sábado, abril 13, 2024

¿Un fútbol sin estrellas?

Por María Florencia Miozzo

La situación económica y financiera del país no da tregua: la renuncia del ministro Martín Guzmán, el aumento del dólar, la inflación y las restricciones impuestas al mercado de cambio perjudican gravemente a las instituciones deportivas. Cada vez es más difícil manejar un club de fútbol.  

El golpe de la renuncia de Martín Guzmán y la asunción de Silvina Batakis como la nueva ministra de Economía de la Nación generó mucha incertidumbre en la moneda norteamericana que en menos de 48 horas se disparó de 238 a 280 pesos. Con este salto, muchos sectores se vieron afectados, entre ellos, el deporte más popular del país. Como si fuera poco, el Banco Central impuso restricciones para el uso del dólar que complican significativamente a los clubes que quieren incorporar jugadores extranjeros a sus planteles. Tal es el caso de River Plate con Miguel Borja.  

El mercado de pases abrió el 23 de mayo y terminó el 7 de julio a las 20. La institución de Núñez tenía todo acordado con Palmeiras y Junior de Barranquilla para adquirir el 100 % del pase del futbolista colombiano. Pero el Millonario necesitaba girar el dinero para que la operación se concretase, algo que finalmente sucedió, pero que estuvo cerca de no llegar a buen puerto.

Según la circular “A” 7532 del Banco Central, está prohibido el acceso al mercado de cambio para giros al exterior. Solo se pueden abonar importaciones con financiamiento como mínimo 180 días de sus proveedores del exterior, lo cual es un verdadero impedimento para el fútbol argentino ya que significa que el Banco Central no permite más operaciones con moneda al precio oficial. Esta medida fue implementada por parte del gobierno para frenar la fuga de divisas y aumentar las reservas, conforme lo establece el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. 

Lo mismo se aplica cuando una institución vende un jugador al exterior. La plata que ingresa debe ser informada al Banco Central, que le liquida el importe al club, pero al valor oficial. Es decir, que todo monto que se perciba en moneda extranjera debe pasar por la máxima autoridad cambiaria del país, por ejemplo, los premios de la Conmebol. Además, la institución debe pagar de la cifra de venta el 25% de impuesto país, 15% al jugador, 7% por el decreto 1212, 2% a la AFA y 1% en sellos.  

Cada vez será más complejo que los jugadores vengan a un país como Argentina, cuando tienen otras potencias como Brasil, México o Estados Unidos que le ofrecen sueldos en dólares y principalmente, economías estables. Así sucedió con Arturo Vidal y Boca Juniors. El chileno estaba interesado en la propuesta deportiva e incluso se comunicó con el consejo de fútbol, pero la crisis del país perjudicó el arribo del deportista, que terminó eligiendo Flamengo y un contrato en dólares. Otro ejemplo es el de Eduardo Salvio que emigró al fútbol mexicano ya que el xeneize le ofreció un salario con cierta restricción respecto al dólar.  

De esta manera, la economía argentina se ha convertido en un rival de los clubes. El ingenio de los dirigentes para realizar transacciones y el esfuerzo de los entrenadores para que las divisiones inferiores nutran los planteles profesionales cobran un rol fundamental para lograr equipos competitivos. Incluso, quizás habrá que acostumbrarse a un deporte sin estrellas.

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