lunes, mayo 20, 2024

Martín Arroyo, entrenador de la campeona paralímpica Yanina Martínez: “En la pista se transforma”

Por Matías Cavallero 

Las redes sociales y los principales medios de comunicación muestran diariamente la actividad de las estrellas del mundo del deporte. En sus casas, claro, debido al confinamiento que mantiene a un tercio de la población mundial dentro de sus hogares por la pandemia del coronavirus. La realidad no se reduce a aquellos espectros. En una casa en Rosario, Yanina Martínez -26 años- enciende la cámara y se reencuentra con Martín Arroyo, entrenador, amigo, y compañero de largas batallas. El entrenamiento de la ganadora de la presea dorada en los Juegos Paralímpicos de Río 2016 no se frena ni siquiera cuando el contexto es hostil. La atleta, que compite en la categoría T36 (reúne a los deportistas con parálisis cerebral y deterioro en su coordinación), se prepara durante seis de los siete días que componen la semana. No se rinde, como lo muestra su historia. En medio de la preparación para Tokio 2020, que por razones de fuerza mayor se realizará en 2021, su coach cuenta el periplo completo. El aprendizaje mutuo. Y el valor del camino más allá de los resultados.

-¿Cómo conociste a Yanina? ¿Desde un principio se acercó al atletismo?

-Ella fue probando diversas actividades. En la etapa de iniciación, hace 15 años, hacía natación en el club Echesortu de la ciudad de Rosario, donde yo trabajaba. Ahí tuvimos que cortar la inscripción porque había 45 chicos en el agua y concebimos la idea de armar distintos deportes para que tuviesen otra alternativa. Mi intención era generar, a través del atletismo, que contaran con todas las posibilidades, tanto de correr, como de lanzar y saltar. En su iniciación, Yanina practicaba una vez por semana distintas actividades, pero a los pocos meses tomé a cinco chicos menores para que empezaran a desarrollar el deporte de una forma más seria y menos recreativa.

-¿En ese momento ya le notabas cierto potencial? ¿Podías imaginar lo que llegó después?

-Cuando implementamos esto no sabíamos que existía el movimiento paralímpico. Después me empecé a interiorizar, pero el momento de la competencia era para mostrar lo que ellos habían aprendido durante todo un año. Queda linda la historia si digo que detecté algo a una temprana edad, pero era imposible, en un comienzo la idea solo era jugar: Yani empezó a caminar a los 3 años y a los 10 comenzó a hacer una actividad. Siempre arrancamos de a poco, buscando logros importantes, como la coordinación y la disociación que implican mover los brazos mientras se corre.

-¿Cuándo empezó a interiorizarse en el mundo del atletismo y de las competiciones?

-En 2007 viajamos a Buenos Aires y empezamos con los Juegos Nacionales Evita, que Yani logró ganar un año después. Ahí yo empecé a comunicarme con la gente del atletismo y en 2009 ella fue seleccionada en un Parapanamericano de menores. El proceso no fue fácil porque en esos momentos yo no tenía un respaldo, solo tenía unos pequeños trabajos, era un estudiante y mi familia que me bancaba y me acompañaba para poder seguir creciendo en la parte humana. Debíamos formarnos los dos para el objetivo en común, que era representar a la Argentina. Yani, en 2011, siendo la más chiquita del Mundial, comienza para hacer su debut olímpico en Londres 2012.

Martínez obtuvo el oro en los 100 y 200 metros de la categoría T36 en Lima 2019.

-¿Cómo es la preparación para una competencia de tan alta envergadura como esa?

-La preparación siempre comienza a partir del Ciclo Olímpico, que es un período de cinco años, sacando la situación que estamos pasando. Por suerte hay competencias como los Sudamericanos, Panamericanos y Mundiales que van formando y preparando al atleta. Además, también tenemos un equipo que trabaja con la presión y ayudan, no solo al deportista, sino también al entrenador.

-¿Cómo ves la disciplina paralímpica con respecto a la olímpica? ¿Se deja de lado, muchas veces, a esta parte de la competición?

