Por Gianluca Melongo y Pedro Pérez Naveira

El deporte como opio de los pueblos

Se usa el fútbol como una zanahoria para entretener a todos y distraerlos”. Así empezó hablando “El Profe” sobre la realización de la Copa América y el intento de Bolsonaro de usar el deporte para tapar los casi 490.000 muertos que tiene Brasil por coronavirus. Además, le llama la atención que el torneo se dispute justo en el país sudamericano con más fallecidos por COVID, donde el 8 de junio se registró su mayor número de decesos en el último mes, casi 2.700, y 52.448 contagios en el mismo lapso.

En México 86 las condiciones eran muy complicadas, con temperaturas muy altas y a gran altura, lo que atentaba contra la salud de los mismos jugadores. Maradona y Valdano quisieron protestar, pero João Havelange, presidente de FIFA en ese entonces, dijo que los jugadores se tenían que callar y jugar. Sin el respaldo de los demás, quedó claro que el poder no lo tenían los jugadores.

Jugadores: de actores estelares a marionetas

Me llama la atención que los jugadores no tomen una posición más fuerte para negarse a jugar, ni que el gremio ni los mecanismos del Estado digan nada. Sería fantástico para la salud del deporte que se hagan dueños los jugadores de un espectáculo donde ellos son clave”, planteó Signorini.

A su vez, busca la respuesta y mucho se simplifica en una palabra: MIEDO. “Todos le tienen miedo al poder. A jugadores, periodistas, seguidores y entrenadores los domina el miedo, el miedo a perder el trabajo, el miedo de decir lo que piensan. Ellos también son muñequitos del poder, si no decís lo que el poder quiere, te despiden. Por eso estamos en problemas a nivel periodismo, debemos ser una piedra en el zapato de los poderosos, preguntarse y dudar”, aseguró.

A los jugadores se les prohíbe ir en contra del poder porque no los preparan para otra cosa que no sea jugar al fútbol, los quieren dóciles y no contestatarios, que solo jueguen y se callen. Diego pagó durante toda su vida el hecho de ser rebelde.

Con Diego voy hasta el fin del mundo, pero con Maradona no doy ni dos pasos”, afirmó Signorini, porque a los jugadores los preparan para el éxito, pero para ser exitosos no tienen que pensar, ni hablar, ni ser solidarios y deben ser insensibles y brutalmente individualistas y puso como ejemplo y víctima a Carlos Tevez, diciendo que nadie lo formó más allá de ser un futbolista y por eso critica al “Apache”, que se negó a pagar el impuesto a las grandes fortunas. Además, no entiende la foto del exjugador de Boca con Mauricio Macri, porque para él las personas como el expresidente son los que generan que pibes y pibas como Tevez nazcan en una pobreza salvaje y luego solo los utilizan para sus intereses.

Rol de los medios y la importancia de rebelarse

Lo dijo el papa: ‘Rebélense, hagan lío’. Lo dijo Oscar Wilde: ‘Una de las mayores virtudes del ser humano es su capacidad de rebeldía’”, enfatizó Fernando, que sumó personajes icónicos con el objetivo de movilizar y de concientizar sobre el valor que tiene el hecho de leer, aprender, preguntarse, poner en duda y no dejarse llevar por lo que repiten en la televisión.

Tanto en el fútbol como en el boxeo, al menos en Argentina, donde los chicos generalmente vienen de lugares con menos posibilidades, es donde pueden llegar a concretar sus sueños. También es cierto que sería un arma fantástica si se ayudase a ellos para mejorar como ciudadano”, destacó el preparador de 70 años, y añadió que el “súperprofesionalismo” rompe la esencia por la que fue creado el deporte. En esto también asume que la mayor diferencia entre Maradona y Messi se rige por lo que hicieron fuera de la cancha: Diego fue durante toda su vida un escollo para el poder, una persona a la que no se la podía comprar ni se la podía callar y por eso era necesario sacarlo del camino como se le hizo muchas veces en su vida.

Para él se está utilizando al fútbol como un estupidizador social. Transformaron el fútbol en un consolador social. El juego sería un maravilloso argumento para que el niño crezca camino a ser un individuo que la sociedad espera, merece y reclama. Pero los jugadores no se organizan ni preparan. A quienes están muy bien posicionados ya no les interesa defender su condición de clase. Por eso, la mejor jugada de Diego fue defender su condición de clase, reivindicar su origen y enfrentar al poder. Además, Signorini añadió que muchos hoy salen a defender las posiciones de sus amos sin saber que, por culpa de esos amos insensibles y materialistas, él y su familia no tuvieron absolutamente nada. Es increíble cómo le llenan el bolsillo de dinero pero le vacían el corazón. Es muy feo cuando el oprimido saca un poco la cabeza y comienza a jugar en el equipo del opresor”.

