domingo, julio 14, 2024

Scaloni, el fútbol juego y la locura colectiva

Por María Eugenia Oliva

“Es difícil hacerle entender a la gente que mañana sale el sol, ganes o pierdas”, fue la reflexión de Lionel Scaloni luego del triunfo de la Selección argentina por 2 a 0 ante México por la segunda fecha del Grupo C en el Mundial de Qatar y ante la pregunta por la angustia de Pablo Aimar en el banco de suplentes después del primer gol del conjunto nacional, que trascendió la pantalla para ser espejo de muchos.

Ya está, se ganó. Las bocinas gritan lo que las gargantas ya no pueden, las promesas siguen intactas y ojo con cambiar de lugar la silla y la estampita del Diego. Pero hasta qué punto se puede hacer oídos sordos a las palabras del maduro DT (que con 44 años es el técnico más joven de la competencia) en una Copa del Mundo: “La sensación es que te estás jugando algo más que un partido de fútbol. Intentaremos corregirlo. Que ellos sientan que es un partido. Cada vez que tengas que jugar con la Selección siempre va a ser así”, expresó Scaloni ante la prensa.

El fútbol es una pasión que atraviesa a la sociedad argentina. Es algo más que un deporte. Es un espacio de pertenencia que como por arte de magia hace desaparecer los fantasmas cotidianos. Aunque en un mundo donde el éxito y el consumo te apuntan en el pecho constantemente resulta muy difícil convivir con la derrota. 

La valentía del entrenador argentino no fue solo la de hacer los cambios acertados. También fue la de interpelar las emociones que desbordan, esas que no permiten el disfrute, esas que provocan frases como: “a matar o morir”, o el famoso “a todo o nada”. Invitó a revisar la escala de exigencias. Claro que es lindo ganar. A quién no le gusta. Pero la necesidad de restaurar el chip a modo “es un deporte”, fue lo que prevaleció en el discurso esperanzador del director técnico. 

Queda un partido más de la fase de grupos. El miércoles ante Polonia seguramente se vivan sentimientos parecidos, aunque con la confianza renovada. Va a ser difícil modificar la cultura futbolera que corre por las venas de una sociedad tan visceral. El planteo de Lionel Scaloni es un buen comienzo. Los medios de comunicación tienen la oportunidad de trabajar en esa línea para que desde las redes sociales no se replique un mensaje destructivo, sino uno que construya un espacio menos trágico y más saludable.

 

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