lunes, mayo 20, 2024

Cuando Italia convivió con el escándalo y la gloria

Por Juan Leguizamón

En mayo del 2006, la Serie A de Italia se vio involucrada en uno de los escándalos más grandes del fútbol mundial: el Calciopoli. La Juventus despedía la temporada 2005/2006 con un triunfo por 2-0 ante Reggina, con goles de Trezeguet y de Del Piero y se proclamaba campeón de la Serie A (o eso creían). La Vecchia Signora había ganado la liga con 91 puntos, y dejaría en el olvido las eliminaciones en cuartos de final tanto en la Coppa Italia como en la Uefa Champions League.

Pero toda esa felicidad del campeonato obtenido se convertía en incertidumbre para los jugadores de la Juventus, y también para de otros ocho equipos de la Serie A, de cara al mundial que se disputaría en Alemania en 2006. Cuando faltaban pocos días, se filtraron conversaciones directas entre el designador arbitral de la Serie A, Paolo Bergamo, y representantes de diversos clubes italianos, de los que en un principio se pensaban que provenían de Juventus y Milan. En toda esta polémica, quedó involucrado también el jefe de arbitraje, Gianluigi Paretto.

En este contexto, la selección Azzurra viajó a Alemania para disputar la copa del mundo y, según la agencia italiana de noticias Ansa, el entrenador Marcello Lippi había sido presionado por Luciano Moggi, dirigente de la Juventus, para que sus jugadores italianos fueran convocados.

Los dirigidos por Lippi llegaron al Mundial con muchas dudas e incertidumbres. Sin embargo, siempre que el contexto fue complicado, Italia demostró ser una de las potencias, y esa vez no fue la excepción. Clasificaron como líderes de su grupo obteniendo 7 puntos: dos victorias (Ghana y República Checa) y un empate ante Estados Unidos. En octavos de final eliminaron a Australia con un gol de penal a los 95 minutos, ejecutado por Francesco Totti.

En cuartos superaron por 3-0 a Ucrania y en semifinales jugarían uno de los mejores partidos de la historia de los mundiales ante Alemania: salieron victoriosos por 2 a 0 en el alargue.

Finalmente, el 9 de julio de 2006, en el Estadio Olímpico de Berlín, la selección italiana levantaría la Copa del Mundo, derrotando a Francia en la tanda de los penales que Fabio Grosso sentenciaría.

A pesar de todo lo sucedido antes del Mundial, los italianos se consagrarían por cuarta vez campeones del mundo. Pero a algunos la alegría les duraría poco, ya que unos días antes de la consagración, el 4 de julio del 2006, finalizó la investigación sobre los llamados entre Paolo Bergamo y representantes de diversos clubes italiano. Con las pruebas acumuladas por jueces y fiscales, los tribunales de la Federación Italiana de Fútbol dieron su veredicto.

Las sanciones fueron durísimas. La Juventus fue despojada de sus dos últimos scudettos (2004-2005 y 2005-2006), fue descendido a la Serie B con 30 puntos de penalización y una multa de 120.000 euros. Por su parte, el Milan fue penado con la sustracción de 15 puntos y la prohibición de disputar la fase de grupos de la Liga de Campeones de la UEFA 2006/07 de forma directa, teniendo que jugar la ronda Preliminar y además una multa de 100.000 euros.

La Fiorentina también fue descendida a la Serie B, se le descontaron 12 puntos y debió pagar una multa de 100.000 euros. Lazio, en tanto, perdió 30 puntos y fue multada con 100.000 euros.

El 26 de julio la secretaría de la Federación Italiana de Fútbol decidió que el título de la campaña 2004/05 quedaría desierto y que el de la temporada 2005/06 se lo adjudicara el Inter de Milán, que no tuvo participación alguna en el escándalo; y la Roma obtuviera la segunda plaza. Se decidió además que el Palermo y el Chievo Verona jugasen la ronda previa de la Champions League del 2006/07.

Los clubes implicados apelaron las sentencias ante el Comité Olímpico Italiano, que el 27 de octubre de 2006 dio a conocer la condena definitiva en segundo grado: Milan perdió 8 puntos y pudo disputar la ronda preliminar de la Liga de Campeones; Siena, uno; Lazio, 3; y Reggina, 11. También la Fiorentina sufrió el descuento de 15 puntos por el escándalo de la temporada 2005/06, y perdió el derecho a participar en competición europea alguna.

Pero sin dudas, el equipo que más sufrió la condena fue la Juventus que perdió todos sus puntos de la temporada 2005/06; y los campeonatos de 2005 y 2006. Descendió a la Serie B y fue penalizada con la pérdida de 9 puntos en esta categoría. Las sentencias se hicieron efectivas al finalizar la temporada 2006/07 de la Serie A.

La Vecchia Signora intentó desestimar las sanciones impuestas por la Federación Italiana de Fútbol y el Comité Olímpico, recurriendo a las instancias judiciales de Italia, pero esta alternativa fue abandonada en tanto la UEFA, en concordancia con la FIFA, había advertido que los clubes de fútbol no podían apelar los castigos impuestos por las autoridades futbolísticas ante las autoridades judiciales de su país, bajo pena de desafiliar a su federación de fútbol local.

Pero no solo los clubes fueron perjudicados. Los árbitros y dirigentes deportivos involucrados también fueron sancionados. Claudio Lotito, residente de Lazio, fue suspendido por 4 meses; Adriano Galliani, vicepresidente de Milan, por 5; Diego Della Valle, presidente honorario de la Fiorentina, 8; Andrea Della Valle, presidente de la Fiorentina, uno.

Además, Sandro Mencucci, administrador delegado de la Fiorentina, sufrió un año y cinco meses de suspensión; Tuilio Lanese, presidente de la Asociación de Árbitros, un año; Leonardo Meani, delegado Arbitral del Milan, 2 años y tres meses; Pierluigi Pairetto, designador arbitral; 2 años y seis meses; Massimo De Santis, árbitro, 4 años;

Las sanciones más duras fueron para dirigentes de la Juventus: Antonio Giraudo, administrador delegado, y Luciano Moggi, director general, fueron inhabilitados por cinco años. La misma sanción recayó sobre Innocenzo Mazzini, vicepresidente de la Federación Italiana de Giocco Calcio, mientras que el presidente de esta entidad, Franco Carraro, fue multado con 80.000 euros.

Como consecuencia de este escándalo, la Serie A perdió un poco de su encanto y la mayoría de los jugadores que estaban en Italia se fueron a otras ligas, como la española o la inglesa. Y eso que eran los campeones del mundo.

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