lunes, diciembre 4, 2023

Por Malena Gómez

Toda su vida vivió en San Miguel, en un barrio humilde. Allí, jugaba campeonatos con sus amigos. Durante su adolescencia, debido a que su familia no tenía suficiente dinero para mantenerse, se dedicó a trabajar junto a su papá en la fábrica de pulido de bronce en Caseros, mientras que a la noche estudiaba para poder terminar el secundario.

El dueño de la fábrica era, además, directivo de Chacarita y al tanto de cómo jugaba al fútbol, lo llevó a aprobarse a inferiores. Sin embargo, San Miguel tenía la ficha y no le dio el pase. A cambio, le ofreció jugar y pagarle un sueldo para que se quede en el equipo.


Idea de juego

A los 18 años debutó en la primera de San Miguel, y continuó su trayectoria como futbolista en el equipo chileno Santiago Wanderers. Dos años después, emigró a México donde jugó en el Dorados de Sinaloa, y en 2009 colgó los botines.


En Lanús logró marcar una era en el club, con tres títulos ganados en un solo año.

 

Inició su carrera donde más lo conocían como jugador profesional, en México. Dorados, Tiburones Rojos, Correcaminos, Tijuana (único en primera división) y ayudante del argentino Ricardo La Volpe en Atlas figuran entre sus experiencias en el ascenso mexicano.

En 2014 asumió en Godoy Cruz y desde ahí despertó miradas por su estilo y el juego de posesión. Luego de su paso fallido por Independiente, en Lanús logró marcar una era en el club, consiguiendo tres títulos en un año, y en 2017 disputó una Copa Libertadores jugando una instancia de semifinales épica ante River.

Su actualidad como entrenador no es lo que imaginaba. Luego de dimitir en ELCHE, donde había llegado con el preparador físico Diego Osses, finalizó su mandato con 16 jornadas consecutivas sin ganar.

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