-Por ley hay igualdad con el deporte adaptado. Hoy en día algo se ve por televisión, pero si en algún momento los Juegos Paralímpicos se transmiten como los Olímpicos, quizás tendrían más impacto. La gente vio lo qué pasó en Río y si se lo ve al atleta en televisión, pueden llegar los sponsors. Igualmente, siempre tenemos el apoyo de la Secretaría de Deportes de la Nación y del ENARD y, gracias a eso, hoy estamos en el máximo rendimiento.

-En épocas de cuarentena, ¿cómo son los entrenamientos? ¿Iban a participar de otros torneos aparte de los Juegos que acabaron suspendiéndose?

-Nosotros teníamos una gira por Francia e Italia que comenzaba en mayo, pero como fueron de los países más afectados, rápidamente quedó todo suspendido. Cuando termine todo esto podremos tener algún tipo de gira, a lo mejor ya el próximo año, previo a los Juegos. En épocas de cuarentena nosotros seguimos trabajando diariamente a través de videollamada y hacemos entrenamientos variados. No sé cuánto rinde, pero nos ayuda a mantener el vínculo y estar cerca.

-Yanina ganó la medalla de oro en Río 2016. ¿Ustedes esperaban llegar tan lejos?

-Ese año nosotros creíamos que le iba a ir muy bien. Desde los Parapanamericanos de 2011 en México, cuando Yani salió subcampeona, podíamos intentar llegar al Olímpico. De Londres a Río ya había una proyección y buscamos poder subir al podio. En 2015 Yani fue campeona y eso nos abrió una puerta a nivel mundial y nos imaginamos que podía pelear por una medalla.

Yanina Martínez se quedó con el oro en los 100 metros planos de la categoría T36, en en Río 2016.

-Si tuvieras que describirla en un par de palabras, como deportista y como persona, ¿qué dirías?

-Yani tiene esa particularidad linda: su inocencia, su bondad, una actitud siempre sencilla y siempre colabora en eventos y maratones. Todo eso la constituye como una gran persona. Tengo la posibilidad de disfrutarla tanto dentro como fuera de la pista y tiene dos personalidades distintas: en el momento en el que sale, se transforma. Conlleva una seriedad tremenda desde que empieza la preparación. A veces, mira para un costado, donde estoy yo, vuelve hacia adelante y la concentración está en su meta. Es increíble cuando lo veo. Cuando pasa la etapa de los números vuelve a ser la Yani de siempre.

-Tokio 2021 no está tan lejos en el tiempo, ¿cuál es el objetivo que se plantean para esos Juegos?

-Esta situación nos llevó a todos a replantearnos y a trabajar un año más, pero no estamos tan lejos. Hay que transitarlo y pensar en Tokio. Ojalá que sea con las mismas expectativas de este año: en el Mundial nos había ido muy bien –plata en 100 metros y bronce en 200 metros en Dubai 2019 y tenemos ese mismo objetivo. Hay que intentar mantener esas marcas y vamos a hacer todo lo posible para que se dé la chance de un podio.

-En todo este proceso que transitaste con varios deportistas debe haber habido situaciones muy complejas, ¿qué importancia le atribuís al rol de la familia? ¿Cuánto influye un resultado?

-Como en toda situación laboral los logros son pasajeros, es un momento. Necesitás el acompañamiento siempre. Tiene que haber un rol familiar en juego, deben aparecer seres queridos para hacerte más liviano el trabajo. Siempre hay situaciones problemáticas, de lo contrario, sería muy fácil lograr todo. El tema es ver cómo encararlas cada vez que surgen y estar preparado. Nosotros no estamos nunca relajados y Yani no da ventajas. En este aislamiento social se entrena seis veces anla semana. Hay que dar hasta lo último y ese proceso de lucha está. Cuando se presentaron inconvenientes la han hecho más fuerte, incluso a nivel personal y adquiere más confianza para lo que viene. Yani tiene ese don y revierte complicaciones en los momentos difíciles. Es admirable para mí y seguro que también para muchos. Es un orgullo tener una persona con esas ganas todos los días.

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