Alejandro Sanzo es un dirigente del Club Social y Deportivo Pacífico que siempre ha estado ligado a la institución y colaborando desde distintos lugares.

-¿Cómo empieza tu historia con el club? ¿A qué edad empezaste a ir y qué era Pacífico para vos en ese momento?

-Empecé a los 4 años. Vivía a la vuelta y arranqué ahí por una cuestión de cercanía. Jugué en la escuelita del club y después hice el Baby Fútbol desde el tercer año (1996. Categoría 86/87). Varios de esa camada seguimos ligados hoy en día. Yo voy todos los días desde las 18:00 a 21:30. Viví muchas cosas hermosas gracias al club.

-¿Cuál creés que fue tu rol en la refundación de Pacífico?

-Mi trabajo no fue tanto puertas adentro, sino que me preocupé en la imagen institucional y en representarlo bien en AFA. Generar vínculos con el resto de los clubes, amistades, armar amistosos y relaciones. En 2017 ya empecé a formar parte de la comisión del futsal de AFA y eso ayudó mucho a Pacífico a posicionarse bien rápidamente.

-¿Cómo te imaginás al club en 5 años?

-Yo quiero que siga creciendo y estabilizándose. Seguramente en plena obra construyendo su propia cancha de 40×20. De hecho, ya estamos armando el proyecto para hacerlo. Creo que vamos a seguir reafirmando lo que venimos haciendo hace siete años. Es gratificante ver cómo los chicos nacidos en el club van creciendo y se convierten en hombres. Siempre buscamos enseñar valores, guiar a los chicos, aconsejarlos, estar cerca cuando se equivoquen y creo que eso ni lo habíamos pensado cuando empezamos. La idea es que cada chico que se caiga lo ayudemos a levantarse. Nuestro objetivo es seguir afianzando ese camino. 

-¿Cuál es tu función en Pacífico actualmente dado que estás viviendo en España?

-Mi función es ser la cara de Pacífico en el exterior para con otros clubes y ligas. Además, gerenciar la primera y la tercera del club. También soy una voz y apoyo para las decisiones importantes que tiene que tomar el club, eso lo voy a seguir manteniendo por más que esté a la distancia. Hasta con otra perspectiva y desde afuera, creo que lo voy a poder seguir haciendo mejor. El día que me toqué volver voy a estar a disposición y acompañando. 

-¿Qué significa el club para vos?

-Es mi segunda casa, mi lugar de aprendizaje. Donde más aprendí en mi vida. Aprendí a laburar en equipo, a ponerme contento por los logros de los demás. Es el lugar donde puedo ser feliz de una manera antigua y viviendo la vida real, compartiendo momentos con la gente y desconectados de la tecnología. De chico fue mi contención. Cuando no la pasaba bien ser parte me hacía olvidarme de todo. Me dio amigos y un lugar que quiero mantener y me hace sentir útil. No me quiero ir nunca. Ojalá pueda estar rodeado siempre de la gente de Pacífico. No me imagino una vida sin estar cerca del club. Siempre que puedo llevar a alguien, lo hago. Me sorprende como en seguida todos son felices en Pacífico, se hacen amigos de la gente y se convierten en hinchas. Siempre me dicen que el club saca lo mejor de mí y que cuando lo nombró me brillan los ojos, es mi gran pasión.

-¿Por qué pensás que hay tanto sentido de pertenencia de las familias y de los jugadores para con Pacífico? 

-Es inexplicable. Hay cientos de clubes de barrio, pero no son muchos los que generan esto. Pacífico tiene algo muy especial y es que le abre la puerta a todos y el que llega instantáneamente se convierte en uno más de esta gran familia. El que no tiene la esencia o buena madera se termina alejando solo. Más allá de que lo deportivo es importante, buscamos que los que se sumen prioricen los valores y las formas. Siempre nos fijamos en como se labura, como son las personas y sus familias. Es mágico lo que pasa en este club. Todos dejan sus intereses personales y egoísmo en la puerta y entienden que todos somos pequeñas partes de un engranaje casi perfecto. Eso nos hace un lugar muy lindo. La gente de afuera queda maravillada con la familia de Pacífico. Me llena de orgullo. Me hace acordar a cuando era chico, eso es mágico y queremos seguir ese legado. Queremos que los más chicos vivan una infancia parecida a la nuestra y creo que lo estamos logrando con creces. Estamos felices de lo que pasa en Pacífico.

-¿Qué rol creés que cumple la institución en el barrio o a qué apuntan ustedes?

-Los clubes de barrio son tan importantes como una escuela. Son para formarte y educarte. El deporte te enseña a ganar, perder, respetar, aceptar, formar parte de un equipo, que la vida no siempre es justa, que hay que laburar para conseguir objetivos, que hay que ser leal. Además, nos gusta colaborar con el barrio con donaciones y viandas solidarias. Siempre queremos darle una mano a la gente de la zona. Ojalá nos mantengamos así y no haya que contar ninguna historia de refundación más.