Por Thomas Martínez

El fútbol es el deporte más popular de mundo sin lugar a dudas. Desde chicos te lo incorporan a las costumbres, ya sea por escuchar hablar a familiares o amigos sobre él, por la televisión que le dedica un espacio muy importante, porque en cada barrio hay al menos una cancha para poder jugar o porque es el deporte más fácil de aprender y practicar. A tal punto, que grandes figuras en distintas actividades deciden realizarlo, como es el caso de Usain Bolt, el atleta que ya retirado se desempeñó en equipos de la liga de Noruega o Australia, o de Diego Schwartzman, el tenista argentino que admitió que cambiaría su carrera por jugar en la primera de Boca, entre tantos otros casos más.

Sebastián Festa, campeón en básquet con Boca en la Liga Nacional de 1996/1997 y uno de los máximos ídolos del Xeneize en esta disciplina, nació con la naranja entre sus manos. En 1996 reconoció que tenía ganas de ser parte del equipo de Carlos Bilardo, quien en aquél entonces era el entrenador del club al que pertenecía el basquetbolista.

El Narigón llegó al Boca a principios de 1996 en un contexto en el que River ganaba todo lo que jugaba, y Macri trajo al ex director técnico de la Selección Argentina para volver a los primeros planos. El equipo estaba lleno de figuras, como Diego Maradona, Claudio Paul Caniggia, Juan Sebastián Verón, Blas Giunta, José Basualdo, entre otros.

El 13 de diciembre de ese año en la tapa de Olé apareció Paco Festa, el base que admitió tiempo después que lo comparaban con Giunta por su entrega a la hora de jugar. Fue noticia por ser llamado por Bilardo para formar parte de un entrenamiento con el plantel profesional de fútbol. “Lamas un miércoles a la noche me llamó, yo pensaba  ‘me habré mandado alguna macana, pero me dijo que al otro día tenía que estar a las nueve con un par de botines porque iba a entrenar con el plantel de fútbol. No lo podría creer, fue una experiencia muy linda, de esas que no te olvidas en la vida”, contó Festa en una entrevista con Planeta Boca.

Algunos de los rivales del basquetbolista eran Blas Giunta, Mauricio Pineda, César La Paglia, Alphonse Tchami y Hugo Guerra. En su equipo también había grandes figuras como José Basualdo y Sergio Manteca Martínez, aunque esto no fue motivo de temor: el base, también volante por derecha, convirtió dos goles y hasta fue a trabar con Giunta a quien lo revoleó varios metros. Bilardo le dijo a Facundo Sava, con quien observaba en la práctica a Festa: “Ves, Colorado, así hay que hacer”.

El 14 de diciembre la tapa de Olé era titulada de esta manera: “Se va Bilardo”. Si bien en la bajada se aclaraba que no había un anuncio oficial, el diario deportivo revelaba que la noche anterior hubo reuniones entre la dirigencia y el entrenador para tomar esta decisión. Lo que nadie tuvo en cuenta es que con Bilardo se iban las chances de ser futbolista de Festa, que tan solo un día antes fue figura en el entrenamiento.r

Sin embargo, no es la primera vez que el fútbol traza relaciones con otros deportes. Festa reveló que la cortina, movimiento para lograr el desmarque, se usa en el fútbol debido a que Timoteo Griguol iba a mirar los entrenamientos de básquet de Ferro para aprender y luego usaba esas tácticas en los tiros libres. Además, El Viejo, como solían llamarlo sus jugadores, se quedaba horas hablando con León Najnudel, entrenador del Verde, y entre ellos se formó una amistad que marcó la historia del deporte argentino.

¿Se habrá inspirado en esto Gareth Southgate? El director técnico de la Selección de fútbol de Inglaterra admitió que le fascina ver las estrategias ofensivas y defensivas que tienen los equipos de la National Football League (NFL) y la National Basketball Association (NBA), y para eso viajó a Estados Unidos en la previa al Mundial de Rusia 2018. Sus planes dieron frutos, y pese a que el fútbol sea la dinámica de lo impensado, como decía Dante Panzeri, y que sus ideas podrían haber fallado en el transcurso del juego, en Rusia 2018 de los 12 goles que realizaron los ingleses cuatro fueron de cabeza producto de un envío desde un córner, dos a través de un tiro libre (uno directo y el otro una jugada preparada) y el resto fueron de penal (tres) y en el desarrollo normal del juego (tres). También Southgate admira las facilidades que tienen los basquetbolistas para encontrar espacios cuando siempre se juega en igualdad cuantitativa respecto al rival.

Otra persona que posó sus ojos en otras aéreas fue Jorge Sampaoli, que tras asumir al cargo de entrenador de la Selección Argentina de fútbol comenzó a reunirse con colegas que dirigían a la Selección en diferentes deportes, entre ellos, Julio Velasco, quién fue uno de los inspiradores de Pep Guardiola en su carrera.

No solo los aportes pueden ser desde lo táctico, técnico y estratégico, sino que uno de los mayores puntos en común que tienen todas las actividades colectivas es el manejo de grupo. Con conceptos relacionados a este tema fue con lo que más lo marcó Velasco a Guardiola: La mentira más grande en el deporte es que todos los jugadores deben ser tratados iguales”. El entrenador de vóley agregó que hay jugadores que les encanta que se les hable de táctica y pueden estar horas abarcando sobre ello, otros prefieren que no se les remarque ningún aspecto de lo mismo, que hay personas que necesitan charlas en privado mientras que otras prefieren que se converse con ellos adelante del grupo, para hacerlos sentir más importantes.

Por sus grandes logros en el vóley italiano, en 1991 a Velasco lo quiso seducir Silvio Berlusconi, por entonces presidente del Milan, para que dirija la Selección italiana de fútbol. El entrenador de vóley se negó, aunque sí aceptó tener experiencias en Lazio y en Inter como dirigente.

Con esta decisión lo que puso en cuestión fue hasta que punto alguien que se dedica a otro deporte puede vincularse en otras aéreas: “Si una persona es capaz de dirigir a otras, la puede dirigir en cualquier cosa. Creo que eso es mentira, porque para poder hacer eso hay que saber del tema. Yo no sé nada de fútbol, no podría ser entrenador solo por hablar bien o por tener información. Hay que saber del tema, sino los jugadores se dan cuenta. Información tiene cualquiera, lees un libro de cómo es el reglamento y ya está, pero lo verdaderamente importante es conocer cada secreto del deporte. Yo les digo a mis jugadores que ataquen de tal manera, lo hacen y les da resultado. Aprender eso lleva años”, explicó Julio Velasco muchos años más tarde.

Nada enriquece más al deporte que escuchar hablar a los que saben y poder aprender de ellos, pero los vínculos que se forman entre distintas actividades es lo que hace avanzar. Ya sea por lo extra deportivo, como es la implementación del VAR al fútbol, que copia el uso de la tecnología, o las cortinas que Griguol aprendió a realizar mirando los entrenamientos del Ferro de Najnudel.