martes, diciembre 5, 2023

Nahuel Guzmán, un jugador de la vida

Por Pablo Fonseca Fernández, Hernán Meriles y Marcos Pasanisi

En plena concentración de Tigres de México, Nahuel Guzmán expone toda su simpleza y humildad en cada una de sus opiniones respecto a una amplia variedad de temas que esbozan la figura de un tipo que no olvida sus raíces, y que también se ocupa de problemáticas sociales que alguna vez vivió desde cerca.

Cuarenta y siete y medio, treinta y dos centímetros en la medida japonesa que marca la etiqueta de su zapatilla. De ahí viene el apodo que lleva desde los 15 o 16 años. Cuando pegó el estirón y le creció la pata arrancó la complicación con el tema del calzado, no solo porque no había número sino porque, además, tampoco había billete para comprar e iba usando lo que se podía.

Su primer contrato con una marca lo tuvo recién al segundo año de haber llegado a México. Un vínculo con Nike que duró hasta hace unos meses y ahora está en veremos. Al principio, su vieja le compró un par de botines para entrenar y otro par por las dudas para cualquier eventualidad. Agarraba mucho lo que sobraba de la primera en Newell’s, los utileros guardaban y para esa época, si bien no calzaba 48, tenía el pie grande en relación a su edad. A veces era un botín de cada par, de distintas marcas y modelos pero había que usarlos igual.

El ‘’Pelado’’ (utilero de inferiores en la ‘’Lepra’’) lo salvaba siempre y así fue tirando hasta que por internet pudo conseguir mediante un contacto unos Adidas traídos de afuera. Fue complicado. Es complicado.

De esa manera describió el Patón una de las tantas dificultades que se le presentan a un jugador en el camino hacía el debut en la primera división. Así, con esa espontaneidad, se prestó para hablar un rato y repasar, por ejemplo, cómo es la vida fuera de la burbuja del fútbol. Porque hay realidades que te obligan a estar presente.

 

– Fuiste uno de los jugadores que dio positivo en los testeos realizados en tu club, en relación a eso declaraste que tu contagio se dio por falta de descanso, ¿Cómo pasaste la enfermedad y cómo estás llevando la pandemia desde que arrancó?

– El titular siempre es muy acotado y evita todo lo demás que declaré. Lo que quise decir fue que, como cualquier otra enfermedad que ataca las defensas, si no te agarra con un buen descanso y una buena alimentación, fortalecido inmunológicamente, te pega mucho más. Nosotros habíamos comenzado el campeonato, veníamos viajando mucho, con horarios cruzados y volviendo medio tarde, sumado a que con mi hijo de 8 meses a veces es complicado dormir de noche, mis sensaciones -y mi caso particular- fue que sentí que me agarró débil, lo que podría haber sido pasajero resultó pesado. Me tumbó, diez días con los diferentes síntomas, fiebre, dolor corporal, de cabeza, garganta y por último falta de gusto y olfato. El regreso a los entrenamientos me costó mucho, los médicos del club me explicaron que mi capacidad pulmonar había disminuido un poco también. Durante el proceso me aislé en mi casa, en una habitación para mi, trate de tener poco contacto con mi familia. Pasados los quince días yo mejoré pero el virus se mantuvo, pasé por pruebas durante tres o cuatro días, fue difícil, mucha ansiedad en cuatro semanas. Lo aproveché para estar cerca de mi familia, estudiar y relajarme.

– Sos un futbolista bastante comprometido con lo social y lo político, expresas abiertamente tu ideología sin ningún tipo de complicación. ¿En qué momento te diste cuenta que podías involucrarte en otros temas alejados al mundo del fútbol?

-Cuando empecé a crecer, hubo un click en mí relacionado a la conciencia social, el estar atento a lo que pasa alrededor nuestro que tal vez me despertó eso. La llegada de Nestor Kirchner a la presidencia también influyó. A los 25/26 años, ya jugando en Newell’s, me ofrecieron apadrinar un centro comunitario ubicado en Rosario y eso me acercó muchísimo más a la intimidad de esas realidades, alejadas a la burbuja que es el fútbol, que te obligan a estar presente. Tal vez, también haya algo de la formación familiar, tanto mi vieja como mi viejo siempre estuvieron muy cerca de agrupaciones que colaboraban. Ahora estamos dándole forma a un proyecto aquí en México, Tigres está vinculado, tiene que ver con organizarnos como grupo y equipo, estar atentos a las necesidades que sean urgentes en nuestra región. Además, unos amigos me dieron la idea de traer una filial de lo que tenemos en Rosario que es la que está atenta para organizar eventos a beneficio, como una peña solidaria. Está la idea de traerla pero es un compromiso muy grande que requiere poner el cuerpo, no hay intereses ni dinero de por medio, solo utilizar la magnitud y la llegada que pueda llegar a tener yo acá para algo positivo. Ojalá se pueda concretar.

