miércoles, febrero 28, 2024

12 de julio de 1998: El día perfecto

Por Celeste Femia y Santiago Korol

En vísperas de la final del Mundial de Francia en 1998, pasaron acontecimientos icónicos. Se adelantaron y pospusieron partos. En algunos casos, estos bebés llevan nombres relacionados a ese partido. 12 de julio de 1998: El día perfecto, de Netflix, es un documental que pone en primer lugar estos hechos contados por los mimos protagonista y, además, rememora el evento en el que los franceses se proclamaron por primera vez en su historia campeones de la Copa del Mundo.

“Mi marido y el ginecólogo habían organizado, a mis espaldas, la fecha de parto para que el señor pudiese ver la final del Mundial. Llegué a la clínica y cada media hora me ponían una dosis para que rompa aguas”. A su vez, agregó: “Cuando por fin rompí aguas, se lo dije a Pascal (el marido) y me dijo: ‘No, es imposible’. No se lo creía, notaba su alegría de ser papá y de poder mirar la final”, relató Nathalie Droehnle en el documental.

Francia era el anfitrión y uno de los finalistas. Del otro lado se preparaba el gran Brasil, que venía de ser campeón en Estados Unidos 1994. Alegría, euforia, emoción, fiesta y placer eran algunas de las tantas cosas que les pasaban a los franceses en ese momento. Tan así, que muchas mujeres decidieron adelantar o retrasar sus partos para poder mirar el encuentro final.

Los denominados Les Bleus participaron en nueve ediciones mundiales, pero era la primera vez que llegaban a la última instancia. La final se jugó el 12 de julio a las 21 horas en el Stade de France, en St. Dennis. Francia venció 3-0 a Brasil con dos goles de Zinedine Zidane y uno de Emmanuel Petit. Para que las mujeres que estaban en trabajo de parto pudieran ver el partido, un rato antes hicieron hasta lo imposible por ser madres.

“Ese día comenzó con las primeras contracciones que anunciaban la llegada de la pequeña. Me sorprendí y dije no, es imposible. Esta noche hay partido, debo dar a luz antes. O si realmente es posible, pongan una tele en la sala. Nació a la mañana, era el día perfecto. Pude descansar para poder ver el partido. Debía llamarse Victoria y mi marido me dijo: ‘¿Sabes?, quizá no es buena idea llamarla así. Si Francia gana, todos pensarán que lo hicimos a propósito’. Y le dije: ‘bueno, ¿cómo la llamamos?’ Entre los nombres que habíamos elegido estaba Lisa, que a la vez nos recordaba a Bixente Lizarazu, el defensor. El fútbol siempre estaba presente”, declaró Delphine Francois en 12 de julio de 1998: El Día Perfecto.

Fue un Mundial innovador. La aparición de internet y teléfonos celulares revolucionaron un torneo que, por primera vez, contaba con la participación de 32 Selecciones. Esto hizo que se les hiciera más fácil seguir el partido a las personas que no pudieron estar presentes en el estadio.

“Carla es la última de mis cuatro hijas. Nació el 12 de julio del ‘98. Ese día solamente me interesaba el partido, estaba lejos de imaginarme que nacería en el mismo momento. Creo que llegamos a la maternidad sobre las 10 am y pensé: ‘Son las 10, el partido es a las 20, está bien. Tranquilo. Pero la señorita decidió otra cosa. Decidió que no, que duraría todo el día. Nació a las 20.50 durante la Marsella (himno). Yo salía de la sala para ver cuándo empezaba el partido, pero también ejercía mi deber de padre. Decía: “Si no me necesitas, tienes que descansar’. Me voy porque aquí ya no sirvo. Esa fue la excusa para librarme”, explicó Bruno Pastor en el documental de Netflix.

Los Galos, que nunca habían llegado a la final de la más importante competición futbolística, por fin saborearon el éxito.

 

Más notas