Por Pablo Fonseca y André Ribles

“Esto recién empieza”, arengó Agustín Pichot a sus compañeros tras vencer a Francia en el partido inaugural del Mundial 2007, que finalizaría con un tercer puesto histórico. Sin embargo, la frase del capitán no quedaría olvidada en ese logro, sino que sería el inicio de un proyecto con el objetivo de llevar el rugby argentino a lo más alto.

En el año 2009, se implementó el Plan de Alto Rendimiento o PlaDAR –actualmente llamado Academias de la UAR- en su búsqueda de captar y formar jugadores de todo el país. A través de estos institutos se logró mejorar el desarrollo y la preparación para la alta competencia.

Los cambios de mentalidad que esto generó se vieron reflejados de inmediato con la creación de los Pampas XV en 2010, lo que significó para muchos jóvenes argentinos la primera disputa de alto nivel en su carrera. La Vodacom Cup, más allá de no ser una competencia de primer orden, marcó el inicio del roce ante jugadores profesionales y dio sus primeros frutos cuando el equipo se consagró campeón en su segunda participación.

Un año después de la eliminación en cuartos de final del Mundial 2011, Los Pumas participaron por primera vez del Rugby Championship –ex Torneo de las Tres Naciones- ante las potencias Australia, Sudáfrica y Nueva Zelanda, y se empezarían a codear con la elite internacional de manera anual. El desafío de enfrentar a los mejores no fue fácil y se reflejó en los resultados, ya que sólo una vez lograron no finalizar en el último lugar de la tabla. A pesar de esto, el rendimiento del seleccionado argentino mostraba un claro crecimiento y pudo demostrarlo en el siguiente certamen mundial, donde alcanzaron el cuarto puesto.

Luego de su alza en el ámbito del alto rendimiento internacional, la UAR solicitó mayor competición y obtuvo la aceptación por parte de la World Rugby, como así también de la Sanzaar, para participar en el torneo de equipos más importante del hemisferio sur, el Super Rugby. En diciembre de 2015, producto de un cambio en la reglamentación, se dio a conocer la confirmación de Jaguares, la franquicia argentina con el objetivo de potenciar, profesionalizar y jerarquizar todavía más el rugby nacional. Esta nueva participación modificó de forma radical las reglas para formar parte de Los Pumas, debido a que, como condición, sólo podrían ser seleccionados los jugadores que participaran en la liga local o en alguna de las franquicias del nuevo campeonato por disputar.

Su primera experiencia no fue del todo buena. Contó con un plantel muy joven y en su mayoría de carácter amateur, con protagonistas provenientes de los clubes del país y algunos profesionales que estaban en el exterior. Tras quince partidos disputados, solo pudo conseguir 4 victorias y sufrir 11 derrotas, quedando quintos en su grupo y terceros en su conferencia sin poder avanzar de fase. En la siguiente edición se notó una leve mejoría en los números con siete partidos ganados y ocho perdidos pero, aun así, no alcanzó para superar la etapa regular.

En 2018, Mario Ledesma asumió como Head Coach y se ocupó de amoldar al grupo y volverlo más sólido. Sus dirigidos consiguieron quedar segundos en la conferencia sudafricana y lograr hitos importantes como dos victorias ante rivales neozelandeses, aunque en la postemporada cayó en cuartos de final ante Lions.

Finalmente, Ledesma adoptó el cargo de técnico de la Selección nacional, lo que derivó en la contratación de Gonzalo Quesada, actual entrenador, y si bien estos cambios podrían haber desmantelado el trabajo creado en años anteriores, el plan no cambió. El proyecto siguió siendo el mismo, apostar a las bases para poder potenciarlas con el apoyo de sus profesionales más experimentados.

Cuando se trabaja correctamente y con perseverancia, los resultados no tardan en llegar. Después de hacer una gran temporada, finalizar segundos en la tabla general y vencer a Chiefs y Brumbies en los playoffs, los argentinos llegaron por primera vez a una final, aunque no pudieron superar el oficio de Crusaders, que se consagró tricampeón en una definición muy trabada.

En septiembre arrancará el Mundial en Japón y como siempre genera mucha expectativa, sobre todo si se tiene en cuenta este enorme presente del rugby en Argentina. El desafío será seguir con este proceso de mejora que, hasta el momento, parece estar lejos de su tope y emociona para el futuro.