domingo, julio 14, 2024

Lucha contra la violencia de género en el fútbol argentino: ¿verdad o relato?

Por María Florencia Miozzo

La violencia de género es una problemática que ocurre en todas las actividades y clases sociales, pero en el ambiente de la pelota se observa que las cuestiones deportivas y económicas pesan más a la hora de tomar decisiones. Por ejemplo, . En el mismo informe, el INADI mostró un dato aún más alarmante: el 91% de los clubes afirman no haber tenido problemas de violencia de género, mientras que solo el 9% reconoció que sí. Esto significa que en muchos casos no autoperciben el problema.  

Incluso en los clubes que tienen protocolos, como el caso de Vélez Sarsfield, que aprobó el primero en el fútbol argentino, tuvo inconvenientes para llevarlo a cabo. Miguel Brizuela y Thiago Almada, jugadores de esta institución, fueron imputados por abuso sexual el año pasado. En ese momento se utilizó el protocolo y fueron separados del plantel; sin embargo, a los pocos días volvieron a entrenar. Actualmente, la causa está en etapa de Instrucción, ya que se están realizando pericias psicológicas, análisis de ADN a los imputados y otras medidas probatorias. Así lo mencionó, en su momento, la abogada de la víctima, Raquel Hermida: “Tener un área de violencia de género no significa que se esté cumpliendo con el objetivo”.

Otro caso polémico es el de Boca Juniors. El 12 de agosto de 2021 aprobó el protocolo de “Actuación en caso de violencia en razón de género, identidad de género u orientación sexual”, que empezó a implementarse una vez transcurridos los 120 días desde su aprobación. Su objetivo es que Boca cuente con un instrumento legal que regule el procedimiento a seguir ante la comisión de hechos de violencia en razón de género, identidad de género u orientación sexual. Así comienza el encabezado del protocolo y agrega que: “alcanza a todas las personas en el ámbito de la institución”. Pero si existe este instrumento, ¿por qué algunos deportistas siguen jugando en la primera de Boca sin haber recibido ningún tipo de sanción del club, tales como Sebastián Villa, Cristian Pavón y ahora Eduardo Salvio? Incluso, hay otros temas en el futbol argentino que son castigados de manera más severa. Entonces, ¿por qué es tan difícil hacer lo mismo con la violencia de género?

Santiago Silva, de 41 años, fue sancionado porque le encontraron un alto nivel de testosterona en sangre por un tratamiento de fertilidad que había realizado con su pareja. Estuvo casi dos años sin jugar y hoy tiene un gran presente en Aldosivi. Sin embargo, si el jugador uruguayo hubiera golpeado a su mujer, probablemente lo hubieran suspendido tan solo unos días. Parece más grave sacar una supuesta “ventaja deportiva” que realizar un hecho de violencia que dañe a una mujer. Así de injusto es a veces el fútbol argentino. 

Para cambiar esta realidad, las mujeres deben tener más participación en los clubes de fútbol: si bien en los últimos años han conquistado derechos y avanzado de manera significativa, todavía falta mucho por hacer. Con respecto a este tema, el INADI reveló en su informe que el 23% de los clubes cuenta con la mitad o más de su comisión directiva integrada por mujeres, otro 23% cuenta con más de 1/3 pero menos de la mitad, el 43% no llega al 1/3 y el 11% no tiene mujeres en su comisión. A pesar de estos datos, Karina Iummato, Coordinadora de los Observatorios del INADI, se mostró optimista en una entrevista que le realizó El Destape, ya que ve cambios en el último tiempo: “Desde hace tres años vemos a muchos clubes abrir áreas o comisiones de género. No solo los que están en el registro o clubes grandes, sino también en clubes de barrio. Hay interés en fortalecer esas áreas, aunque en muchos casos no integran las comisiones directivas”. 

Entonces la respuesta es que no es suficiente. Quedó demostrado que no alcanza con hacer protocolos “decorativos” o emitir comunicados a fin de cumplir con la tarea. Es necesario, en primer lugar, que se les dé más participación a las mujeres en el fútbol y, en segundo lugar, tomar decisiones que realmente contribuyan a erradicar la violencia de género y, por ejemplo, sancionar de forma ejemplar a los responsables. Hoy en día los clubes ocupan un rol social fundamental en la sociedad y es importante que se replanteen que valores quieren representar en sus instituciones.

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