domingo, junio 16, 2024

José Luis Santero: correr a oscuras

Por Santiago Oviedo

Está sentado en una reposera hablando con Gabriel Jalile, su guía. El sábado de José Luis Santero había empezado con unas pasadas en el Parque de Lomas a las 5 de la mañana y luego dirigió a sus alumnos de Auriga Team, su grupo de running. Cada vecino lomense que pasa por el parque si lo ve lo saluda, y cada conocido al que le preguntan por él siempre destaca algo bueno. “Imaginate correr dos segundos con los ojos cerrados desde esta silla hasta ese árbol. Ahora, sumale la velocidad en la que corre. Lo tenés que ver, no lo podés creer. Siento mucha admiración por él”, dijo su alumna Fátima Vergara.

José Luis Santero es uno de los mejores maratonistas y fondistas del país, y es no vidente. En su palmarés se encuentran dos Maratones de Buenos Aires, la de 2010 y la de 2011, de las cuales en la primera tiene el récord de tiempo de la competencia con 2:37:40. Para lograr un entrenamiento superior había ido al pueblo de Cachi, en Salta, esperando hacer quizás 2 horas con 43 minutos, por lo que este récord fue totalmente inesperado para él. Ese fue su mejor momento deportivo. Participó también en los Paralímpicos de Londres 2012, donde quedó en el puesto 14 del maratón. Su último logro destacado fue el primer puesto en el Campeonato Argentino y Encuentro Iberoamericano de Carreras de Calle para Ciegos y Disminuidos Visuales, llevado a cabo en Rosario en abril de este año, en el que hizo 15 kilómetros en 58 minutos.

En palabras de José, Londres 2012 fue “como tocar el cielo con las manos”, porque finalmente pudo representar al país en unos Juegos Paralímpicos. Aunque no obtuvo la marca que buscaba tener, la considera como la mejor experiencia que tuvo. Desde Barcelona 1992 ningún argentino había participado a nivel paralímpico en un maratón.

Una retinosis pigmentaria de nacimiento hizo que progresivamente vaya perdiendo la vista desde 2005. De hecho, cuando participó en Londres 2012 aún podía ver su reloj y controlar sus tiempos de corrida, pero desde fines de 2014 necesita de sus guías para llevar a cabo sus actividades.

Cuando era chico, su sueño no era ser un gran atleta ni hacer maratones, sino que quería representar al país en el fútbol. Hizo inferiores en Ferro y jugaba de 5. Le iba bien, pero el estudio lo alejó, más por obligación de la madre que por otra cosa. Los entrenamientos le sacaban mucho tiempo.

Para 2006 José pesaba 101 kilos y fumaba por día 40 cigarrillos. En ese entonces se agitaba de solo subir un piso por escalera. Un médico le aconsejó comenzar en el gimnasio y a hacer atletismo, al que se dedicó con mayor seriedad desde 2008. “Es como si hubiera reemplazado una adicción por otra. No toco un cigarrillo desde hace 13 años”, afirmó.

En su vida tuvo dos grandes pérdidas: la muerte de su madre, en 2007, y la de su amigo y primer guía, Alejandro Luchik, en 2016. Según su pareja Lorena Mourkazel, el segundo fue el gran momento en el que necesitó contenerlo. “La verdad pensé que José iba a dejar de correr. Fue chocante porque 48 horas antes estaba corriendo con él en Rosario. Cuando esto pasa lo que más te impacta es la edad”, dijo Mourkazel. Algunas personas celebran de facto en el país el 17 de mayo el Día del Guía, en conmemoración a la muerte de Alejandro, algo con lo que José no está muy de acuerdo, porque “Ale no fue guía sólo ese día, sino todo el año”. Fue muy importante en su vida y afirma tener los mejores recuerdos de él. Cuando falleció confesó, entre lágrimas, haberle agradecido a la madre por el hijo que había tenido.

La primera competencia de importancia en la que estuvo fue el Para-panamericano de Guadalajara en 2011, en el que participó en los 1500 y los 5000 metros, mientras que en los ODESUR 2014 de Santiago de Chile pudo obtener la medalla de bronce en los 5000 metros.