El sistema darwinista y el “solo importa ganar”

En su crítica al rol de los medios y al sistema, “El Profe” argumentó que el deporte nace con la idea de preservar la salud y de mejorarla, no de destruirla y, sin embargo, existe una sed de violencia que se ha desarrollado en el sistema capitalista, consumista y neoliberal. Sumándole a la visión darwinista del mundo, lo único que existe es ganar y el único que sobrevive es el más fuerte.

En este caso del exitismo extremo, Signorini fue muy claro luego del fallecimiento de Santiago García: “Todos están dispuestos a exigirles a los demás, pero a ellos mismos nada. En esta sociedad de mierda parece que lo único que importa es el resultado… Ganar no es una obligación, es una posibilidad. No se puede uno llenar de presiones porque generalmente las presiones vienen de parte de gente que sabe muy poco de esto”. También pidió que se hagan cargo del ambiente tóxico que hay en el deporte “al público, periodistas, dirigentes, agentes, DT, profes y también futbolistas. Hay que educar y preparar futbolistas para la vida (y todo lo que eso implica), no para el domingo o la tapa del lunes”.

Esto tiene gran coincidencia con lo que muchas veces manifestó Ángel Cappa: “El capitalismo convierte a todo en una mercancía”, sumado a la frase de César Luis Menotti, de que la pelota pasó de estar en la cancha a estar en un escritorio y considera que el hincha genuino fue perdiendo, en parte, su sentido de pertenencia hacia los clubes, ya que estos se empezaron a convertir en entidades comerciales.

También, como punto importante, se mostró a favor de la intervención estatal del material que se reproduce en los medios y afirmó que la libertad de expresión no funciona si se ponen a “mamarrachos” como Baby Etchecopar, Luis Majul o Eduardo Feinmann, y manifestó que estos sujetos televisivos atentan contra la educación de las personas y solo buscan colonizar el pensamiento. Además, está en contra de los programas como “Almorzando con Mirtha Legrand” (hoy conducido por su nieta Juana Viale) porque considera un acto banal estar en televisión con una comida opulenta mientras más de la mitad de los niños del país son pobres. Para terminar, cerró con la frase: “Estos son síntomas de un país bananero al que, parece, nos resistimos dejar de ser”. La libertad de expresión en los medios debe ir de la mano con la incorporación de contenido que sirva como formación cultural y así eliminar la “programación basura”, que sólo sirve como distracción para evitar hablar de temas más importantes.

La muerte de Maradona

Como su preparador físico, Signorini acompañó a “Pelusa” durante 11 años, desde su etapa en Barcelona hasta el final del Mundial 1994. También lo secundó cuando Diego asumió como técnico de Racing y fue parte de su staff en la Selección. La mayoría lloraría ante la partida de un ser que fue tan cercano, pero “El Ciego” no cree eso y dijo: “Lo voy a recordar como si lo fuera a ver en cualquier momento. No le voy a dar el gusto a la puta muerte de andar derramando lágrimas. Yo lo recuerdo con alegría, con una sonrisa”. Morir es una costumbre que sabe tener la gente, como dice el poema de Borges.

Todos se preguntaron en algún momento “¿Qué significa Diego y qué significa Maradona?” y Fernando lo tiene muy claro: “Maradona es un argumento de esperanza y alegría para los chicos, en especial para los que menos tienen. Y Diego era, en definitiva, uno de ellos. Lo más lindo de todo es que lo sigue siendo. Lo que más valoro de él es ese compromiso con su condición de clase. Valoraba su origen y estaba orgulloso de eso”, remarcó

El Profe” lo va a tener siempre en su memoria de una hermosa manera, como un gran amigo, y lo que más le duele es la manera en la que se fue Diego: “Vivió rodeado y se fue solo, sin nadie que le agarrara la mano. Eso es muy triste”, se lamentó. Sin dudas, lo peor que le puede pasar a una persona es sentirse solo y su círculo íntimo lo hizo sentirse así el último tramo de su vida.

Además, recordó su estadía en Nápoles y todos los momentos geniales que vivió allí junto a Maradona: “A mí me hizo vivir una vida soñada. Me acuerdo de Nápoles, era asfixiante, pero fue lo mejor que le pasó porque eso lo transformó en el mito que es hoy. Si hubiera ido a Juventus hubiera sido uno más que ganó tantos títulos, pero él puso patas para arriba el mapa del fútbol de Italia: colocó al Sur por encima del Norte y eso era un motivo de orgullo”.