Por Matías Barrios

Thiago Mamblona es un atleta de 20 años considerado un “soñador y apasionado”. Corre y se prepara varios días a la semana en el Parque Domínico en Avellaneda -Provincia de Buenos Aires- a ocho kilómetros de su casa. Se mantiene del lema “si buscas resultados, entonces trabaja para obtenerlos”. Entrenar le sienta bien y, semana a semana, lucha duro para superarse y para competir, al menos, hasta los 30.

¿Quién te transmitió esta pasión por el atletismo?

– Mi mamá participaba en carreras de calle de manera recreativa. Una vez me llevó cuando tenía nueve años y yo era malísimo, iba para atrás. Pero en 2012 me largué a correr solo en una prueba de tres kilómetros e hice 15 minutos y monedas. A partir de eso me gustó y me empecé a sentir bien.

En 2014 arrancó a entrenar distancias más cortas, dentro de lo que es el medio fondo, como 800 metros o dos kilómetros, lo que era acorde a su edad. Una vez que se centró de lleno en el deporte no lo abandonó más. 

¿Cómo conformás tus rutinas?

– Entreno entre cinco y seis días, alrededor de tres horas, dependiendo de los ejercicios. Trabajo la parte específica en la pista y, por otro lado, la resistencia y la fuerza. Son complementos que lo ayudan a uno a mejorar. Eso es específico en cada deporte y en cada disciplina que uno haga.

¿Te cuesta el día a día?

– Trabajo como profe de mini atletismo en el Parque Domínico y como entrenador de running en Lanús, dos veces por semana. También estoy cursando el profesorado de educación física. Es difícil encontrar un buen momento para dedicarse de lleno y buscar un salto de calidad para mejorar el rendimiento. Cuando se tiene, uno debe aprovecharlo. Invierto mucho tiempo en los tres ejes de mi vida (estudiar, trabajar y entrenar) y también trato de equiparlo con mi vida social. 

¿Con qué te quedás del atletismo?

– Destaco al deporte en general porque me transmitió muchos valores que nada en la vida me los hubiera transmitido. Y, en segundo lugar, a los deportes complementarios, como andar en bicicleta o nadar, que a su vez sirven para mejorar muchos aspectos. 

¿Tenés algún proyecto a corto plazo?

– Clasificar al Nacional sub23 de tres mil metros con obstáculos. Piden una marca de 10’20’’, que creo que estoy capacitado para lograrla. No sé todavía cuándo será la competencia, pero me preparo para ello. 

¿Y a largo plazo?

– Explotar todas mis capacidades en la pista hasta los 30 años o hasta cuando me cuerpo me dé. Y después probar correr 42 kilómetros y hacer alguna vez en mi vida un triatlón (natación, carrera y ciclismo).

¿Alguna meta alejada al deporte?

Recibirme de profe de educación física, terminar la licenciatura de alto rendimiento, hacer un curso de guardavidas y estudiar kinesiología. En 2020, con el tema pandémico, lo aproveché porque hice el curso de entrenadores de atletismo en la Word Athletic nivel 1 y también me uní a varias charlas de primeros auxilios sobre ciencias del deporte. 

Por otra parte, ¿considerás que el atletismo es infravalorado en el país?

– En Argentina no se le da tanta importancia como se merece a pesar de que trabaja todas las capacidades del ser humano: correr, saltar y lanzar. En los Juegos Olímpicos es el deporte madre, al igual que la natación, porque tienen posibilidades para cualquier persona y no cualquier deporte las brinda. Además, al no ser tenido en tenido en cuenta, los pone en un compromiso a los atletas, sobre todo a la hora de conseguir un sponsor.

¿Trataste el tema?

– Te piden ciertas exigencias. Por un lado, tener más de diez mil seguidores en las redes sociales, luego registrar un alto nivel y haber ganado algún campeonato. No poseo ninguna de los requisitos, pero sí conozco a mucha gente que tiene el nivel y no hay, ni siquiera, un sponsor que los respalde. No necesariamente debe ser una marca -como Nike, Adidas, Puma-, sino cosas que estén al alcance, como una verdulería o una dietética. Que sirvan para solventarse y que cubran los estudios médicos que son caros.

¿Qué mensaje le dejarías a los atletas?

– Que sigan porque es algo hermoso. Es un deporte abierto. Cuando uno es chico le puede servir, inclusive, para otros deportes. El atletismo es muy compañero, hacés muchas amistades, sobre todo en las competencias, y es lo que más destaco.

Thiago Mamblona es una demostración de constancia, esfuerzo, dedicación, amor, planificación y pasión por esta disciplina. Se considera una persona muy positiva que nunca se rinde y que no hay día que no quiera superarse.

Pequeñas distinciones. Participó en los Juegos Bonaerenses de Mar del Plata en dos oportunidades: en 2014 –en su primera experiencia- quedó octavo con un tiempo de 7’02’’ y en 2015 salió 5° con un tiempo de 6’47’’, ambas en los 1000 metros. Su mejor resultado en una competencia fue en 2018, en Concepción del Uruguay, donde logró una marca de 6’46’’ (salió quinto).