lunes, diciembre 4, 2023

“Extraño el fervor y la pasión, pero no me veo volviendo”

Por Federico Pineda

A los 19 años decidió que su futuro no estaba en la Argentina. Allí había hecho las inferiores en Boca, pero su techo fue la reserva. Hoy en Kuwait, piensa en aquel momento y acepta que fue apresurada la determinación. Piensa en lo que pudo ser y no fue, pero ya “no hay manera de arrepentirse”. Nicolás Di Biase juega en el Khaitan SC de la Segunda división de ese país y, con 31 años, ya no piensa volver a jugar en la Argentina.

Me encantaría seguir acá. No me veo allá con mi edad, entrar a la dinámica del ganar o ganar, la incertidumbre de ver todos los meses que pasa. Hay situaciones que acá no se viven. No digo que sea mejor porque el fútbol argentino es pasional, es hermoso, pero a esta altura uno busca otras cosas. Ojala Dios quiera que podamos continuar”, contó el jugador en charla con El Equipo.

El futbolista se desempeña como zaguero derecho en su equipo actual, una más de todas las funciones que desarrolló en su carrera. “Creo que, salvo de centrodelantero, jugué en todas las posiciones. Hasta de arquero por la expulsión de un compañero”, admite el argentino que da una breve reseña sobre quien es y como juega para el público general.

“Soy el típico jugador con el que se siente identificado el hincha. Soy aguerrido, no doy una por perdida, juego con el corazón y siempre trato de dar lo mejor. Soy un jugador rápido que tiene buen manejo del balón. Soy super comprometido con la situación y con lo que demanda el técnico. Si el entrenador te dice ´Nico, tenes que jugar acá´ y bueno. Vamos a jugar ahí. Y bienvenido sea si consideran que lo puedo hacer”, declaró el jugador con pasado en San Telmo.

En el país asiático transita estos días encerrado en su casa junto a Rocío, su pareja. Ambos cumplen la cuarentena que se decretó casi a la par de Argentina a causa de la pandemia mundial por el Covid-19 (coronavirus) que produjo seis muertes y 1751 casos en Kuwait, cifras que pudieron ser más altas si el Gobierno no tomaba ciertos recaudos.

“Cerraron todo”

Hace como 50 días que cerraron los shoppings y el aeropuerto. Cerraron todo, pero de 6 a 17 podes ir al supermercado, que es lo único que está abierto. Podes ir al banco que está de 9 a 12 del mediodía y, a partir de las 17, no se puede salir más a la calle. Si te agarran en ese horario, vas preso y pagas una multa de muchísimo dinero. Los barrios que tienen más casos están aislados las 24 horas”, declaró el jugador y agregó que solo salen una vez por semana para comprar la comida de esos días.

Además, Di Biase contó que no es obligatorio usar barbijo, pero “lo usa todo el mundo” y sumó los cuidados que se toman en cada lugar abierto al público: En los supermercados te proporcionan guantes, mascarillas y alcohol en gel. Antes de entrar ahí, al banco o a donde tengas que entrar te miden la fiebre con una maquinita. Acá son muy precavidos”.

Sin embargo, esta situación no es igual en países como Italia y España que tienen a su sistema de salud colapsado y son los países de Europa con mayor cantidad de muertos hasta la fecha. Tras haber jugado en el Langreo, Puertollano, Zamora, Conquense y el Lucena de España junto al Castel di Sangro del país de la bota, detalla que sus amigos en esos países “están devastados, tristes y con miedo” y agregó que Europa “se lo tomó como un chiste y ahora se está cobrando muchas vidas”.

En referencia a nuestro país, destacó la rápida actuación del gobierno nacional encabezado por el presidente Alberto Fernández, ya que las medidas “fueron rápidas y muy eficaces”. Además, resaltó algunas decisiones que se tomaron en Kuwait para disminuir las consecuencias del parate económico: “Acá no hay que pagar el alquiler por tres meses y no se pagan los servicios ni los impuestos”.

Pelota parada

En consonancia a estas determinaciones, el fútbol no es ajeno a todo lo que pasa alrededor de la sociedad y la liga de Kuwait fue suspendida a falta de cinco fechas para el final. El Khaitan SC es uno de los cinco equipos que juegan en la segunda división, torneo que se desarrolla en cuatro ruedas de todos contra todos con un total de 16 partidos, y estaba peleando el ascenso a la máxima categoría, compuesta por 10 clubes.

No se habla que vuelva el fútbol. Dicen que se va a volver a entrenar recién en agosto. Están viendo si terminan esta temporada y, al toque, arrancan otra o si todos los equipos juegan una sola división. En junio o julio, recién se va a mover la preparación para la próxima liga. Están considerando prolongar los contratos, pero podes cancelar el vínculo si llegas a un acuerdo con el club”, declaró el futbolista que tiene contrato hasta el 30 de mayo, pero cuya renovación fue frenada por la institución al igual que todas las negociaciones por esta situación excepcional.

