viernes, abril 12, 2024

La vuelta de Óscar Cardozo en busca de revancha

Por Francisco Di Giusto

El 3 de julio de 2010, ya pasadas las nueve de la noche bajo el estrellado cielo sudafricano, el delantero paraguayo Óscar Cardozo acomodó la pelota en el punto penal. Había caído producto de un agarrón de Gerard Piqué en un córner y el juez guatemalteco Carlos Batres no dudó en sancionar la pena máxima. Además, venía de convertir el último penal en la definición frente a Japón, y se sentía confiado. Ojos clavados en el balón, con un trote apurado y decidido se fue acercando cada vez más a la redonda hasta que sacó un zurdazo furibundo hacia el palo izquierdo de Iker Casillas. Todo el estadio enmudeció.  El arquero del, en ese momento, Real Madrid, adivinó la intención y tapó el remate. Finalmente, España vencería 1 a 0 al seleccionado paraguayo con gol de David Villa y avanzaría a semifinales de la Copa Mundial. Las ilusiones Guaraníes quedarían enterradas allí en el Ellis Park, mientras que los ibéricos se coronarían campeones una semana después.

Cardozo tuvo una carrera casi diseñada para que su epicentro sea ese penal. Nacido hace 36 años en un pequeño hogar al costado de la ruta 7, en el departamento de Caaguazú, el ariete se caracterizó siempre por su altura, buen cabezazo y potencia al definir. De ahí su apodo Tacuara, por la planta de bambú. Su debut en el Club 3 de Febrero en el año 2003 ya lo catapultaba como un letal artillero, con 20 goles en 34 partidos. Luego de un auspicioso paso por Nacional de Asunción, el delantero paraguayo llegaría a Newell’s, donde su carrera dio el salto que necesitaba. La temporada 2006-07 fue brillante, formando una temible dupla con su coterráneo Santiago Salcedo y anotando 21 tantos en 33 encuentros, salvando al equipo rosarino del descenso. Mientras que su nivel iba en ascenso.

Sus buenas actuaciones le valieron la convocación a la Selección Nacional, su sueño siempre latente. Primero en amistosos y luego en la Copa América de Venezuela 2007. Formó parte de una época dorada del seleccionado Guaraní con jugadores de la talla de Justo Villar, Roque Santa Cruz y Salvador Cabañas, que comenzó en dicha competición y se estiró hasta el subcampeonato en la Copa América del 2011, cuando cayó 3-0 frente a Uruguay. En el medio, aquellos cuartos de final frente a España donde estuvo a un penal de la gloria, pero Casillas despilfarró sus sueños con una volada antológica. Luego de la final perdida en el Monumental, Gerardo Martino abandonó su cargo como director técnico y la selección fue de mayor a menor sin un rumbo decidido.

El mismo rumbo tomó la carrera de Tacuara, quien de Newell’s pasó al Benfica portugués, en una transferencia que ocupó en ese entonces el segundo escalafón entre las más caras del club luso (11 millones de dólares Euros), solo por detrás de Simao Sabrosa. Allí Cardozo disputó siete temporadas, en las que marcó 172 goles y consiguió ocho títulos locales. Su cénit goleador llegó en la temporada 2009-10 (38 tantos), contemporáneo al Mundial de Sudáfrica. Pero sin dudas, su oportunidad con el club llegó en el año 2014. Sin Paraguay en el mundial, y con la espina clavada del pasado año en la final perdida frente al Chelsea, el paraguayo llegaba a una nueva final de Europa League con el Benfica, frente al Sevilla de Unai Emery. Y fue otro penal, otro maldito penal, esta vez en la definición luego de un tibio 0-0, el que condenó a Tacuara. El arquero del conjunto español Beto alcanzó a manotear el débil remate del guaraní, que se difuminó al lado del palo. Cardozo cayó vencido mientras los gritos andaluces se hacían tronar. Finalmente, Sevilla vencería a los lusos por 4-2 y se coronaría campeón. La maldición de Bela Lugosi, esta vez encarnada en los pies del muchacho de Caaguazú.

El rendimiento de Cardozo mermó notoriamente luego de dicha final. Ya fuera de la consideración del cuerpo técnico, migró a Turquía donde, si bien rindió, perdió en la carrera por un puesto en el seleccionado. Sin disputar las Copas América de 2015 y 2016, y tras un paso fallido por el Olympiacos griego, decidió que su futuro, y lo mejor para su carrera, estaba en las bases. Así, retornó a Paraguay, donde desde 2017 defiende la camiseta de Libertad. Allí lleva 72 partidos, 39 goles, un título y actualmente se encuentra en octavos de final de la Copa Libertadores. Y eso no es todo: volvió a la nómina del seleccionado en el final de las eliminatorias para Rusia 2018, y actualmente se encuentra entre los 23 que disputarán la Copa América en Brasil.  Tacuara, que en sus pies tuvo la gloria, está de regreso. Y busca revancha.

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