes. 

Debido a que la regla de las tres sustituciones se hizo vigente recién en 1958, River estuvo obligado a disputar el final del partido con un jugador menos. Es por eso que Di Stéfano se cambió, se puso la vestimenta amarilla de arquero y disputó esos minutos finales como arquero. Finalmente, La Saeta Rubia mantuvo la valla en cero y proclamó la victoria del conjunto de José María Minella venciendo a su clásico rival por la mínima con un jugador menos.

Recibió el apodo “La Saeta Rubia” en su paso por Real Madrid.

Recién en 2014 Amadeo Carrizo detalló lo que había pasado en aquel partido: “Fue un pelotazo tremendo ahí abajo y tuve que salir porque me sentía descompuesto y entonces Alfredo entró por mí. Estamos hablando de él, era bueno en todo, hasta en eso de atajar”.

Además de Di Stéfano, otros 16 jugadores en la historia de River tuvieron que cubrir los tres palos, pero la diferencia con este caso es que ningún otro lo hizo en un Superclásico.

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