Pero no todo son alegrías en lo deportivo. Siempre tuvo mala relación con la Federación Argentina de Deportes para Ciegos (FADEC). En el CENARD nunca hubo un entrenador para las especializaciones de José, por lo que siempre necesitó de personas por fuera de esta entidad. Esto significa que no tiene representación ni voz a la hora de tomar decisiones. En 2016, por ejemplo, pese a haber hecho marcas clasificatorias, la FADEC no le otorgó el cupo para ir a los Paralímpicos de Río. Por esta cuestión y otras, desde hace unos meses están en litigio. Antes, cuando la relación con este organismo estaba mejor, tenía esperanzas de ir a Tokio 2020, pero ya no. Actualmente se está preparando junto a Gabriel para volver a correr la Maratón de Buenos Aires y quizás participar en las de Nueva York y Dubái.

Otra polémica en su carrera es la Maratón de Rotterdam de 2015. Por importancia, era una de las competencias donde tenía que hacer mejor tiempo para ir a Río. Según le dijo el en ese entonces guía Matías Candel a Página 12, en esa carrera José hizo trampa. Su testimonio dice que en el kilómetro 18 abandonó la competencia por el cansancio, y dejó corriendo sólo a Alejandro. José y Matías fueron en subte y Santero retomó en el kilómetro 38. Es decir, corrió solo 22 de los 42 kilómetros. Las fotos de la competencia, de hecho, muestran que la musculosa que José tenía puesta al inicio de la carrera terminó usándola Alejandro en la recta final, mientras que Santero usaba otra con el mismo número.

La versión que José defiende es que él corrió toda la carrera, pero que Candel fue el que se cansó en el kilómetro 18. Desde allí hasta el final de la carrera estuvo acompañado por otro corredor de la competencia que no era guía suyo, como otras veces le ocurrió, hasta que Alejandro logró alcanzarlo. José hizo el tiempo necesario para clasificar, pero este incidente no fue una de las razones por la cual no fue a Río, sino por haber entrenado por fuera de la FADEC. Rotterdam es otro tema en el cual también se encuentra en litigio. “Candel es un chico que siempre tuvo dudas para correr y nunca ganó nada, esa es la realidad. Nunca entendí qué le podían envidiar a una persona con mi discapacidad, pero supongo que armó todo esto para desprestigiarme por no trabajar más conmigo”, declaró.

Para José una de las cosas más difíciles es encontrar un guía. No hay un curso o cuaderno que enseñe cómo serlo. Ser guía es algo que se aprende con el corredor y lleva mucho tiempo de práctica. Es sincronización y coordinación, porque los dos deben tener una velocidad y forma física semejantes. Generalmente son atletas que buscan nuevos desafíos y, por las aspiraciones personales que pueden tener, no todos están dispuestos a asumir ese cargo.

Con su guía Gabriel trabaja desde hace 2 años. “Con Jo es la primera vez que tuve la oportunidad y bueno, me gustó ser guía y lo sigo haciendo desde hace mucho tiempo, aparte de que yo a veces tengo mis propias carreras que corro solo, pero me enfoco más en Jo y en sus competencias. Es una persona muy noble”, dijo. Lorena lo definió como alguien competente, que busca mejorar personalmente a la par de José.

Un tema en el que la pareja también está involucrada es en la lucha de las personas electrodependientes. Apadrinan el proyecto “Conectados a la Vida” de la Asociación Argentina de Electrodependientes (AAdEd), y cada tanto organizan carreras en beneficencia. También asiste mucho a eventos de concientización de enfermedades. Por ejemplo, el 2 de abril estuvo presente en “Lomas Habla de Autismo” en el parque municipal. “Tiene que haber una política más inclusiva a nivel nacional. La gente no termina de tomar conciencia, pero está bueno que, por lo menos, se conozcan estas cosas”, dijo.

Todas las personas de su entorno siempre lo apoyaron, no así las empresas. “Los sponsors no nos ven como negocio porque somos una población menor”, dijo. Al estar peleado con la FADEC, tampoco recibe apoyo del ENARD: ya no le pagan por ser deportista de élite. Sin embargo, en cuanto a la creación de la Agencia del Deporte, sí cree que es útil. “Si está bien articulada puede ser lo mejor para el deportista. Con estas cosas se achica la brecha con Europa”, afirmó. La única entidad que lo respalda es la Municipalidad de Lomas de Zamora, de la que está muy agradecido.

El mensaje que le quiere dejar a los atletas paralímpicos es el de persistir, trasmitir esa resiliencia que tiene para triunfar. Hay que tener voluntad y disciplina y salir a buscar lo mejor de uno mismo. También hay que tener apoyo de la familia, porque sin ellos no sos nada, poder visualizar y ser apasionado por lo que uno hace. Eso me ayudó muchísimo”.

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