viernes, mayo 24, 2024

Erviti: “Admiro más al que intenta pensar y jugar que al que sólo corre”

Por Sofía Di Carlo

Admiro más al que intenta pensar y jugar que al que sólo corre”, expresa Walter Erviti. El actual entrenador de Atlanta siempre tuvo un enfoque claro, dentro y fuera de la cancha. Desde el comienzo de su carrera fue un estudioso y organizador del juego.

Durante sus años como jugador de fútbol y su paso por Boca, San Lorenzo, Independiente, Banfield, Monterrey, Atlante y Alvarado sumó mucha experiencia, se ocupó de estudiar y prepararse en todos los aspectos para ser técnico.

También ganó experiencia para saber sobrellevar las críticas y los comentarios de todo tipo, pero se define como un “tipo común y vergonzoso”. No le gusta meterse en problemas, pero eso no quiere decir que no haya pasado por situaciones conflictivas, que son moneda corriente en el fútbol argentino.

“Ser así me da la posibilidad de enfocarme realmente en lo que me gusta y no en el entorno, aunque me ha costado convivir con este ambiente. Tuve choques con periodistas, porque quizás me veían soberbio o agrandado, pero el tema es que me cuesta relacionarme. Por eso hice muy pocos amigos en el fútbol”.

El ex referente de Banfield disfruta de su presente y vive cada partido como un privilegio. No es casualidad que el “mago”, apodo que surgió cuando jugó en el equipo mexicano Monterrey, siempre le dio más valor a la técnica que a lo físico y añade: “Correr, corre cualquiera. Me parece más jodido pensar. El hincha le dice pecho frío al que no transpira la camiseta, pero quizás no se dan cuenta de que a veces correr sin un enfoque de juego claro no tiene ningún sentido”.

Los que siguen de cerca la carrera del volante nacido en Mar del Plata vieron desde sus comienzos como jugador el talento como conductor de juego y para lo que sería su presente como técnico y líder de un grupo.

Erviti cuenta que en la última etapa en Banfield le pasaba que se quedaba pensando de más, estudiando el juego del equipo y no podía ocuparse de su rol de jugador. “En la última etapa como jugador ya pensaba más como técnico y ahí me di cuenta de que me tenía que retirar”, contó.

Perfil bajo, relajado y de pocas palabras, el mediocampista halaga el trabajo de técnicos como Marcelo Gallardo en River y lo importante de trabajar en proyectos a largo plazo dentro del fútbol argentino, que es muy inestable en ese aspecto.

“Hay una parte emocional del futbolista que uno la tiene que abarcar, porque a veces eso es más importante que la táctica”, sostiene. Además de prepararse como DT, también estudió coaching y tuvo charlas con psicólogos deportivos para atender la salud mental de su grupo que es de gran importancia para él y su cuerpo técnico.

Erviti pasó por muchas situaciones en las que no se sintió comprendido por su manera de ser, pero nunca le dio demasiada importancia y señala que el fútbol a veces es cruel y las personas tienden a mirar de reojo lo que es diferente pero está decidido a cambiar ideas y mentalidades instaladas, aunque sabe que no es tarea fácil y tendrá que poner el doble de esfuerzo como DT.

“Durante los años que estuve alejado del fútbol, por momentos tenía la incertidumbre sobre si ser entrenador iba a ser compatible con mi personalidad y pensamientos”, contó. El volante le puso punto final a su carrera como jugador en 2018 en el Club Alvarado de Mar del Plata, del cual es hincha, pero años antes estaba preparándose para ser técnico.

El DT del Atlanta tiene muy claro que en el fútbol hay muchas variantes que no dependen de los jugadores o del cuerpo técnico. Un mal día, el clima, el árbitro, la cancha, muchas pueden ser las causas de un resultado bueno o malo. Por eso, mantener la cabeza fría, pero ocuparse de cómo afrontar cada partido es la clave para los resultados obtenidos. Durante la semana el plantel trabaja la actitud, el compromiso y las áreas psico-emocionales de cada jugador.

Al día de hoy, Atlanta llegó a ser el único puntero en el torneo de la Primera Nacional, pero el DT tiene otros objetivos en mente. “Mi principal objetivo no es ganar partidos, lo mío es ayudar a que los futbolistas sean mejores cada día, dentro y fuera de la cancha. Que tengan un pensamiento colectivo y que trabajen enfocados en lo que realmente depende de ellos”, detalló.

Un presente optimista para los hinchas del Bohemio. Con tranquilidad, pero con precisión y cumpliendo un objetivo mucho más trascendente. “En el rol de entrenador encontré la posibilidad de materializar mi propósito de vida: glorificar a Dios y eso me hace muy feliz”.

 

 

 

Foto: Prensa Atlanta

 

 

 

 

 

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