Por Santina Cova

Quiero hacer historia con esta camiseta”, declaró Emiliano Martínez luego de la clasificación a los cuartos de final del Mundial. Un baldazo de agua fría a tiempo frente a Arabia Saudita, dos partidos para volver a jugar a “La Nuestra” contra México y Polonia y unos octavos de final que paralizaron a 45 millones de argentinos que, pese a sufrir hasta el final, mantuvieron la ilusión intacta.

Los 90 minutos habían terminado, se jugaba el adicional y a falta de uno, Martínez se agigantó en el arco y en su primer Mundial ratificó su jerarquía. Garang Kuol, en un silencio que sonó a pesadilla, se enfrentó mano a mano con el arquero argentino que -como nos tiene acostumbrados- fue una muralla que salvó a este equipo, una vez más.

Soy consciente de que para conseguir grandes cosas necesitas un gran arquero y nosotros tenemos al mejor”, dijo Rodrigo De Paul dando indicios de la confianza del grupo. Que se empezó a construir en la Copa América, siguió su paso en las Eliminatorias y se consagró esta tarde. El rival puede no aparecer durante todo el partido, pero cuando lo hace, este equipo sabe que en el arco está Dibu, el que juega con el corazón.

“Se que tengo el peso de 45 millones de argentinos en la espalda”, declaró Martínez luego del partido contra México. Una mochila cargada de ilusiones, de presiones, pero sobre todo de sueños por cumplir. Arabia fue el golpe a tiempo que Argentina necesitaba, pero uno duro para él, que solo pensaba en revertir la situación. El peso de ser el arquero de la Selección Argentina, que demanda no solo hacerle frente a su historia sino lograr ser cada vez más grande. Y El Dibu le hace frente de la mejor manera, sintiendo la camiseta a tal punto de llevarla en la cabeza como parte de su corte de pelo. 


Soy consciente de que para conseguir grandes cosas necesitas un gran arquero y nosotros tenemos al mejor”, dijo Rodrigo De Paul.

El abrazo final entre Martínez, Enzo Fernández y Nicolás Otamendi fue el apretón de esos 45 millones de argentinos que carga sobre su espalda. El de Mar del Plata, su ciudad natal, que salió a las calles con una bandera que tenía escrito “Dibu te amamos”, en representación del sentimiento de un país que sigue soñando. 

La ilusión intacta y las ganas de ir por más fueron descriptas a la perfección en esa atajada. Él mismo dijo que no podía fallarle a sus compañeros después del partido que habían jugado. Y suele pasar con la selección que le toca padecer de vez en cuando, pero este equipo sin dudas aprendió a sufrir, porque como dijo El Dibu, “de las batallas se hacen los guerreros”.