Por Juan Estévez

Se cumplieron 45 años del show que dio inicio a la última gira del dúo/banda Sui Generis, uno de los conjuntos más emblemáticos de la música popular argentina. Pero claro, por aquel entonces no tenían el reconocimiento que el tiempo les dio. Charly García y Nito Mestre, junto a Rinaldo Rafanelli (Bajo) y Juan Rodríguez (Batería), brindaron dos espectáculos en el Luna Park con la premisa de reunir a todos sus seguidores en un solo lugar.

Tocaron casi cinco horas de corrido, repartidos entre el 5 y el 6 de septiembre. La primera función comenzó el viernes a las 20.30, con 14.600 espectadores, y la segunda inició a las 23, con 11 mil seguidores, y finalizó al día siguiente. La cantidad de público que asistió era algo impensado en los pequeños teatros, bares y gimnasios en los que acostumbraban estar.

Además, se editó un disco doble, que posteriormente fue triple, y se lanzó una película, dirigida por Bebe Kamin, que incluyó testimonios de los fanáticos fuera del estadio, ensayos de la banda y un total de doce canciones repartidas entre el la primera y segunda función. Al mismo se le agregaron dos inserts filmados más tarde que se colocaron sobre “Mr jones o pequeña semblanza de una familia tipo americana” y en “Un hada y un cisne”. El audiovisual fue clasificado como Prohibido para Menores de 18 años por el censor Hugo Paulino Tato. Y si bien los motivos no fueron claros, se ha llegado a deducir que fue en respuesta a la canción “Las Increíbles Aventuras del Sr. Tijeras”, en la que se repudia la censura de la época y la restricción a la libertad que eso representó. Y sí, fue dedicada a Tato.

Luego de seis años y tres discos editados llegaba el adiós: con un Charlie cansado de la monotonía de tocar siempre las mismas canciones “viejas”, la autocensura y las críticas, el dúo devenido en cuarteto se despidió con un repertorio de clásicos como Canción para mi muerte, confesiones de invierno y Aprendizaje. No obstante, se incluyeron algunos temas, inéditos hasta ese momento, que hubieran integrado el cuarto álbum de estudio de la banda bajo el nombre de “Ha Sido”, que nunca salió a luz. Estos fueron: Bubulina, Nena (Eiti Leda) y Fabricantes de mentiras. Durante este último, rotulado en el álbum como “Zapando con la gente”, los espectadores marcaban con sus aplausos un ritmo diferente al ejecutado arriba del escenario, por lo que Nito dijo: “Es un poco más lento” y Charly agregó: “Hagamos una cosa: sigamos el ritmo de ellos, loco. Hagan un ritmo”.

Tres años antes, las bandas de rock habían sido vetadas del Luna Park, luego de que, durante un show de Billy Bond y la Pesada, el público acatara la orden emitida bajo la frase de “Rompan Todo”. Quienes lo recuerdan afirman que fueron reiteradas la ocasiones en las que Charlie le pidió a la gente: “Por favor, no rompan nada”, en referencia a aquel episodio y el temor de Tito Lectoure, propietario del recinto, de que ocurriera lo mismo. En ese sentido, antes de tocar el último tema de la función de las 20:30, El blues del levante, García dijo: “Por favor, si se pueden sentar mataría, no tiene nada que ver con nada, pero es así la cosa. Ustedes saben, soy una especie de Judas Iscariote”.

Entre algunas de las particularidades de aquella noche estuvo la no inclusión, en la primera presentación, del tema Botas locas, canción que repudiaba el accionar de los militares y las vivencias de García durante el Servicio Militar Obligatorio. Meses antes, en un recital en Uruguay -que transitaba sus días con un gobierno de facto-, los músicos fueron detenidos luego de que las autoridades escucharan la frase “Si ellos son la patria yo soy extranjero”. La banda no quería arriesgarse a correr la misma suerte antes de cumplir con su objetivo. De igual forma, fue incluido para la segunda función, la cual tuvo lugar luego de que Charlie dijera: “Ustedes saben que hay muchos chicos afuera que están hace mucho tiempo esperando para entrar. (…) Vamos a tocar dos temas más, pero después de eso les pido que se vayan”. Dichos temas fueron Rasguña las piedras y El Blues del Levante. 

La  noche había terminado y, sin ningún tipo de festejo, cada uno se fue por su lado. Nito se comió una pizza en la Avenida Cabildo y fue a su casa que compartía junto a Rafanelli y David Lebon. Charlie, en cambio, se fue caminando por la calle Corrientes con María Rosa, su pareja.