Thierry Henry transformó a Romelu Lukaku en el arma letal del equipo belga, que busca llegar a su primera final.

La unión que hace la fuerza

Julián Rozencwaig

28 DE MARZO DE 2018

Enfrentar a un arquero, hasta al más imbatible del mundo, el más ágil y perspicaz de todos, supone una tarea sencilla para un delantero belga como Romelu Lukaku después de vivir años bajo condiciones indignas. Más fácil aún es convertir un gol para un jugador que de niño bebía inconscientemente un vaso de leche con un mayor porcentaje de agua debido a la falta de recursos económicos, que resistía el baño helado ante la carencia de temperaturas calientes, que veía a su madre llorar por las condiciones en las que convivían y que mentía en el colegio para no quedar apartado de un grupo en el que el debate surgía de la final de Champions League 2002 y la volea extraordinaria de Zinedine Zidane que situaba como campeón a Real Madrid.
Detrás del goleador de 25 años incide Thierry Henry, exdelantero francés de Barcelona, Arsenal de Inglaterra y campeón del mundo en 1998 y de la Eurocopa 2000, curiosamente disputada en Holanda y Bélgica, tierra en la que hoy ejerce su función de entrenador asistente en el seleccionado nacional, como si el destino señalara indicios y pistas del futuro en pequeños detalles. Por sus logros obtenidos con “Les Bleus”, entre otras causalidades, es que Tití asesora al entrenador Roberto Martínez en su equipo.
A partir del 26 de agosto de 2016, cuando fue designado en su nuevo cargo tras su retiro como futbolista en 2014 e inició su nuevo empleo de comentarista que aún continúa ejerciendo en la cadena televisiva Sky Sports, el francés de 40 años reforzó las habilidades de Lukaku. No hace falta más que analizar los números para corroborarlo: desde su llegada, convirtió 23 goles en 22 partidos. Previamente, 17 tantos en 51 encuentros.
“La unión hace la fuerza”, reza el lema del país belga impuesto posteriormente a la Revolución de 1830 que logró su independencia. El atacante que se desempeña en Manchester United está dentro de una estructura en la que sus compañeros centran sus miradas y sus objetivos en esa figura que corre y muestra su corpulencia con la camiseta número 9 en la espalda para que el resultado sea una victoria.
40 goles en 73 enfrentamientos lo empoderan como el mayor goleador en la historia futbolística de su nación. Sobre Henry, admitió que le explica consejos acerca de cómo atacar el espacio y otras técnicas acordes a un delantero de sus características. “Tití es lo mejor que me pasó”, dijo el jugador que junto a su compañero intentarán terminar las jugadas colectivas distintivas de su equipo, porque los goles de Lukaku también son los goles de Henry.

Enfrentar a un arquero, hasta al más imbatible del mundo, el más ágil y perspicaz de todos, supone una tarea sencilla para un delantero belga como Romelu Lukaku después de vivir años bajo condiciones indignas. Más fácil aún es convertir un gol para un jugador que de niño bebía inconscientemente un vaso de leche con un mayor porcentaje de agua debido a la falta de recursos económicos, que resistía el baño helado ante la carencia de temperaturas calientes, que veía a su madre llorar por las condiciones en las que convivían y que mentía en el colegio para no quedar apartado de un grupo en el que el debate surgía de la final de Champions League 2002 y la volea extraordinaria de Zinedine Zidane que situaba como campeón a Real Madrid.

Detrás del goleador de 25 años emerge la figura de Thierry Henry, exdelantero francés de Barcelona, Arsenal de Inglaterra y campeón del mundo en 1998 y de la Eurocopa 2000, curiosamente disputada en Holanda y Bélgica, tierra en la que hoy ejerce su función de entrenador asistente en el seleccionado nacional, como si el destino señalara indicios y pistas del futuro en pequeños detalles. Por sus logros obtenidos con “Les Bleus”, entre otras causalidades, es que Tití asesora al entrenador Roberto Martínez en su equipo.

A partir del 26 de agosto de 2016, cuando fue designado en su nuevo cargo tras su retiro como futbolista en 2014 e inició su nuevo empleo de comentarista que aún continúa ejerciendo en la cadena televisiva Sky Sports, el francés de 40 años reforzó las habilidades de Lukaku. No hace falta más que analizar los números para corroborarlo: desde su llegada, convirtió 23 goles en 22 partidos. Previamente, 17 tantos en 51 encuentros.

“La unión hace la fuerza”, reza el lema del país belga impuesto posteriormente a la Revolución de 1830 que logró su independencia. El atacante que se desempeña en Manchester United está dentro de una estructura en la que sus compañeros centran sus miradas y sus objetivos en esa figura que corre y muestra su corpulencia con la camiseta número 9 en la espalda para que el resultado sea una victoria.

40 goles en 73 enfrentamientos lo empoderan como el mayor goleador en la historia futbolística de su nación. Sobre Henry, admitió que le explica consejos acerca de cómo atacar el espacio y otras técnicas acordes a un delantero de sus características. “Tití es lo mejor que me pasó”, dijo el jugador que junto a su compañero intentarán terminar las jugadas colectivas distintivas de su equipo, porque los goles de Lukaku también son los goles de Henry.

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