domingo, julio 14, 2024

La revolución de la palabra

Por Magalí Robles

Además del deporte, la fotografía era una de las pasiones de Ernesto Guevara de la Serna. Y, en medio de su vida, surgió algo inimaginable: sus dos pasiones se unieron cuando cubrió como cronista de la Agencia Latina los Juegos Panamericanos de 1955, disputados en México.

Pero, mucho antes de eso, El Che fundó, junto con diez compañeros, la primera revista dedicada al rugby en Argentina. En Tackle, que solamente perduró por ocho ediciones desde el 5 de mayo de 1951, no solamente escribió crónicas sobre los encuentros de los campeonatos amateur que se disputaban en las distintas divisiones de rugby, sino que además, escribió un artículo, en el número del 12 de mayo, sobre la ayuda que requiere el rugby en el interior del país.

Con sus palabras: “No interesa en esta nota dar una síntesis del desarrollo de tal o cual torneo, organizado por alguna Unión del interior, sino un panorama general de las necesidades del rugby en las provincias”. Además de dominar el deporte y ser muy detallista en el desarrollo del juego, Guevara, quien firmaba las notas con el seudónimo de Chang-Cho, supo transmitir a los lectores un panorama más extenso que el que concierne solamente al desarrollo de los encuentros, y fue más allá: supo volcar sus valores y sus pensamientos de igualdad social también en una revista dedicada al rugby.

Por lo que expone la página 15 de la revista Tackle del 5 de mayo de 1951, Ernesto participó en el campeonato del Seven, formando parte del San Isidro Club (SIC), equipo que resultó campeón. “Guevara fue muy efectivo, aprovechando su velocidad”. Según su hermano, Roberto, la revista dejó de salir por falta de fondos.

El comité de redacción de la revista lo conformaba un grupo de diez amigos que se reunían todas las semanas para discutir los artículos, en el despacho del padre de los Guevara, en Paraguay 2034.

Con la publicación de sus notas, Ernesto se inició como cronista deportivo, demostrando un gran conocimiento del deporte.

Su segunda etapa como tal tuvo lugar en 1955. El Che nunca abandonó la escritura, y con la experiencia de seis publicaciones en Tackle en su haber, trabajó como redactor para la Agencia Latina, mientras en México se disputaban los II Juegos Panamericanos. Su credencial le fue entregada el 31 de enero de 1955.

Todo comenzó cuando en diciembre del año anterior Ernesto coincidió en un viaje con Alfonso Pérez Vizcaino, director de la Agencia. La consecuencia de ese encuentro fue la propuesta para el Che de trabajar como redactor, con jornadas de tres horas al día y con un sueldo de 700 pesos mexicanos. Y con la promesa de cubrir como reportero los II Juegos Panamericanos.

Así, como fotógrafo y como redactor, cubrió las delegaciones argentinas en México.

Entrevistó al cubano Ángel García, quien manifestó para el libro Che Deportista: “Como buen periodista creó un clima favorable, relajado, para hacer su trabajo. Incluso hasta bromeó con nosotros. Nos dijo que le gustaría visitar Cuba”. El destino.

Lo que sucedió durante y después de esos Juegos, lo relató el mismo Che en sus cartas. A su tía Beatriz le comentó: “Cayó sobre mí el huracán de los II Juegos Deportivos Panamericanos y me entregué a la benemérita tarea de informar detalladamente al público latinoamericano sobre el desarrollo de los eventos, además de proporcionarles bellas fotografías en las que (se) aunaban la oportunidad y la belleza”.

Otro acontecimiento que vincula a Guevara con el periodismo y el deporte es su aparición en El Gráfico.

Fue en su primer viaje por el interior de Argentina. En la edición del 19 de mayo de 1950, en el “año del libertador General San Martín”, Guevara, quien todavía no era el Che, apareció en la página 49 de la revista deportiva más importante del país.

Por intermedio de la revista, intercambió la reparación del motor de su bici-moto por una publicidad para los “motores micrón”.

El número incluye la transcripción de una carta suya y la misma se fecha el 28 de febrero del mismo año. En ella se puede leer: “Les envío para su revisación el motor Micrón que uds. representan y con el que realicé una gira de 4.000 kms. a través de 12 provincias argentinas. El funcionamiento del mismo, durante mi extensa gira, ha sido perfecto”.Firmado: Ernesto Guevara Serna. Sin su firma, los lectores de la revista jamás se hubiesen imaginado el valor que tendría simplemente la aparición de un joven promocionando una marca.

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