Por Fernando Bajo

Se asemeja a una historia de ficción. No hay archivos de esos años en ninguna parte de la ciudad. En el relato popular suele decirse que fue el Real Madrid, pero lo cierto es que en 1926 el primer equipo de fútbol del Espanyol de Barcelona revolucionó Pehuajó, que en ese entonces era un pequeño pueblo de 10 mil habitantes ubicado en el noroeste de la provincia de Buenos Aires, a 365 kilómetros de Capital Federal.

Sumido en una profunda crisis, el conjunto catalán se convirtió en el primer equipo de su país en realizar una gira por América Latina en busca de recaudar fondos. A la Argentina arribó a fines de junio y a principios de octubre retornó al Viejo Continente. En el trascurso de aquellos meses jugó siete partidos en el país, la mayoría en la Ciudad de Buenos Aires, uno ante Huracán, dos frente a un combinado de la Liga Rosarina (el primero se llevó a cabo en Santa Fe), uno contra un representante del Sur bonaerense y otro del Norte, otro ante la selección argentina y el rival restante fue un elenco conformado por jugadores pehuajenses.

Si se tiene en cuenta que los demás encuentros de la gira, que se disputaron en Chile, Perú, Uruguay y Cuba, los jugaron en ciudades importantes como Valparaíso, Montevideo, Lima y La Habana, resulta curioso que uno de los equipos españoles más importantes haya terminado jugando en un pequeño pueblo argentino.

Sin embargo, la delegación española, compuesta por el arquero Ricardo Zamora, considerado uno de los mejores del mundo y cuyo nombre lleva el premio que entrega el diario Marca al portero que tenga la valla menos vencida de La Liga, llegó a Pehuajó el 21 de julio tras ser contactado por José Esteban Garré, dirigente de Sportivo Argentino (hoy llamado Deportivo Argentino) que, además de ser el árbitro del encuentro al día siguiente, fue quien hospedó en una de sus estancias a los futbolistas europeos.

Aquel equipo pehuajense estuvo conformado por jugadores de tres clubes distintos: Sportivo, Atlético KDT y Estudiantes Unidos. El Espanyol tampoco contaba solamente con deportistas de sus filas, ya que para aquella gira se sumaron representantes del Osasuna, Valencia y Real Madrid. Tal fue la conmoción que produjo en la región que, según una nota publicada en el diario Noticias de Pehuajó en 2015, cuatro mil personas se acercaron a la cancha de Sportivo Argentino para ver el encuentro.

El partido terminó 1 a 0 a favor de los blanquiazules y el resultado refleja lo que describieron las crónicas de los medios españoles que publicó el Centro de Investigaciones de Historia y Estadística del Fútbol Español (CIHEFE): “El juego fue muy disputado; no se abrió el marcador en la primera parte”. Sin embargo, otra vez surge una incógnita sobre el encuentro. Algunos medios españoles aseguran que el tanto lo marcó José Padrón a los 35 minutos del complemento, pero otras fuentes se lo acreditan a Félix Quesada.

Los mitos alrededor de este imprevisible partido no cesan. En la investigación del CIHEFE, también se asevera que Jesús Díaz anotó un gol para Pehuajó, pero que debido al reclamo de posición adelantada y la amenaza de retirar al equipo que le realizó Zamora al juez, Garré prefirió anularlo y continuar con el evento histórico que mantenía eufórico al público.

Jesús Díaz años más tarde se vengó de Zamora al marcar un gol durante la gira de Gimnasia y Esgrima La Plata por España en 1931 en la que venció por 3 a 2 al Real Madrid, equipo que defendía el Divino.

Luego de su expedición en la provincia de Buenos Aires, el conjunto español continúo su gira por América. Para llegar a Chile la plantilla española realizó una travesía única: cruzó los Andes en mula. Solo hay un precedente de un hecho similar y no es precisamente la cruzada que llevó a cabo el general José de San Martín, sino que para el Campeonato Sudamericano –lo que hoy se conoce como Copa América- de 1919, la selección chilena realizó el mismo viaje que el Español en 1926.

Además de emular la cruzada realizada por San Martin un siglo antes, el equipo europeo, en tierras bonaerenses, pudo realizar su propia hazaña. Aunque, claro que está muy lejos de la realizada por el militar.

Hoy, Pehuajó cuenta con 40 mil habitantes y Deportivo Argentino está próximo a cumplir 101 años de vida. Pese a las incertidumbres que dejó aquel partido y las fábulas que se divulgaron alrededor de esa historia, todavía, algún lugar de la ciudad, guarda el recuerdo de las atajadas de Ricardo Zamora porque esta vez, y como tantas otras, solo la memoria es la que mantiene viva la revolución del Espanyol.