– Este año se cumplirían seis años desde tu primer partido allí. Se te nota muy cómodo, incluso has expresado tu cariño por la cultura mexicana. ¿Pensas terminar tu carrera en el fútbol azteca o el cierre se va a dar si o si en Newell’s?, ¿qué fue lo que te hizo sentir tan a gusto en México?

-Si, ya hace seis años. Estamos muy contentos, nos tocó conocer un lugar que nos abrazó y cuando te sentís tan cómodo resulta difícil irte, más considerando que tuve dos hijos y mi esposa está estudiando. Con respecto a mi carrera, siempre manifesté que me gustaría tener un ciclo más en Newell´s, se tienen que dar ciertas condiciones, estar bien, no lo haría solo para sacarme las ganas, quiero aportar. Todavía me quedan tres años acá, el cuerpo seguro llegará bien, el problema es la cabeza. El estudio justamente tiene que ver con eso, darle calidad al tiempo que quede de carrera, sean los años que sean y permitirme poder cumplir lo que deseé cuando llegue el momento. La proyección es con el correr del tiempo, por ahora disfruto mucho mi vida en este país, el campeonato es muy competitivo y además me siento en un presente muy bueno.

– ¿Es cierto el rumor de que tenés una cláusula en tu contrato para volver a Rosario si Lionel Messi decide jugar en la Lepra?

-Yo lo he dicho alguna vez, hace poco aclaré que no es algo que está firmado sino que es más de palabra. Como hincha fantaseo con eso, no me puedo imaginar la revolución futbolística que sería, cualquiera sea el club que reciba a Leo necesita una estructura en lo deportivo muy sólida para poder sostenerlo y saber aprovecharlo a él con sus diferentes vínculos. Me gustaría mucho.

– ¿En Newell´s llegaste a coincidir con Gustavo ‘’Billy’’ Rodas?, la leyenda dice que era mejor que Messi, ¿fue así?

-Sí, jugué con él. Era un crack. No podía entender como a la edad que lo conocí, con 13 o 14 años, el pibe tiraba centros con las dos piernas cuando algunos de nosotros todavía no sabía ni patear. Hacía un enganche a lo ‘’Burrito’’ Ortega y tenía un dribling en velocidad imposible de describir. Era distinto, las diferentes situaciones de la vida, sin meterme en lo personal, lo llevaron a otros lugares y a tomar otras decisiones. Hoy lo leo y escucho en algunas entrevistas y noto una madurez inmensa. Quizás, en aquella época él solo quería divertirse y jugar, algunas cuestiones externas lo presionaban para más y eso también pasa cuando no cuidamos esos entornos. Los clubes son para formar, crecer y aprender, no solo para hacer negocios. Históricamente existieron ciertas necesidades que hicieron que cuando los pibes surgen sean vendidos a los 17 o 18 años porque eso genera un ingreso del cual se depende mucho. Si llegaban con Messi a la primera de Newell´s revolvían todo, una locura. Por esos años hubo camadas muy lindas.

– Fuiste parte de la delegación que viajó a Rusia en 2018 para representar a la Selección Argentina en el Mundial. Ese grupo tuvo algunos chispazos internos, la prensa decía que la relación Messi-Sampaoli estaba muy desgastada. ¿Cómo se vivió, desde adentro, ese Mundial?, ¿era tan así o hubo un poco de rosca mediática alrededor del tema?

-No, no era tan así la verdad. Desde la experiencia de un Mundial te puedo decir que yo lo disfrute muchísimo, sobretodo por como se me dio. Después hay situaciones que sí, en un torneo tan importante a veces dependes de un partido o un resultado y hay momentos que a lo mejor si pueden volverse tensos o generar entornos de estrés, eso se percibió luego del debut con Islandia, había otras expectativas, después se empezó a complicar y se generó un clima de tensión que no llegaba a ser malestar. Desde mi lugar, trataba de aportar toda mi buena energía. A los dos días de empezados los entrenamientos yo me sumé y era tanta la buena predisposición que tenía que todo eso no me entraba. Me tocó vivir la previa con el viaje a Barcelona e incluso la experiencia del hotel en Rusia, fueron momentos que se disfrutó mucho en lo grupal. Hay episodios que son alegres y otros que, con la exigencia de ese nivel, hacen que no la pases tan bien, aún así el clima en general era bueno. Se esperaba mucho la visita de los familiares porque nos renovaba. Lo que se vivió después del partido con Nigeria fue una alegría muy grande y, si bien no fue todo color de rosas porque los resultados no acompañaron, elijo quedarme con todo eso.

– En lo personal no se te nota muy amigo de ‘’los medios’’, en México te tienen bastante de punto, te acusan de ‘’no respetar el fair-play’’, de ‘’mal perdedor’’ y hasta de que exageras o simulas en ciertas situaciones. Las famosas ‘’nahueleadas’’. ¿Qué tenes para decir al respecto?

