viernes, abril 12, 2024

Arabia Saudita da pequeños pasos hacia la igualdad

Angeles Centurión

A principio de año el príncipe heredero al trono en Arabia Saudita, Mohamed bin Salmán, impuso reformas en su país que permitieron a las mujeres poder asistir a un estadio a presenciar un partido de fútbol. A las mujeres sauditas se les prohibía debido a su cultura, aquello que muchas otras disfrutan en el resto de mundo. Podían concurrir a eventos deportivos fuera de su país, pero dentro de él la situación no era favorable.

Mientras sus padres, tíos, maridos y/o hijos se despedían para dirigirse rumbo a la cancha, ellas debían esperar pacientes el comienzo del partido frente al televisor. La cara contraria a las que aguardaban en sus casas el encuentro, eran las que estaban dispuestas a desafiar a las autoridades y de una manera u otra encontrar una forma de evadir los puestos de control e ingresar a las tribunas. Los riesgos de estas últimas eran muy elevados y en reiteradas ocasiones terminaba con alguna de ellas encarcelada.

La reforma impulsada por el príncipe para conseguir apoyo popular constó de permitirle el ingreso a aquellas mujeres que se encontraran acompañadas de por lo menos un familiar masculino y solo podían ocupar un sector determinado del estadio, una tribuna de aproximadamente 10.000 asientos. De todas formas el acceso a las instalaciones no es libre en su totalidad. Solo por el hecho de ser mujeres tienen como límite tres partidos por mes. Nuevos estadios serán construidos para garantizar mayor comodidad, no solo de loshombres sino de todo ciudadano que quiera presenciar de un encuentro en vivo.

Otra de las modificaciones implementadas por el príncipe fue la de permitir obtener a los miembros femeninos de la comunidad saudita la licencia para conducir. Este logro podría ser efectivo a partir del 24 de junio. un dia antes del segundo juego de Arabia Saudita en el mundial de fútbol.

En conjunto con estas renovaciones, se adoptó una ley que penaliza el acoso sexual. Las consecuencias para los acosadores serían de hasta cinco años de prisión y una multa de 80.000 dólares. Si en estos actos de tormento existiera algún tercero involucrado también merecería un castigo. La situación para el imputado empeora en el caso de que el acto se haya dado en un lugar de estudio, trabajo o en un centro que brinde asistencia a los necesitados.

Los cambios dentro de las normas de un gobierno ultraconservador demuestran cómo los derechos de las mujeres, aunque sucedan lentamente en lugares como Arabia Saudita, se abren paso al mundo.

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