jueves, mayo 30, 2024

Por Francisco Otero

Chacho está loco, pero es un loco lindo”,  así lo definen la mayoría de los jugadores que entrenó, sobre todo esos con los que más también trabajó, como Alejandro Donatti y Walter Montoya, ambos dirigidos por el Chacho tanto en Rosario Central como en Racing Club. En este último, hasta fueron campeones. ¿Ese apodo se lo ganó por qué era un pibe al que no le podían meter fichas? Cuentan que luego de una práctica en Platense se subió al micro con sus compañeros, quienes lo alentaron para que se pusiera al volante y tuvieron que ir a llamar al chofer para el rescate porque no podía dar la vuelta. “Fuimos, pero no volvimos”, recordó Mariano Dalla Libera.

La forma que tiene de ver el fútbol, y su intensidad a la hora de trabajar, quedó de manifiesto en su paso por Racing. Renzo Saravia lo definió como “un técnico con una mentalidad positiva, muy intenso, y tiene una forma de hablar que te hace llegar fácilmente lo que quiere expresar”. Lisandro López, luego de los primeros partidos con Coudet al mando, dijo: “Está muy convencido. Tenemos que convencernos de la idea del entrenador y nos va dar muchas alegrías”. 


Idea de juego

 

Equipos cortos, rápidos, ágiles, que juegan lejos de su arquero y, a raíz de su presión asfixiante, generan que sus rivales cometan errores “no forzados” es el estilo de juego que lo caracteriza. Todos y cada uno de los jugadores son partícipes de este estilo impuesto por Coudet. Los centrales junto al arquero y el mediocampista central se juntan para, siempre que se pueda, generar una superioridad numérica ante la presión del equipo rival y poder salir jugando por abajo.


 “Denme un grupo de hombres que se quieran entre sí y les devolveré un equipo moralmente indestructible”.

 

Con 46 años, se encuentra en España dirigiendo al Celta de Vigo. La llegada del oriundo de Buenos Aires fue titulada por un periodista español como “La Revolución del Chacho en España”. Levantó a un equipo que estaba en zona de descenso. Trece victorias, siete empates y nueve derrotas le alcanzaron para poner al Celta en octava posición. “Se transformó en un conjunto que arriesga, que juega en campo contrario, que juega bien a la pelota, que está marcando goles y no le marcan”.

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