lunes, mayo 20, 2024

Impostergable: los desafíos deben transformarse en acción

Joaquín Arias

Como si se tratase de una paradoja o una señal del destino, el partido que enterró todos los sueños –quimeras tal vez- de la Selección Argentina en Rusia 2018 tuvo las mismas características que el ciclo que imperó todos estos últimos años: cambiante, desordenado y en el que la jerarquía individual -Mbappé, Pavard, Di María- eclipsó desajustes estructurales.

Duele, duele mucho, pensar que un país con tantas carencias va a tener que seguir escuchando de fondo esa voz caribeña de Nicky Jam cuando la odisea ya no es tal.“Imaginábamos que Argentina iba a llegar mucho más lejos que dónde llegó”, cuenta Jorge Sampaoli,que por segunda Copa del Mundo consecutiva cae en octavos de final. “Imaginábamos”, una palabra que, mientras el terreno sea mutante e impredecible, va a estar más asociada a la ilusión que a lo probable.

El final de la película fue triste. No fue humillante, ni escandaloso. Quizá la imagen más decepcionante haya sido la de Nicolás Otamendi impactando con un pelotazo visceral a Paul Pogba cuando este ya estaba relamido en el césped de Kazán. Un halo de impotencia en un equipo cuya búsqueda y ambición fue tan incesante como rescatable.

Eliminados, ¿y ahora? El fin de ciclo de ese caudillo que fue directo a morir y que lo hizo entregando todo su potencial ya es una realidad. Javier Mascherano lo admite con un tono desgarrador que emociona. Sin embargo, aunque cueste creer que la camiseta celeste y blanca con el número 14 en la espalda tendrá estampado otro apellido, la selección continuará existiendo. No sobreviviendo.

¿Deshacer todo o construir sobre la escasa tierra firme que hay? asoma como uno de los interrogantes centrales del seleccionado nacional y de toda la estructura que lo envuelve. Línea de trabajo definida e inversión y dedicación sostenida en los conjuntos juveniles -esos que en unos años pueden transformar quimeras en sueños- son las prioridades que no se pueden postergar más. Delinear una idea y que todas las decisiones sean consecuentes con ella. Una autocrítica feroz y muchos diagnósticos hechos con los ojos abiertos se deben realizar con urgencia. Es el momento. Ahora. Porque Argentina hace rato se fue eliminando sola y el cúmulo de desafíos, de una vez por todas, debe transformarse en acción.

Foto: FIFA

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