viernes, mayo 24, 2024

Héctor Baldassi: “Empecé una profesión que no me gustaba y terminé dirigiendo un Mundial”

Por Iván Ezequiel García

Héctor Coneja Baldassi es considerado uno de los mejores árbitros de la historia del fútbol argentino. Se destaca por haber dirigido 18 Superclásicos y acontecimientos internacionales como el Mundial de 2010, finales de Copas Libertadores, Copas América, entre otros.

– ¿Por qué te dicen Coneja?

– (Se ríe) A los cinco años, cuando iba al jardín, llevaba una bolsita con los útiles, mi mamá le puso un aplique de un conejo y cuando esperaba el colectivo me decían: ‘Ahí va la coneja’, y así quedó.

Nació el 5 de enero de 1966, en Río Ceballos, Provincia de Córdoba. En la adolescencia tenía un amigo que estaba estudiando arbitraje y le insistía para que cursaran juntos, pero al principio no quería saber del tema: “Veía cuando lo insultaban y le escupían, yo no quería eso para mí”. Hasta que un día, su amigo le dijo que ya lo había anotado y que debía presentarse en la Escuela de Árbitros. “Sinceramente fui para no decepcionarlo, no estaba entusiasmado”, cuenta, pero el tiempo cambió rápido su pensamiento.

Baldassi, de 51 años, recuerda que cuando comenzó las prácticas encontró su vocación. Su primer partido fue en el 1991, Estudiantes de Buenos Aires recibió a Los Andes y considera que fue el “puntapié” a una gran carrera.

Muchos futboleros se preguntan si será difícil dirigir partidos de gran magnitud, como lo son los River-Boca. Baldassi es el hombre correcto para contestar esa pregunta, fue el encargado de impartir justicia en 18 superclásicos, pero hubo uno que lo marcó: “Los tomé a todos como mucha responsabilidad, pero el del 2004 fue bastante difícil, por la previa que se generó”. Él tenía todo el tiempo una idea en la cabeza: si hacía las cosas bien en ese partido podía ser bien visto en todo el mundo. Y así sucedió. Luego de ese encuentro, le tocó dirigir la Copa América del mismo año, la final de la Copa Libertadores y los Juegos Olímpicos en el 2008 y el Mundial de Sudáfrica 2010.

El clásico rosarino, fue el otro derby que la Coneja disfrutaba dirigir, por el color, el ambiente y la pasión que le ponen los hinchas. Eso lo llevaba a hacer su trabajo con alegría y a la vez se divertía con los protagonistas: “En una jugada dividida, Schiavi y el Kily González van al piso a disputar la pelota y chocan entre ellos. Inmediatamente fui a la jugada y les dije: ‘No se toquen chicas, no se toquen’, ellos se rieron, se dieron un mini abrazo y todo siguió”. Esos gestos le ayudaron a tener un acercamiento con los jugadores y que los partidos fueran más fluidos.

La carrera de Baldassi transcurría y él constituía buenos vínculos con los hinchas. “Al principio, me decían vos sos hincha de este y del otro, después fue cambiando y es hasta el día de hoy que me paran para sacarse alguna foto o algún autógrafo”, comenta con felicidad que eso es resultado de que dejó buenas cosas en cada club que le tocó dirigir.

Su trato con los futbolistas era distendido: hablaba mucho, se reía y hacía chistes. En la actualidad sigue teniendo vínculos con algunos de ellos. Declara que el arbitraje está visto como los “anti-fútbol” y que eso es un error conceptual. “No por nada, jugadores de la talla de Ortega, Palermo, Bataglia o los Milito me invitaron a sus despedidas”, comenta sonriente.

El Mundial de 2010 fue la primera y única Copa del Mundo que le tocó dirigir: “Era el único sueño que me faltaba cumplir”. Un total de cuatro partidos, el primero fue el encuentro entre Ghana y Serbia, cobró un penal a favor de los africanos a falta de cuatro minutos, fue una jugada difícil de verla –lo aclara- y que por suerte no se equivocó. Los octavos de final fue su último partido en el torneo, España contra Portugal, de ese encuentro se llevó muchas cosas, entre ellas una anécdota y una camiseta: “Hubo un tiro libre para Portugal, cuando voy a marcar la distancia de la barrera española, le pregunto a Cristiano (Ronaldo) si le iba a pegar al arco, me miró con cara de qué te importa, me reía por dentro mío, lo hacía para adelantarme a la jugada”. En aquel entonces, expulsó al portugués Ricardo Costa, quien luego se acercó al vestuario, le pidió disculpas y le regaló su camiseta.

El arbitraje le permitió tener lindos momentos, viajes, buenos y malos partidos, pero como amante del fútbol, no sólo se preocupaba en ver si fue falta o si era de amarilla o de roja o si era penal, sino también el buen juego de algunos jugadores. “Ronaldinho fue alguien que admiré mucho, me sentía identificado porque él jugaba a la pelota con mucha alegría y se lo contagiaba al resto”, dice y agrega: “De nuestro fútbol, Guillermo Barros Schelotto era el que me gustaba porque era muy pícaro para jugar, además de que jugaba bien, sacaba de contexto a los rivales”.

El ex árbitro que desde hace una hora concede una entrevista por videollamada eligió un espacio de la casa muy futbolero: detrás de él se observa una vitrina que exhibe muchos objetos preciados de su carrera, camisetas que utilizó y también regalos de los jugadores y la pelota del Mundial que dirigió, pero muestra algo muy importante que está en una caja, es la medalla de la final de la Copa Libertadores del 2008, entre Fluminense y Liga de Quito: “Fue un partido especial, este es un lindo recuerdo”.

 

Héctor Baldassi se retiró en 2011. Actualmente se ocupa de ser uno de los encargados de asignar a los árbitros en las competencias CONMEBOL. Y además es diputado nacional de la Provincia de Córdoba, fue electo dos veces y valora el apoyo que le dan: “Soy agradecido a la gente cordobesa porque sigue confiando en mi trabajo y en mi honestidad”.

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