sábado, mayo 18, 2024

El bisabuelo de Maratea, impulsor de las colectas en otros tiempos

Por Luca Palmas

Frank Chevallier Boutell anuncia que concretó un acuerdo que será histórico para el deporte rioplatense. Regresa desde París con la noticia. Tesorero de la Unión Argentina de Rugby, sabe que la llegada de la Selección de Francia para disputar una serie de amistosos en territorio nacional generará un rédito deportivo y económico inconmensurable: será la primera vez que un equipo de élite mundial pisará el país. 

Juan Domingo Perón transita el tercer año de su primer mandato presidencial. La oleada inmigratoria de finales del treinta también disminuyó, aún así, el país está repleto de extranjeros en 1949. 

La colectividad foránea que ayudó a Chevallier Boutell con el recaudo del dinero fue la francesa. Organizaron fiestas con el fin de juntar fondos y pagaron los primeros abonos de los futuros partidos.  El club Hindú aportó su predio de entrenamiento ubicado en Don Torcuato. Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires concedió su cancha para que los encuentros sean realizados allí. 

La UAR cumpliría 50 años el 10 de abril. El efectivo debía ser reunido antes. Las exigencias del plantel francés, segundos en el torneo Cinco Naciones de la temporada anterior, estaban costeadas. El resultado deportivo es anecdótico –Francia ganó los nueve test match disputados- porque la gestión de Chevallier Boutell cerró en una ganancia de 72 mil pesos para la institución; una fortuna para la época. 

En los comienzos del siglo 19, Frank Chevallier Boutell era conocido por ser el sobrino de Francis Hepburn, presidente de la Argentine Association Football League -antecesora de la Asociación del Fútbol Argentino- entre 1900 y 1906. Eligió un deporte distinto al de su tío: además de ser tesorero, fue jugador y presidente del Club Universitario de Buenos Aires (CUBA). 

En la actualidad, Chevallier Boutell pasará a ser nombrado como el bisabuelo de Santiago Maratea, el influencer que lleva adelante la colecta para pagar la deuda de Independiente de Avellaneda. El vínculo sanguineo es indudable: trazado por el apellido, el deporte y la economía durante la vida de ambos. 

La colecta comunitaria para un fin grupal, quizá justificado por la intuición familiar, fue la ruta que tomaron bisabuelo y bisnieto en siglos distintos. Maratea, quien dedica su vida a causas públicas, fue más allá que Chevallier Boutell: obtuvo reconocimiento por haber comprado el medicamento más caro del mundo para dos niños enfermos, por financiar la compra de insumos para que los bomberos voluntarios de Corrientes frenaran una serie de incendios, por recaudar dinero para que la Selección Argentina de fútbol de talla baja pudiera viajar a la Copa América.  

El 27 de abril de 2023, 74 años más tarde del suceso de su bisabuelo, Maratea llegó al Estadio Libertadores de América. Contempló las instalaciones de Independiente de manera tranquila y holgada. Vistió ropa oversize hasta que le otorgaron la camiseta número 10 que supo usar Bochini. Pisó el campo de juego. Tenía que subir historias en Instagram: estaba a punto de hacer el anuncio de uno de los proyectos más agotadores de su vida laboral. 

Maratea reía con los periodistas; asumía un personaje televisivo showman. El ex arquero Miguel Ángel Santoro estaba a su lado en la sala de prensa. Maratea agarró el teléfono celular y se lo enseñó a los medios: la colecta recaudó 74 millones de pesos en una hora. Independiente debe alrededor de 6 mil millones en moneda nacional. El comienzo de la recaudación, según cálculos matemáticos, es beneficioso: de continuar así, la deuda podrá ser saldada en dos semanas.  

El periodismo viralizó que el fideicomiso creado había sido inscripto en el Colegio de Escribanos de la Provincia de Neuquén, a miles de kilómetros de Buenos Aires. Maratea declaró que había tomado esa decisión porque el proceso era más rápido allí. Asimismo, confesó que debía quedarse con el 5% del dinero recaudado por el hecho de ser fideicomisario. 

Patriarca que nos cuida los pesos”. Vestido con ropa de rugby, gomina en el pelo y bolsa de dinero en mano, Chevallier Boutell había sido esbozado por el dibujante Lino Palacio. El tesorero quedó en la historia de la UAR.

“Que hablen. Que hagan memes. Siempre quisieron bajarnos el precio.” Vestido con ropa deportiva, pelo revuelto y abrazado con Pepé Santoro, Maratea fue fotografiado en el estadio para ser subido a la página institucional. ¿El influencer quedará en la historia de Independiente?

 

Ilustración: Augusto Papasidero

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