Por Ignacio Maida

En un Japón sin sus grandes figuras para esta Copa América, aparece un joven mediapunta de 18 años llamado Takefusa Kubo.

Kubo nació en Kanagawa un 4 de junio de 2001 y desde chico se dedicó a lo que más le gusta: jugar al fútbol. A la temprana edad de siete años ya jugaba para FC Persimmon de su ciudad natal; allí fue donde llamó la atención del FC Barcelona, que lo invitó al Barcelona Soccer Camp, dónde fue galardonado como el jugador más valioso (MVP).

Ese gran verano hizo que el club blaugrana lo fiche para La Masia en 2011, no sin antes haber vuelto a su país para jugar en las inferiores del Kawasaki Frontale.

Tras tres temporadas, más de un centenar de goles, una liga, una Copa de Catalunya y otro premio MVP (en la Copa Mediterráneo), tuvo un duro golpe en su carrera: el club catalán fue sancionado por la FIFA por incumplir con el reglamento de fichajes de menores de 18 años, lo generó una fuga de jugadores y, entre ellos, Kubo fue uno.

“El Messi Japones”, apodo que le fue acuñado en durante su estadía en el conjunto culé, decidió volver a su país para probar suerte en el FC Tokyo. La decisión fue acertada, ya que, ni bien llegó, lo ascendieron al primer equipo y se dió el gusto de debutar en la J-League a los 15 años, cinco meses y un día –récord absoluto-.

En 2019, tras media temporada cedido en Yokohama F. Marinos, regresó al FC Tokyo y logró hacerse un hueco en los once habituales a base de grandes actuaciones –trece partidos con cuatro goles y tres asistencias-, lo que, además, le valió entrar en la lista del seleccionado japonés para la Copa América sin siquiera haber debutado en la mayor.

En junio de 2019, en un amistoso previo a la Copa con El Salvador, ingresó a los 22 minutos del segundo tiempo y se convirtió en el segundo jugador más jóven en debutar en la Samurai Blue con 18 años y cinco días -48 más que el récord de Daisuke Ichikawa-.

Sin dudas será uno de los jugadores a seguir en esta Copa América por su juego vertical acompañado de una gran gambeta.           El FC Barcelona busca resarcir su error y recuperarlo; entre tanto, el Real Madrid y el Manchester City quieren impedir que vuelva al club que lo formó.