Después de ganar Wimbledon en dobles, Gustavo Fernández busca tocar el cielo del tenis adaptado como singlista. El campeón parapanamericano le contó a El Equipo cómo hizo para atravesar toda una vida en silla de ruedas y llegar hasta donde llegó.

"Siempre soñé con ganar un Grand Slam"

Alexis Romero Luque

28 DE MARZO DE 2018

Gustavo Fernández es la joya que posee Argentina en tenis adaptado. Este año, probablemente el mejor de su carrera profesional, se coronó campeón de Wimbledon en dobles junto al francés Nicolas Peifer. Meses más tarde se adjudicó la medalla dorada en los Juegos Parapanamericanos de Toronto, en dobles y en singles. En una entrevista brindada a El Equipo, el cordobés habló de todo: su infancia, el apoyo de su familia, los Juegos de Río del año que viene, Kunieda, y un mensaje alentador para los jóvenes con capacidades diferentes que sueñan con vivir del deporte.

-Fuiste campeón de Wimbledon en dobles este año. ¿Qué significó semejante logro? ¿Imaginabas algo así antes de conseguirlo?

-La verdad que fue un logro enorme. Sin dudas fue el torneo más importante que gané en mi carrera. Obviamente uno va con las ilusiones de ganarlo y yo ya había tenido varias chances, sin embargo se me había negado. Perdí varias finales, en singles y en dobles. Por suerte se dio todo de la mejor manera en esa final.

-Ganaste la medalla dorada en los Parapanamericanos de Toronto, en dobles y en singles, supongo que la vara personal estará bastante alta. ¿Qué expectativas tenés para los Juegos de Río 2016? ¿Cuál es tu objetivo?

-Ganar los Parapanemericanos sirve como un buen parámetro. Igualmente, y en mi competencia los niveles más altos están en Europa, así que no hay que desviar el objetivo. Falta mucho para Río de Janeiro pero voy con muchas expectativas. Obviamente que la idea es ir a pelear una medalla, aunque lo más importante en este momento es estar enfocado en el día a día y prepararme de la mejor manera.

-¿Qué sensación te genera representar a la Argentina en competencias como los Juegos Parapanamericanos y los Paralímpicos?

-Jugar para tu país, en cualquier torneo que sea, es algo muy especial. Se siente completamente diferente. Sin duda que los Panamericanos, y sobre todo los Juegos Olímpicos, son muy distintos a cualquier otra competencia en la que uno pueda llegar a participar. El hecho de estar en la Villa Olímpica, de convivir con los otros deportistas y con la responsabilidad que eso te genera, es de las experiencias deportivas personales más lindas que he vivido y que tengo la suerte de vivir.

-¿Qué preferís: ganarle la final de un Grand Slam a Shingo Kunieda o conseguir el oro en los Juegos del año que viene?

-(Se ríe). Es difícil. Ganarle una final de Grand Slam a Kunieda es una espina que tengo clavada porque los últimos duelos decisivos los perdí con él. De todas maneras creo que el oro olímpico hace la diferencia en absolutamente todo.

-¿Qué se necesita para ganarle a Kunieda?

-Bueno, si bien ya le gané, creo que la diferencia de nivel que existe es clara y amplia todavía. Él me saca ventaja con su consistencia y regularidad. Yo he logrado niveles muy altos de juego, pero a veces me es difícil mantenerlo y allí es donde se marca la disparidad. Estamos trabajando en eso, en lograr mayor consistencia y regularidad.

-Después de sufrir un infarto de médula al año y medio de vida, ¿de dónde sacaste fuerzas para dejar las excusas de lado e ir en busca de tu sueño?

-Siempre se presentan dificultades. La verdad que al tener esto desde tan chico, casi desde que tengo uso de razón, lo tomé muy normal. Como cualquier chico, como cualquier persona, yo tenía sueños y quise ir en busca de ellos. Me permití y me permitieron mis viejos intentar cumplirlos, más allá de los obstáculos que se pudieran presentar. Las energías vinieron de la motivación interna que tuve cada día conmigo mismo para lograr lo que quería.

-¿Qué tan importante fue el apoyo de tu familia para conseguirlo?

-Fundamental. Fundamental porque fueron los que estuvieron ahí siempre; ellos me motivaron, me incentivaron, cuando me tocó atravesar algún bajón me ayudaron a levantarme. Influyeron en todo, no sólo en el tenis, sino en todo lo que hice en mi vida. Con mi familia tenemos una relación muy especial y les debo gran parte de lo que hice y de lo que soy.

-¿Cómo fue atravesar dos etapas tan especiales y complicadas, como lo son la infancia y la adolescencia, en silla de ruedas?

-La verdad es que tuve una infancia y una adolescencia completamente normal. Estoy convencido de que toda persona que tenga una silla de ruedas, o lo que sea, tiene que vivir de manera natural. Cuando alguien padece una discapacidad o una condición diferente se los limita en algunos aspectos y es precisamente eso lo que hay que cambiar. Mis viejos y las personas que me rodeaban siempre me hicieron sentir que soy uno más y que podía hacer lo que quisiera más allá de todo. Lo importante es cambiarle la conciencia a la gente, que no piense que por tener una silla de ruedas uno no puede vivir lo mismo que cualquier otra persona.

-¿Qué le dirías a los chicos que padecen algún tipo de discapacidad y sueñan con ser deportistas profesionales?

-Que se sacrifiquen, que lo intenten. Nadie puede decirles que no, ninguna persona tiene derecho a limitarlos. Los límites se los pone uno mismo y si se quiere, éstos no existen. Les diría que vayan por su sueño, sea el deporte, el estudio o cualquier otro aspecto. Inténtenlo, lleven una vida normal; nadie puede decirles como tienen que vivir, esa es una búsqueda que recae únicamente en ellos.

-¿Cuál es tu sueño a nivel profesional? ¿Qué es lo máximo, eso que ya desde chico aspirabas a conquistar y todavía no lo lograste?

-Siempre soñé con ganar un Grand Slam. Ya lo hice en dobles, sin embargo quiero lograrlo en singles y siento que tengo las posibilidades, así que lo voy a intentar hasta el día que me retire. El gran objetivo que tiene todo chico cuando empieza es ser el número uno del mundo; entonces, alcanzar eso significaría algo muy importante. La idea es seguir trabajando, la realidad es que no sé si me dará, si seré capaz, pero yo me siento con las condiciones y con la capacidad necesaria para poder lograrlo. Solamente queda sacrificarse, entrenarse y ver si el futuro está dado para que yo sea el primero del ranking mundial. Si eso no se consigue, el día que me retire quiero tener la tranquilidad de saber que exprimí al máximo mis capacidades y que di todo de mi para ser el mejor deportista que pueda. Si eso alcanza para ser el 1 del mundo, bienvenido sea.

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Campeón en el pasto inglés

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