sábado, abril 20, 2024

Cestoball: el deporte hecho en Argentina que quiere ser mundial

Por Lucas Pacheco

Si bien no es uno de los deportes hegemónicos del momento, el cestoball es una de las disciplinas federadas con mayor crecimiento a nivel nacional y tiene una particularidad: fue creado en Argentina, entre 1897 y 1903, por el profesor de educación física Enrique Romero Brest.

La “pelota al cesto” se juega con dos equipos de seis jugadores cada uno, que tienen como objetivo hacer ingresar la pelota, hecha de un material que no pica (y fabricada sólo en Argentina a base de cuero y estopa), al cesto rival, que mide 3,30 metros y se encuentra a cinco metros de la línea final, por lo que se puede tirar desde todos los alrededores del mismo. La cancha es de 28 metros de largo por 16 de ancho y puede ser en interiores o exteriores. Eso sí, no se pueden realizar pases a compañeros que estén a menos de dos metros, ni tener la pelota por más de tres segundos, ni tampoco dar más de dos pasos con ella. Los puntos por anotación varían según la lejanía, y la duración del encuentro es de dos tiempos de 20 minutos.

Juan Payllalef, encargado de prensa de la Confederación Argentina de Cestoball, contó que en la década del ‘70 el deporte llegó a jugarse en Europa y Asia, y tuvo gran crecimiento: en 1994 se disputó su primer y único Mundial, en la provincia de Corrientes. Luego hubo un pequeño declive de popularidad, y en la última década los órganos institucionales de la CADC volvieron a buscar mayor difusión a nivel local e internacional con diferentes planes. “Ya son muchas las federaciones provinciales que lo practican en amplitud, y son 24 los países, en su mayoría de América y Asia, que crearon asociaciones nacionales de la disciplina”, afirmó.

Además, Payllalef relató las intenciones de la Confederación Argentina de poder potenciar aún más al deporte en el país, y que las mismas se manifiestan en jornadas de capacitación del deporte en escuelas de educación media e institutos de educación física y que, a futuro, se buscará introducirlas también en institutos de periodismo deportivo. Además, otra de las estrategias está relacionada con las nuevas posibilidades informáticas: se realiza la difusión de partidos y reglamentos en las redes sociales -que se encuentran en permanente movimiento-, se crearon plataformas de streaming para llegar a una audiencia más amplia y diversa y, a la vez, mantienen un contacto constante con las federaciones provinciales para buscar replicar informaciones y ayudarse mutuamente a lograr mayor visibilidad.

En cuanto al ámbito internacional, comentó que “se consiguió generar interés en los países asiáticos a través de la implementación del cestoball en India. Ello llevó a que diferentes naciones de aquel continente lo practiquen, e incluso se comenzó a jugar en África y en el País Vasco en Europa”. Además, amplió: “En Sudamérica la ‘pelota al cesto’ se disputa también en Bolivia, México, Paraguay, Uruguay y Venezuela.” Todas las asociaciones tienen contacto con Argentina y varias de ellas enviaron a representantes para capacitarse.

Por el momento, el deporte cuenta con una Liga Nacional de Clubes masculina y una femenina, con cupos divididos parejamente entre las federaciones componentes, y un Campeonato Argentino en el que cada provincia lleva a su equipo representativo.

Con respecto a su visión sobre el futuro, Juan Payllalef cree que con este camino el crecimiento continuará y “se podrá dar al cestoball el lugar que merece.” Da por hecho que se pueda volver a concretar un campeonato mundial, aunque probablemente aquel sea en Asia, y afirmó que desde la Confederación sueñan con llevar al deporte más lejos aún: “Uno de los mayores objetivos es poder llevar la disciplina a los Juegos Olímpicos.”

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