Mientras el fútbol sigue su rutina habitual a poco más de 2400 kilómetros de distancia en Tayikistán, en Kuwait ni se habla del regreso de una actividad que tiene pocos fanáticos en el país. “No va mucha gente a las canchas. Todos los equipos tienen estadios para 15 o 20 mil personas. Hay estadios nuevos, pero en algunos casos la infraestructura es vieja. Son lindos y chicos, pero viejos. Salvo dos clubes como el Qadsia SC, que es el equipo más grande de acá, o Al Arabi, no va gente a ver a los demás equipos. Todo es muy relajado. No es tanta presión como en otros lados, se puede vivir bien en el sentido que no te presionan, pero extrañas el fervor, la pasión, el salir a la cancha y que haya dos hinchadas”.

“La Argentina te consume, vivis al límite”

Di Biase junto a su pareja quisieron volver a la Argentina, pero la confirmación de la suspensión hasta nuevo aviso se concretó recién cuando aquí ya habían cerrado los aeropuertos. A pesar que hablan por videollamada con sus familias, las extrañan mucho al igual que a sus amigos, pero no extraña el día a día en el país: “A mi me pasaba que iba de vacaciones, estaba un mes y ya me quería volver porque el país te consume. Estás acelerado todo el tiempo, la gente vive al límite. Entonces, estás un mes y medio y decís ´No vuelvo por dos años´, pero a los seis meses queres volver porque extrañas todo”.

En referencia a las otras culturas arraigadas durante su carrera, destacó la tranquilidad que se respira en otros países a diferencia de la Argentina: “En España, Italia, Canadá, acá mismo vivis super relajado. Te cumplen con el contrato. Podes salir a la calle a cualquier hora que no pasa nada. Hay una tranquilidad que te permite disfrutarlo y hay mucho respeto de la gente”.

El jugador que tuvo un paso breve por el Blooming de Bolivia, criticó la presión con la que se vive el fútbol en Sudamérica y la dicotomía existente “si no rendís te putea todo el mundo o si rendís sos el mejor”. En fin, el exitismo de ganar. “Con esta edad, priorizó vivir más relajado”, admite Di Biase que a sus 31 años, vive en un país que es el sexto mayor productor de petróleo en el mundo y tiene prohibido el consumo de alcohol.

Alcohol cero

“Es ilegal. No hay discotecas. Todo el alcohol es ilegal. No hay nada. No te podes tomar ni una cerveza. Si te agarran con alcohol en la calle, vas preso. Es ilegal como la droga. Es lo más llamativo. Es parte de la cultura de este país porque su religión (musulmana) no les permite tomar alcohol. Es muy normal acá”, declaró el futbolista y añadió otras caracteristicas de esa cultura como que no es obligatorio que las mujeres usen el burka, pero no pueden usar escotes ni vestidos cortos. Mientras que los hombres no pueden ir a hacer un trámite a la comisaría en bermuda.

Ya es el segundo año que se encuentra en ese país tras haber sido campeón y ascender con Al Yarmouk a la máxima categoría, pero antes de tomar la decisión de seguir jugando al fútbol en Kuwait, estuvo en la Argentina más de un semestre del 2018 sin entrenar en ningún club. Tras un paso por el Edmonton de Canadá, retornó a Buenos Aires porque su madre lo necesitaba en el país. “Tuve un problema familiar con mi mamá que tuvo cáncer y decidí quedarme en el país para acompañarla a ella. Hizo la quimioterapia y salió todo bien gracias a Dios”, aclaró el único hijo de Patricia y Aníbal. Su padre falleció cuando tenía siete años.

-¿Cómo fue ese tiempo fuera de las canchas?

-Es duro, porque de repente te encontrás que no tenes que entrenar. Que no tenes la responsabilidad de levantarte a la mañana para cumplir con tus obligaciones, pero es una decisión que la volvería a tomar. Me costaba estar lejos. En un momento de la temporada, le pedí al técnico si podía volver para estar diez días con ella porque ahí empezaba la quimio. Además, estaba solo. Fue bastante complicado. Cuando volví, deje todo en un segundo plano porque la salud de una madre es lo primero.

-¿Porque decidiste irte a Kuwait?

Yo no tenía mucha intención de irme o volver a jugar al fútbol profesional. Quería quedarme en la Argentina. Estaba entrenando con un equipo de futsal (SECLA -Sindicato de Empleados de Comercio de Lanús-) que son todos amigos y me daban la oportunidad de entrenarme con ellos. Pero mi representante me llamó y me dijó que había una posibilidad acá en Kuwait: ´Miralo más por el lado económico que, por ahí, para estos últimos años te sirve´. Me habló hasta que me convenció. Mi mama ya estaba recuperada. Le pregunté si estaba de acuerdo y, obviamente, me dijo que le dé para adelante. Eso me terminó de convencer”.

