Por Camila Corrales y Lucas Pacheco

Brian Risso Patrón comenzó su carrera futbolística en las inferiores de Racing Club de Avellaneda. Brilló como delantero y fue goleador en diferentes categorías de las divisiones formativas y fue señalado, no sólo por la gente del club que se acercaba a ver su desempeño, sino también por diferentes reclutadores del exterior que pusieron el ojo en el entonces joven atacante nacido en Florencio Varela. Firmó contrato profesional antes de llegar a la mayoría de edad, ya que había rumores de que en Inglaterra lo seguían e iban a intentar llevárselo tras el Sudamericano sub 17.

La vida de Risso Patrón cambió radicalmente a sus 19 años, cuando fue apresado por la policía provincial por un presunto homicidio. Él niega haber estado siquiera en la escena del crimen, pero una serie de factores, sumados a la (según Brian) inacción de su abogado  Gustavo Dellamaggiore, derivaron en la peor noticia: el goleador fue sentenciado a la privación de su libertad por asesinato.

Brian cuenta que aquella secuencia lo destrozó y lo hizo pensar en quitarse la vida en reiteradas ocasiones. Pero en una tarde de reflexión, llegó a la conclusión de que el único que podía ayudarlo era Dios, por lo que se inscribió en el programa eclesiástico de la Unidad Penal 54 de Florencio Varela y comenzó a vivir el catolicismo. Enfatiza en que, más que una religión, aquella es una forma de vida que lleva ahora junto a su familia: “Fue lo que me dio fuerzas. Me sentía muerto en vida y haber conocido a Jesús fue lo que me devolvió esas ganas de vivir. Ese click que fortaleció mi fe en Dios cambió el paradigma, siendo aquella el sostén de mi vida e, incluso, la de mi familia”. Desde aquel momento decidió apartarse de la violencia que lo rodeaba, lo cual significó que, tras casi 7 años de reclusión, fuera liberado por buena conducta. 

Tras salir, comenzó a trabajar en utilería en Racing, su antiguo club, que no sólo le dio empleo e inclusión, sino que también le permitió entrenarse en sus instalaciones. A su vez, decidió volver a estudiar para terminar el secundario y poder reinsertarse en la sociedad. Risso Patrón destacó que el apoyo psicológico que los clubes aportan a los jugadores es fundamental para su desarrollo y que en estos últimos años notó una mejoría en ese aspecto: “Ahora veo que se le da más contención que antes a los jugadores. Igualmente, creo que hay casos muy puntuales en los que se requiere más atención, y es muy necesario para la formación”.

Foto: Camila Corrales

Al decidir volver al fútbol profesional llegó el llamado de Berazategui, club que actualmente disputa la Primera C. Tras meses de entrenamiento y preparación, su ansiada vuelta llegó el 27 de julio, día en que Berazategui fue derrotado por Argentino de Merlo 2 a 1 por la primera fecha del Torneo Apertura de la divisional. La calidad de Brian fue notoria, pero la falta de ritmo también jugó su papel. En su diálogo con El Equipo, describió sus sensaciones aquella tarde: “La verdad es que tenía mucha ansiedad porque nunca había imaginado poder volver a jugar, me parecía un sueño imposible. Ese partido me costó bastante, pero sabía que con el correr de las fechas iba a tomar buen rodaje”.

Su vuelta al gol fue el 19 de agosto, por la cuarta fecha, ante General Lamadrid en el Estadio Norman Lee (en el cual ejerce como local la Asociación Deportiva Berazategui). La secuencia fue de película: El cuadro naranja perdía, Risso Patrón estaba teniendo una buena tarde e, incluso, su familia había ido a verlo después de ocho años. El goleador recordó sus épocas pasadas con un excelente gol de chilena, vital para que su equipo luego remontara el cotejo. El centrodelantero, tras recorrer su odisea hacia el sueño que transitaba su cabeza desde que conoció el fútbol, manifestó que aquel grito fue muy emotivo, ya que la presencia de sus seres queridos le generaba el deseo de poder convertir y dedicarles el tanto.

 El atacante, a sus 27 años, aún sigue buscando el gran nivel que alcanzó en su etapa juvenil, y en Berazategui ya es reconocido por los hinchas que lo aplauden partido a partido. Se reconoce cómodo tanto con el club como con sus compañeros, y tienen como meta el ascenso y la clasificación a la Copa Argentina 2020, pero también tiene sus objetivos personales: habituarse al gol, realzarse deportivamente y, como utopía máxima, poder volver a jugar en Primera División.