-Aprendí a jugar un poco ese juego. Me gusta responder, me gusta desafiar a los que critican con mala leche. Es un juego fuera de la cancha, se muy bien que si me caliento pierdo porque es imposible pelear contra un tipo que tiene una lapicera o un teclado para escribir todos los días en el diario o una pantalla para decir día a día lo que quiere. Si hay comentarios que exceden lo futbolístico, ahí es donde respondo. Hoy lo dejé al margen, me ocupo de lo deportivo. Tiene que ver con un proceso de cambio y transformación personal. Enfocarme en mi trabajo que es atajar y darle calidad a eso. Siento que me hizo bien porque se ve en los resultados. Ellos van a estar siempre, acá, allá y en cualquier lado. Es un juego, si dependo de los medios y estoy pendiente a ellos no sirve.

– No hay dudas de que sos un ídolo en Tigres, levantaste varios títulos nacionales, jugaste final de Copa Libertadores y Concachampions, hasta hiciste un golazo agónico de cabeza en una semifinal. Defendiste el arco de tu selección, Copas America, Mundial. Fuiste campeón con Newell´s, ¿Consideras que te falta algo como futbolista?

-Siempre hay cosas por vivir que hasta uno nunca las espera, lo del gol es un ejemplo, no soy de los arqueros que sueñan con meter un gol y sin embargo se dio. Creo que se disfruta el doble cuando no es buscado, cumplir una meta te aliviana pero no te sorprende. En lo colectivo, me gustaría ganar un torneo internacional con Tigres, estoy convencido de que lo vamos a conseguir. Perdimos tres finales y, si bien no es algo pendiente, es un objetivo. Probablemente, ese sea el premio para seguir y en algún momento llegará. Siempre me caracterice por disfrutar las cosas que voy viviendo, desde debutar en primera hasta volver al Nacional B, estar sin jugar, poder regresar a Newell´s, salir campeón, fueron cosas muy repentinas y emocionantes. Nunca esperaba salir de Argentina y se dio. La vida me enseñó a ocuparme del ahora para que lo que venga me sorprenda. De momento, los objetivos son la Concachampions y, quien te dice, una Copa Libertadores con Newell´s.

-¿Estuviste cerca de jugar en algún club y luego no se dio?

-Estuve cerca de River y de Boca. Lo de River fue en 2016, Barovero se fue, el recambio no se pudo acomodar y me buscaron. Con Boca hablé por 2018, cerca del Mundial. Los clubes negociaron pero Tigres no tuvo intención de venderme. La decisión de quedarme también tuvo buenas consecuencias en lo personal y en lo familiar, no tengo ningún reproche por no haber concretado eso.

– Cuando Gerardo Martino era el técnico del Barcelona se te vinculó en un posible traspaso gracias a que, además del ser del gusto del entrenador, una de tus virtudes es el juego con los pies, algo que incluso destaca Ricardo Ferretti (DT de Tigres). ¿Fue real ese acercamiento, tuviste la posibilidad de irte a jugar al Barsa?

-Me enteré por los diarios, salió en una tapa de Marca me parece. Nunca lo vi tangible, sumado a que tengo menos papeles que una fotocopiadora usada. Hubo mucho rumor alrededor, nunca me sentí realmente cerca. No era para nada el arquero que soy hoy, me siento mucho más completo. Nunca lo hablé con el Tata, algún día le voy a preguntar. Quizás hizo una lista y me puso.

-En México tenes mucha repercusión, tanto dentro como fuera de la cancha, hasta te han tildado como el ‘’mejor arquero en la historia de Tigres’’. ¿Cómo te sentís con eso?

-Es lindo, más allá de que uno siempre quiere manifestar humildad. El reconocimiento está bueno porque se reconoce el trabajo y lo que doy dentro de la cancha. Los resultados quedan marcados en la historia del club y en el escudo con las estrellas que sumas. Tengo un buen vínculo con los hinchas porque desde los otros equipos no me quieren tanto y eso hace que me adopten más. Al principio tuve algunos roces por mi personalidad pero después me empezaron a querer mucho. Quedar en la historia de un club como profesional es muy gratificante.

La popularidad adquirida por los jugadores de fútbol, sobre todo en el último tiempo, los invita a esto, a alzar la voz. A buscar un cambio en nuestra sociedad. Si bien las declaraciones de Lionel Messi en La Garganta Poderosa hace algunas semanas generaron ruido, son muchos los deportistas que se suman a esta movida.

Una innumerable cantidad de personas le pone el pecho a las diversas problemáticas sociales en el día a día. Y muchos son los futbolistas que no se olvidan de ellos, y se animan a salir de su burbuja para ayudar, no sólo en materia económica sino también en la concientización de las masas.

“Tengo una frase de cabecera: los niños son el futuro del mundo, del universo”, dice Nahuel Guzmán, conociendo de cerca la delicada realidad de muchas personas. Desde Monterrey, no se olvida de su Rosario natal y aporta su granito de arena en el centro comunitario “Comunidad Rebelde”, en el que persigue incansablemente la educación e inclusión de los más chicos.

El Patón no es sólo un arquero de fútbol. Ya es un jugador de la vida.

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