Por Maximiliano Das

Un sábado de noviembre a la noche, en la Usina Juan Gelman -a unas pocas cuadras de Parque Centenario- del cuello de las jugadoras del equipo de futsal feminista de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA) cuelga una suerte de presea. Parece ser cartón pintado de dorado con un “1” en el medio. Claro, el grupo resultó vencedor del Torneo Interfacultades un mes y medio antes.

“La copa viene retrasada como todo en la UBA. Por eso, una jugadora hizo unas medallas. Además, mandé a hacer unos diplomas para cada une que jugó en el plantel campeón”, señaló Verónica Raffaelli, la entrenadora.

Fue la primera vez en la historia que un equipo de Filosofía y Letras se consagró en dicha competencia. Lo hizo de manera invicta y con la única DT mujer de los 14 equipos que participan en el torneo. “Ella está formada en la Asociación de Técnicos del Fútbol Argentino (ATFA) y, a pesar de ello, está haciendo un trabajo gratuito, porque ni la facultad ni la UBA le están pagando”, manifestó Luna Palmada, una de las defensoras.

Fue ese uno de los reclamos que presentaron al Consejo Directivo de Filosofía y Letras. En los otros pedían por un espacio en condiciones dignas para entrenar, ya que el que hoy poseen tiene un arco roto, un piso que en días de lluvia resbala tanto que no se puede practicar y luces que muchas veces no prenden, lo que es una complicación, dado que practican durante la noche. También exigieron un presupuesto que les permitiera equiparse con pelotas y otros materiales y una difusión en los canales de comunicación oficiales que la facultad posee. Todos ellos fueron rechazados inmediatamente. “Nos encontramos con una situación de bastante ninguneo. Hoy en día no hay una política universitaria que defienda el futsal que practicamos, que es, también, un espacio importante de socialización, de inclusión, deportivo y educativo que tenemos que defender”, completó Luna.

“Somos un equipo de futsal declarado feminista y disidente porque entendemos que lo que hacemos es, también, una acción política y que debemos apropiarnos de este deporte que históricamente fue ajeno a las mujeres y las disidencias. Con esa filosofía que desarrollamos durante el año fuimos a Rosario a un intercambio social y deportivo”, continuó la defensora. “Jugar desde el lugar que lo hacemos es disruptivo, una propuesta nueva y distinta a los binarismos típicos”.

Finalmente, Ignacio Vera, varón trans miembro del grupo -que aclaró que el ‘fem’ del usuario que tienen en las redes sociales es por ‘feminista’ y no por ‘femenino’- planteó que el deporte será, en todo caso, practicado por hombres, mujeres o identidades no binarias. “Cualquier persona se puede acercar y sentirse parte de nuestro equipo porque eso es lo que estamos construyendo: un futsal sin género”, cerró.