domingo, julio 14, 2024

Argentinos por el mundo: el volante de Dálmine que hace cuarentena en Canberra

Por Luca Solda y Franco Schipizza

En tiempos de Coronavirus nos vemos obligados a adaptarnos a lo que solo creíamos posible en un corto período de verano: vivir sin fútbol. Pero esta situación también nos deja, entre otras cosas, conocer nuevas historias sobre jugadores argentinos que se desempeñan en el exterior, y saber de qué manera están viviendo este parate en sus respectivos países. Uno de ellos es Augusto Colaneri, joven volante surgido de Villa Dálmine que actualmente representa al Cooma Tigers de la segunda división de Australia, quién a pesar de sus 22 años, ya ha pasado por varios clubes en distintas partes del mundo.

“Soy un jugador con mucha dinámica, buen trato de balón y en los últimos años le agregué sacrificio”, se describe Augusto al hablar de su estilo. Colaneri hizo inferiores en River Plate, pero debutó en la primera de Dálmine en 2016, club de su ciudad natal y del cual es hincha. Dos años después le surgió la oportunidad de jugar en el Storm Football Club de la segunda categoría de Estados Unidos, pero por algunos inconvenientes con su documentación finalmente arribó al Miami FC de la National Premier Soccer League, de la cuarta división de ese país. Cuatro meses después retornó a Argentina por problemas personales, y hasta fines de aquel año dejó el fútbol para dar una mano en su casa. En diciembre de 2018 arregló con el Policoro Calcio de Italia y allí jugó hasta fin de temporada: “Me la jugué en el mercado invernal de Europa y salió bien”. Una vez que finalizó el campeonato, se contactaron desde el Luzern de Suiza para realizar algunas pruebas y además recibió algunas ofertas de la segunda y tercera, pero las rechazó debido a que “el costo de vida allá era muy caro”. Tras un mes de entrenamiento en España, lo llamaron del Sabaudia Calcio y optó por volver a Italia, dónde añadió la parte de sacrificio a su estilo. Al Cooma Tigers australiano llegó mediante un contacto: “El equipo se comunicó con Mariano Canavesio, un jugador argentino que estaba conmigo en Sabaudia y le dijeron que estaban buscando un volante, les dio mi nombre, me llamaron y por suerte pudimos arreglar”. Canavesio y Colaneri no solo juegan juntos, sino que también ahora viven en la misma casa.

Augusto llegó a Australia a principios de marzo cuando el coronavirus todavía no se había expandido de gran manera en Oceanía. Durante las primeras dos semanas hizo vida normal, la que consistía en hacer gimnasio a la mañana y después viajar una hora desde Cooma hasta Canberra donde se entrenaba con su equipo. Pero el 18 de aquel mes llegó la inevitable noticia: el fútbol fue suspendido, por lo menos, hasta mediados de abril. Sobre este tema, Colaneri comentó: “Fue una pena porque tres días después jugábamos la final de la Supercopa de la segunda división de Canberra contra el Tuggerah United, en lo que iba a ser mi primer partido oficial, y si ganábamos podíamos jugar ante un equipo de primera”. En ese momento el club también canceló los entrenamientos en sus instalaciones, pero mandó a sus jugadores un plan que consiste en mantener la fuerza y el estado físico: “Donde vivo tengo mucho verde, y además acá no hay cuarentena obligatoria así que, siempre y cuando no estés con más de una persona, podes salir a espacios públicos. Esto ayuda a que mi rutina no cambie mucho, porque puedo seguir con el gimnasio en las mañanas y durante las tardes hago pasadas, intermitentes y trabajos con pelota junto con Mariano”. El pasado tres de abril se confirmó que el fútbol de segunda división no iba a retornar hasta al menos junio, lo que implica una gran complicación debido a que la temporada allá comienza en febrero y termina en diciembre.

Sobre su vida en Australia cuenta que se encontró un país hermoso, con una gran calidad de vida y muy buena gente. “La cultura es un poco extraña, las personas son bastante cerradas, viven su vida sin importarle la opinión de los demás y se alimentan bastante mal, algo parecido a lo que sucede en Estados Unidos”, agregó Colaneri. En relación a lo futbolístico, comentó que le sorprendió la infraestructura y el nivel de la liga, pero ahora no siente tanta presión porque allí no es el deporte principal, situación similar a lo que vivió en Norteamérica: “Es diferente, no es como en Argentina o Italia, que si ganás sos Maradona y si perdés sos lo peor del mundo”.

Colaneri sostuvo que la pasión con la que se vive el fútbol, el día a día y los mates en el vestuario son las cosas que más extraña del país. “Me encantaría jugar en la primera de Argentina y volver a Dálmine, soy hincha, es el club de mi ciudad y quiero que mi familia me vea jugando ahí”, concluyó Augusto.

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