-¿Que motivación tuviste para seguir jugando y no plantearte el retiro definitivo?

-Y… Es lo que hago desde que tengo uso de razón. En un momento lo extrañaba y necesitaba hacerlo. Cuando se dio la oportunidad, después de hablarlo con mi mama me entusiasmo. Es un trabajo que lo haces toda tu vida. Nunca lo podes terminar de dejar. Esa fue la motivación principal por la cual dije ´Vamos por los últimos tiros y que sea lo que tenga que ser´”.

-Ya con 31 años ¿Tenes cuerda para rato o miras el reloj con atención?

-(Risas) Yo creo que tres o cuatro años puedo tirar tranquilamente. Después veremos qué pasa”.

-Cuando te retires querés vivir en la Argentina o la forma de vida de allá no se negocia?

-Yo tengo todo en mi país. La verdad es que me veo yendo y viniendo. Me veo en el mundo de la representación de jugadores, viajando constantemente. No me instalaría 100% en Argentina”.

-Fuera del fútbol ¿Estudias algo?

-No, no estudie, pero si soy muy consciente que, después del fútbol, uno debe prepararse para ver que vas a hacer porque tenes mucho tiempo libre y muchas cosas en la cabeza. Creo que no me va a costar el día de mañana decir ´Ya está. Hasta acá llegue´. Hay que rearmarse para lo que viene porque tenes una vida por delante. Cuando me retire, voy a seguir vinculado al fútbol porque me encanta.

-Querés seguir dentro de una cancha?

-Mirá… De técnico me gustaría, pero veo que, para lograrlo, tenes que estar super preparado. Hoy en día cumple muchas funciones y no te terminas de relajar un minuto. No se si me veo en la vorágine de estar todo el tiempo activo. Creo que me gustaría ser más un representante. Igualmente, voy a hacer el curso de técnico porque, quizás, el día de mañana me pica y quiero probar. Pero me gustaría acompañar a los jugadores y transmitir la experiencia que me tocó vivir.

“En Kuwait se vive muy tranquilo”

Hoy en día, su decisión de permanecer en Kuwait tiene raíz en la razón económica porque “uno no viene en plan de superestrella o de pensar que va a jugar en una gran liga. Venís acá pensando más en lo económico y para estar bien. Se vive muy tranquilo” y hasta muestran una singular sorpresa junto a su pareja porque, mientras en la Argentina hay un 35.5 por ciento de pobreza, “acá la gente de Kuwait no es pobre. Ves extrencididades por todos lados. Salis a la calle y podes ver seis o siete Ferraris. Viven otra realidad muy diferente a lo que pasa allá”.

Para llegar a este presente en un país tan distinto de la cultura argentina, hay que remontarse a la llegada de Di Biase a Boca, procedente de Club Parque. Ese fue el inicio de todo. Allí hizo las inferiores hasta la Reserva, pero decidió irse del club “con la ilusión y el pensamiento de una cosa que, al final, no se pudo plasmar”. Su destino fue el Langreo de España. Después de ese paso, jugó un año en Italia y volvió al país una temporada para jugar en la B Metropolitana con la camiseta de San Telmo. El gran objetivo: tener un buen año y dar el salto a la primera división. Algunos pecados de juventud a sus 22 años le quitaron su lugar en el equipo tras un cambio de entrenador. Hoy admite que “pensaba que la sabía todas y no era consciente de las responsabilidades que debía tener un profesional”.

Más allá de este paso en falso en el país que lo cobijó de chico, sigue de cerca al fútbol argentino y admite sin tapujos su fanatismo por Independiente. A pesar de las seis horas de diferencia que tiene Kuwait con la Argentina, Di Biase mira los partidos de la Superliga, aunque el despertador es exclusivo del Rojo. “Acá me levanto a las cuatro de la madrugada para verlo junto a mi mujer”, admitió entre risas sobre ese cariño que le transmitió su abuelo, Mariano, mientras lo criaba junto a Evelina, su otra abuela y que, cada vez que puede, ofrenda yendo a la cancha.

“Siempre estuvo la ilusión de jugar en Independiente. Hoy por hoy, se que es imposible por varios factores como la edad, pero hubiese sido hermoso. Ojalá el día de mañana lo pueda entrenar si tengo ganas de dirigir”, vaticina el protagonista de la nota en diálogo con este medio. Sin embargo, hace hincapie en la preparación y destacá que, si dirige al club, es porque realmente se preparó y esta capacitado. “Sino, no lo haría porque le estaría fallando al club”, finalizó.

Más notas