sábado, junio 22, 2024

Suiza ´54: los primeros hermanos campeones del mundo

Por Francisco Garrido

Fritz y Ottmar Walter, exjugadores de la Selección de Alemania, fueron los primeros hermanos en ganar un Mundial tras derrotar a Hungría en la final. Este acontecimiento sucedió en la Copa del Mundo de Suiza el 4 de julio de 1954, en el estadio Wankdorf, ubicado en la ciudad de Berna, la capital del país.

Se llevaba a cabo el quinto Mundial en la historia y los Walter, además de dejar un sello en su nación, fueron pioneros de un “dato curioso”: se convirtieron en los primeros hermanos en ganar un Mundial. Asimismo, fueron los primeros hermanos en marcar goles en un mismo partido de esta competición, en la primera vez que formaban parte de este histórico certamen, y le dieron la primera Copa del Mundo a Alemania, de las cuatro que luego obtuvo.

Este caso solo se repetiría, ocho años más tarde, con los hermanos Charlton en Inglaterra, campeones del mundo en 1966. Jack y Bobby Charlton formaron parte del equipo que consiguió la única Copa para los ingleses.  

Hasta la última competencia, Rusia 2018, se registraron 47 casos de hermanos que compartieron o compitieron en una Copa del Mundo. En Uruguay 1930, en el primer torneo organizado por el país sudamericano, hubo tres Selecciones que se presentaron con jugadores que se habían criado bajo el mismo techo. Los más destacados fueron Juan y Mario Evaristo, de Argentina, quienes consiguieron llevar al combinado albiceleste a la final del certamen.

Los hermanos Kerkhof, René y Willy, de Holanda fueron los únicos hermanos (gemelos) en jugar dos finales, aunque nunca pudieron quedarse con el título. Estas situaciones la atravesaron en Alemania ´74 y Argentina ´78. Y, por otra parte, Los Boateng fueron los únicos que se enfrentaron en una Copa del Mundo. En Sudáfrica 2010, cuando Ghana y Alemania se pusieron frente a frente, Jérôme defendió los colores alemanes y Kevin Prince formó parte del conjunto ghanés

Los hermanos Walter presenciaron y fueron parte de los protagonistas de la famosa historia y película “El Milagro de Berna”. Allí se refleja aquella gran remontada que logró Alemania en la final del mundo contra los húngaros, en la que empezaron perdiendo 2 a 0 en los primeros diez minutos y lograron dar vuelta el marcador para acabar venciendo 3 a 2.

El campeonato volvía a Europa, continente que había sufrido la Segunda Guerra Mundial entre 1939 y 1945, y en esta ocasión Suiza se convertía en el país epicentro de la competición a causa de su neutralidad en la guerra sumado a que tampoco se había deteriorado su economía y que era la sede de la FIFA en Zúrich. Inició el 16 de junio de 1954 en dos ciudades de forma simultánea, de las seis que tomaron parte en el torneo. Participaron 16 Selecciones que fueron divididas en cuatro zonas de cuatro equipos. Los clasificados a las rondas finales fueron: Brasil, Yugoslavia, Hungría, Alemania, Uruguay, Austria, Inglaterra y Suiza.

Hungría era el principal favorito del torneo y eran apodados “Los Violinistas magiares”. Revolucionaron el fútbol de aquella época, dejaron atrás el 3-5-3 -la famosa formación W- y adoptaron el 4-2-4. Ese recordado equipo comenzó a distinguirse en los Juegos Olímpicos de Helsinki en 1952, en los que logró la medalla de oro. En esa competencia, los húngaros, habían tenido presión política ejercida por parte de Matyas Rakosi, quien fue el Primer Ministro comunista del país, con recursos estalinistas. 

El 25 de noviembre de 1953 ofrecieron una de las más grandes exhibiciones jamás vistas sobre un campo de juego, al derrotar ampliamente a Inglaterra por 6 a 3 en Wembley. Una delantera magnifica con Ferenc Puskás, Zoltán Czibor, Sándor Kocsis, Nándor Hidegkuti y József Tóth, a József Bozsik manejando el centro del campo y el extraordinario arquero Gyula Grosics. Su entrenador era Gusztáv Sebes.

En aquel Mundial, los húngaros y los alemanes compartieron el grupo B junto a Corea del Sur y Turquía. Por el lado de Hungría, en la primera fase, goleó 9 a 0 a los coreanos y 8 a 3 a Alemania. En cuartos de final derrotó fácilmente a los brasileños por 4 a 2 y en semifinal venció a Uruguay con el mismo resultado.

Alemania, por su parte, jugó un partido para desempatar en el grupo contra Turquía y lo venció por 7 a 2. En esta victoria, los hermanos Walter convirtieron goles. Luego, dejó en el camino a Yugoslavia tras ganarle por 2 a 0 y a Austria en semifinales por 6 a 1, en el cual Fritz y Ottmar hicieron dos goles cada uno.

La final quedará en la memoria del fútbol mundial. Fue un 4 de julio de 1954 con una lluvia torrencial presente. Puskás y Czibor anotaron dos goles en los primeros ocho minutos para Hungría. Sin embargo, Maxilian Morlock (goleador del conjunto alemán en el Mundial) marcó un gol en el minuto 10 para achicar la ventaja y poco después, en el minuto 18, el marcador se igualó tras el gol de Helmut Rahn. Cuando el partido encaminaba para el empate, con 6 minutos restantes, Rahn volvió a convertir para darle la primera Copa del Mundo a Alemania.

En aquel día surgió la delantera más recordada de Alemania, la que integraron Rahn, Morlock, Ottmar, Fritz y Hans Schäfer. El técnico alemán, Sepp Herberger, adoptó el sistema húngaro, el MW rota que descompuso al equipo rival. La fuerza física de los alemanes compensaba la superior técnica de los húngaros. El despliegue físico de Fritz, a sus 33 años de edad, fue impresionante.

El seleccionado de Hungría arrastraba 4 años sin perder y luego de aquella tarde negra nunca más fue la misma. Incluso, esa derrota provocó manifestaciones y movilizaciones populares por toda la región. Su leyenda empezó a decaer y se desmembró por la Revolución húngara en 1956.

De tal forma que, los mismos alemanes dicen que esa consagración en 1954 fue la inyección moral que necesitaba el país para su reestructuración post guerra, que había afectado demasiado en su economía. Fue una oportunidad para reafirmarse en la arena internacional. De ahí la amplia y extraordinaria influencia del fútbol en la sociedad de los tudescos.

Así, Alemania, recuperada de los terrores de la guerra, conquistó su primer título mundial en un torneo de alta competición. Por esta razón, los hermanos, Fritz y Ottmar Walter, además de quedar en la historia por ser los primeros hermanos en ganar un Mundial, fueron parte del plantel que le dio la primera Copa a los germanos, con todo lo que eso conllevó.

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