martes, julio 23, 2024

La única locomotora que fue de la Patagonia a la cima del mundo

Por Florencia Pereira

Los rulos entreverados, un cuerpo lleno de cicatrices, una mirada penetrante y toda una vida acompañado del boxeo. Siempre siendo una persona sencilla y humilde definen lo que hasta el día de hoy es Jorge Locomotora Castro, quien tocó el cielo con sus manos enguantadas en 1994, cuando se consagró campeón del mundo en la categoría mediano.

Desde muy chico, el nacido en Caleta Olivia, provincia de Santa Cruz, comenzó a pelear en las calles de su barrio y con su inmensa capacidad escaló al boxeo profesional. “Empecé a pelear a los 14 años, era un nene, fue porque necesitaba el dinero y así sucesivamente, fui peleando con uno y con otro hasta que llegue a Buenos Aires a los 17 para representar a Argentina con la selección”, afirmó.

Roña, apodo que se ganó desde chico por su personalidad de peleador, o Locomotora, por ir siempre para adelante, confesó que a él nadie le enseñó a boxear: “Yo siempre fui un superdotado, un tocado por la varita mágica porque al poco tiempo de empezar yo ya sabía todo, pegar, golpear a pera, a la bolsa, saltar la soga. Era difícil pero yo podía”.

El boxeador argentino tuvo su debut profesional en 1985 y llevará consigo un historial de 144 peleas, de las cuales ganó 130 (90 por nocaut), perdió 11 y empató tres. “Me hice profesional a los 18 años. El profesionalismo se hace a los 20 pero conmigo hicieron la excepción”, resaltó.

Sin dudas, uno de sus enfrentamientos más distinguidos fue ante Reggie Johnsonn, en el que se consagró campeón mundial en la categoría mediano. “Para pelear el título tenía que estar en el ranking del mundo, y estaba primero y si era campeón me tenían que dar obligatoriamente la chance para pelear por él y me consagré”, recordó antes de agregar: “Fue una alegría terrible para mí y para todos los argentinos porque eso fue lo máximo. Se me cruzaba que tenía que ganar porque si lo lograba, podía hacer mucho más de lo que hacía por eso cobre más plata de la que cobraba, ganaba en dólares, pude viajar y conocer muchas partes del mundo gracias al boxeo”.

Pero como todo campeón había que defender el título y una de sus defensas más recordadas fue ante John David Jackson, en México, donde el argentino sufrió hasta el octavo round el castigo del estadounidense. Al llegar el noveno asalto, el santacruceño logró noquear al rival y retener el título. “Al pelear tanto en esos ocho round, él me iba ganando ampliamente porque yo tenía las dos cejas cortadas, perdía sangre, la boca rota, estaba hecho mierda hasta que le emboque una piña. Le tiré la mano derecha para noquearlo y lo agarré con la izquierda. Por suerte me consagré fue una pelea histórica que va a quedar para siempre en el recuerdo de todos los argentinos”, remarcó.

Catalogado como un gran boxeador argentino, Castro confesó: “Mi mayor virtud era el boleo de derecha que iba al mentón y noqueaba mucho con esa trompada y mi mayor defecto fue no abandonar, como la pelea con Jackson nunca baje los brazos. Nunca tuve cábala, era subirme al ring y no importarme nada, ni como se llamaba”.

A los 28 años, después de perder el título, Roña decidió dejar ser apadrinado por su manager y resaltó: “A mi siempre me cagaban, me sacaban más de lo que me tenían que sacar. Preferí quedarme solo, ganaba mucho más dinero solo que estando con manager, eso es lo que pasó conmigo”.

La carrera de Locomotora fue sublime hasta 2005 cuando sufrió un accidente automovilístico en Buenos Aires. De ese hecho, el boxeador afirmó: “Si me preguntas que me pasó nunca supe, me dormí, me agarró un árbol y cuando me desperté a los 27 días estaba con cables por todos lados. Nunca se me pasó por la cabeza abandonar, luego volví a pelear pero no era el mismo y después, en 2007 decidí retirarme porque ya había hecho todo, no tenía más nada que demostrar”.

Hoy en día, Jorge Castro no tiene relación con el boxeo. Su único vínculo es su gimnasio ubicado en la localidad de Temperley. Actualmente, afirma que no sería ni técnico ni manager y explicó: “No me gustaría tener algún cargo de esos porque no viviría del esfuerzo humano. De mi han vivido mucho y no quiero hacerle lo mismo a los pibes que comienzan”.

Por otro lado, dio su punto de vista sobre lo que es el boxeo tanto femenino como masculino y opinó: “Yo dije que las mujeres eran para la casa y me sacó cagando la Tigresa Acuña porque fue una boxeadora espectacular y después vinieron muchas pibas mejores y las felicito porque son deportistas que se hicieron con aguante. Y los boxeadores argentinos están muy caídos, muy quedados, no hay figura como para decir si este puede ser campeón del mundo. Si vos me decís ¿Cuál puede ser? Yo te digo no, no hay”.

Por último, en estos tiempos de coronavirus, Locomotora Castro demuestra que es una persona humilde ante todo con un corazón enorme (como su carrera) y ayuda a comedores y merenderos. “Como no puedo abrir el gimnasio, estoy ayudando a la gente que más necesita dándole lo mejor: comida, ropa, alimentos no perecederos, reparto verduras y frutas. Es muy bueno porque hoy en día varias personas lo necesitan. La gente me trata cómo siempre, soy una persona común y corriente”, finalizó.

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