Por Emilia Pellegrini

Boca-Independiente y Racing-River protagonizarán la definición del título este domingo. Con la mirada puesta en los futbolistas del Rojo y el Millonario, hay hinchas que quieren ver perder a su equipo con tal de perjudicar a su clásico rival. La cultura del aguante, los valores en juego y un grupo de jugadores que sale a la cancha condicionado por una atmósfera contaminada.

Boca llega puntero con 51 puntos, escoltado por Racing que tiene 50. Ambos equipos juegan el mismo día a las 17, con la particularidad de que se enfrentarán al clásico rival del contrario: Boca jugará con Independiente en la Bombonera y Racing lo hará ante River en Avellaneda, y en el caso de que alguno de los visitantes gane o empate puede contribuir a que su clásico salga campeón. 

Luego de que Independiente le gane 1-0 a Banfield en la fecha pasada, en la cancha del Rojo se escuchó: “El domingo tenemos que ganar”, haciendo alusión al partido que se viene. En cuanto a River, no solo se juega un clásico contra Racing en la última fecha sino que también será el último partido de Marcelo Gallardo como entrenador. A pesar de esto, todavía existe un grupo de hinchas que insiste con que hay que “ir para atrás”, o hacer todo para que el clásico rival no se consagre. 

La rivalidad entre ambos clásicos existe prácticamente desde que los clubes se fundaron, o quizás desde que la cercanía los volvió “enemigos”. Independiente se asentó en Avellaneda en 1907 y Racing ya jugaba allí desde 1904, además que desde 1928 tan sólo 300 metros separan sus estadios. En cuanto al superclásico que conforman River y Boca, se sabe que el Millonario tuvo sus primeros campos de juego en el barrio de La Boca antes de mudarse a Recoleta y posteriormente a Belgrano, lo que comenzó como un clásico de barrio y terminó en el enfrentamiento con más concurrencia y relevancia del país. 

Lo cierto es que la enemistad, y sobre todo la violencia entre los hinchas de estos cuatro equipos no fue siempre así: un claro ejemplo se ve cuando Racing, en 1967, volvió al país siendo campeón del mundo e Independiente lo recibió en su estadio para ovacionar a los jugadores campeones y llenarlos de aplausos; luego de eso el Rojo le ganó a la Academia, se llevaron el título del torneo local y ambos equipos festejaron juntos.

No pasó lo mismo en 1991, cuando Boca y Oriente Petrolero se enfrentaron por Copa Libertadores: con un empate, River se quedaba afuera en la fase de grupos. Si Boca le ganaba al equipo boliviano, los Millonarios también se clasificaban, por lo que ese día la gente en la Bombonera cantó “esta noche tenemos que empatar” y “el que no salta, quiere ganar”. El Xeneize empató 0 a 0 ese partido y, tiempo después los propios protagonistas contaron cómo se llegó a esa instancia. Diego Latorre: “Nos llamó el Abuelo (líder de La 12), con un tono intimidatorio. ´Miren que tienen que empatar porque se pudre todo´. Yo te puedo garantizar que Tabárez no sabía nada. Me hace ingresar para ganar el partido y en la primera pelota que toco eludo a uno, le pego y da en el palo. Viene un compañero mío y me dice: ´nene, la puta que te parió, quedate al lado mío porque te voy a cagar a trompadas´”.

Con el paso de los años los ejemplos son cada vez más y quizás uno de los más recordados es el partido que enfrentó a Independiente y Vélez en el Apertura 1995: Racing necesitaba ganarle a Colón, pero además le convenía que su clásico rival gane, ya que tenía solo tres puntos menos que el Fortín. La Academia no pudo contra el Sabalero y perdió 5-1, pero lo curioso se vio en la cancha del Rojo, cuando el equipo de Carlos Bianchi ganó 3-0 y los hinchas de Independiente gritaron los goles del rival, festejando que Racing no saldría campeón.

Fecha 13, Apertura 98. Conferencia de prensa de Ramón Díaz previo al cruce ante Gimnasia en La Plata, rival directo de Boca en la definición de aquel torneo. 

-¿Vas a hinchar para River contra Gimnasia?

– (La mirada del entrenador y el silencio anticipa su respuesta). Ustedes ya saben.

Esa noche en el Bosque fue victoria del Lobo 3 a 2 y  el público de River cantó: “Y vamos, vamos, vamos, vamos River Plate, pongamo´ huevo que hoy tenemos que perder”. 

En 2013, se vivió algo parecido pero esta vez para que el clásico rival descienda: Racing y Quilmes se enfrentaban por la fecha 16 del torneo, y el Cervecero ganó 1-0, derrota para los de Avellaneda pero que ayudaba a que Independiente esté más cerca del descenso. Años después los jugadores de la Academia afirmaron que fue uno de los partidos más difíciles que les tocó jugar, teniendo en cuenta la presión del presidente de la institución en ese entonces, Gastón Cogorno: “ Ustedes hagan lo que tengan que hacer pero, si ganamos, tenemos que ir a entrenar a otro lado”.  A Independiente no lo ayudaron los resultados y terminó descendiendo después de perder 1-0 con San Lorenzo en la anteúltima fecha. 

Este domingo los cuatro equipos se juegan todo: Racing y Boca, el campeonato, y River e Independiente, la dignidad. Lucas Romero, capitán del Rojo, desmintió una supuesta ‘apretada’ de la barra para el próximo encuentro y dijo que el plantel irá a ganar: “Si no vamos para adelante nos estaríamos faltando el respeto a nosotros mismos”. Por su parte, Fernando Gago, director técnico de la Academia, manifestó que es una falta de respeto pensar que River e Independiente ‘van a ir para atrás’ para beneficiar a sus clásicos rivales.