lunes, junio 17, 2024

San Lorenzo, ese campeón en el último capítulo

Por Pedro Duffau, Leandro Gambino y Marcelo López Aspuru

“Hasta el día de hoy, la gente de San Lorenzo nos hace acordar de aquel título conseguido”, dice Claudio Biaggio, goleador de ese inolvidable equipo campeón del Torneo Clausura 1995, dirigido por Héctor Veira.

Todo comenzó el 26 de febrero, cuando San Lorenzo y Gimnasia y Esgrima La Plata igualaron 1 a 1 en el Nuevo Gasómetro. Nadie iba a suponer que esos dos equipos iban a ser los animadores del campeonato.

Biaggio cuenta que “en el Apertura 94, San Lorenzo peleó el campeonato hasta el final. Ahí ya se había armado el equipo. Teníamos a Oscar Ruggeri y al brasileño Paulo Silas, grandes jugadores y de experiencia”.

Tras perder con Argentinos Juniors en la segunda fecha, el Ciclón venció de local por 2 a 0 a Ferro y fue el puntapié inicial de nueve victorias sobre diez partidos entre la tercera y la duodécima fecha, con importantes triunfos ante Independiente y Racing Club, ambos de visitante.

Uno de los goles más recordados fue el que anotó Esteban González en el último minuto frente a Belgrano de Córdoba en la fecha 6, el día después del fallecimiento de su padre, que sirvió para ganar 1 a 0 y conseguir su cuarta victoria consecutiva. “Hubo varios partidos difíciles – recuerda Biaggio – uno contra Belgrano en la cancha de San Lorenzo con ese gol del Gallego. La mayoría de los encuentros que tuvimos fueron muy complicados porque, en realidad, todos los equipos eran competitivos. Pero tuvimos una racha donde ganamos muchos partidos seguidos y eso nos dio la posibilidad de pelear ahí arriba”.

La derrota ante River por 3 a 2 en el Monumental, no frenó al equipo. Continuaron los triunfos en fila hasta la fecha 12 inclusive, instancia en la que llegó a la punta del torneo. En la fecha siguiente, Platense le empató sobre la hora (1 a 1), y el conjunto azulgrana volvió a quedar segundo.

Entre la fecha 14 y 16, San Lorenzo ganó tres partidos consecutivos, victorias de local en los clásicos ante Huracán y Boca y triunfo en Córdoba frente a Talleres, que le posibilitaron llegar a la punta nuevamente.

Sin embargo, en la fecha 17 perdió inesperadamente con Vélez 1 a 0 en Liniers y las dudas empezaron a caer sobre el plantel. El Pampa al respecto agrega: “En la victoria sobre Boca en la cancha de San Lorenzo por 2 a 0, uno se esperanzó muchísimo porque después quedaban sólo tres encuentros nada más (Vélez, Lanús y Central). Pero el golpe con Vélez nos desilusionó un poco”.

En la fecha siguiente, San Lorenzo venció a Lanús y Gimnasia hizo lo propio con Ferro, así que todo quedó a definir en la última fecha. En La Plata, el equipo que lideraban los mellizos Barros Schelotto recibía a Independiente, mientras que los de Veira viajaban a Rosario en busca del milagro.

El 25 de junio fue aquella jornada final, que estuvo marcada por el dramatismo y fue para el infarto. San Lorenzo estaba a un punto del Lobo y necesitaba una mano de un alicaído Independiente, que con un recordado gol de Javier Mazzoni venció a los de Griguol, mientras que San Lorenzo, acompañado por una multitud, se impuso ante Rosario Central por 1-0 en el estadio Gigante de Arroyito con un recordado cabezazo de Esteban González que desató el delirio de los hinchas cuervos.

“Cuando fuimos a Rosario – revela Biaggio – ya veíamos muchas personas alentando en la ruta y la gente nos acompañó hasta el hotel. La vuelta fue algo espectacular y emocionante. No volvimos enseguida ya que esa noche nos quedamos en Rosario y regresamos al otro día. Fue muy bueno ver tanta gente de San Lorenzo en la calle, nos paraban por todos lados. Insisto, fue muy emocionante porque volvieron a gritar campeón”.

San Lorenzo ganó 14 partidos, empató dos y sólo perdió tres (quedó invicto de local). Convirtió 31 goles, solamente le marcaron 12 y fue la valla menos vencida del torneo. Fue un conjunto muy sólido: desde su arquero, Oscar Passet, una defensa que salía de memoria y en la que sobresalía toda la experiencia de Ruggeri. Tenía un mediocampo con un estilo de juego con la elegancia de Fernando Galetto y la habilidad de Silas, más el despliegue de Roberto Monserrat y Carlos Netto y al que sumaron la capacidad goleadora del pampa Biaggio y el Gallego González en la delantera.

Fue un equipo que luchó contra los rivales y contra su propia historia de frustraciones. Sin embargo, los hinchas azulgranas, tras 21 años y en una final de antología, pudieron gritar campeón y en Boedo volvió la fiesta.

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