Por Agustín Gomez Osti

Es extraordinario lo que puede hacer un jugador con un balón y un poco de desfachatez. Los habilidosos son esa rara especie que pueden ser de los mejores del mundo y de la historia por instantes, pero si la pelota no les sonríe se los tiene que sentar porque no les va a salir un jugada bien.

A Luca Vildoza, base marplatense de 27 años, la anaranjada de la NBA no le sonrió nunca. Su (no) llegada a los New York Knicks fue el primer acercamiento del ex Quilmes de Mar del Plata con la mejor liga del mundo. Una lesión en el pie derecho mientras jugaba la Summer League con la franquicia de la Gran Manzana lo privó de empezar la temporada 21-22.

Cuando todo apuntaba a una vuelta al Baskonia, equipo de la ACB que tenía sus derechos de tanteo a nivel europeo, los Milwaukee Bucks lo firmaron por tres años de manera no garantizada. Contratado en las primeras instancias de Playoffs, el argentino pudo, al fin, calzarse una camiseta NBA y entrar al parquet a disfrutar. Fue el argentino número 16 en debutar y el tercer basquetbolista en toda la historia de la competencia estadounidense en debutar en hacerlo en instancias de knock out. Si bien tuvo solo minutos basura en su haber, sus actauciones daban a entender que tendría grandes chances de formar parte del equipo para esta temporada, pero no fue así. Más allá de resignar las ventanas FIBA y la Americup para poder estar en el training camp del equipo dirigido por Mike Budenholzer, el mismo Vildoza pidió salir de la franquicia en busca de un mayor carga de minutos y responsabilidades.

El 13 de octubre, hace un poco menos de dos meses, se confirmó el fichje del experimentado perimetral por el Estrella Roja de Serbia. Con nada que perder y mucho por ganar, Luca se calzó la 1 rojiblanca y, con dos partidos jugados en la Liga Adriática, fue nombrado jugador del mes. En el Boca-River del baloncesto serbio destrozó al acérrimo rival de su equipo, el Partizán, anotándole 19 puntos. Para terminar de confirmar su gran momento, en el último partido de Euroliga que jugó terminó con 17 unidades y 5 asistencias en 28 minutos ante la Virtus Bologna.

A veces hay que retroceder para encontrar el camino, hallar la mejor versión conlleva decisiones arriesgadas que ponen en juego la autoestima y desafían. Eso entendió Luca Vildoza que, con su vuelta al viejo continente, se convirtió en una de las figuras actuales del baloncesto a nivel mundial.