“Hicimos lo que pudimos, no nos podemos reprochar nada” aclamó Sergio Ramos entre lágrimas al final del partido que dejaba afuera a la Selección española frente a la anfitriona, Rusia. 

Termina mal lo que mal empieza

Hugo Moray

28 DE MARZO DE 2018

“Hicimos lo que pudimos, no nos podemos reprochar nada” aclamó Sergio Ramos entre lágrimas al final del partido que dejaba fuera a la Selección española frente a la anfitriona, Rusia. Y quizá sea verdad, quizás a los jugadores no haya nada que recriminarles; es un Mundial, cualquiera sale a darlo todo en el campo.
Lo cierto es que desde los amistosos previos (ante Suiza y Túnez) hasta hoy, el equipo español no ha estado a la altura. Ha sido fiel a su estilo, sí, pero con poca verticalidad, previsible en todo momento, sin la presión tras pérdida habitual, sin crear peligro al arco rival y con una fragilidad defensiva fuera de lo común. De qué sirve doblar o triplicar los pases completados de tu rival si luego en apenas 7 tiros a puerta te terminan marcando 6 goles.
Por mucho que destituir a Lopetegui del cargo de seleccionador haya sido lógico, la Federación Española de Fútbol tendría que habérselo pensado dos veces antes de dinamitar el entorno de la concentración. Jamás sabremos si realmente eso ha afectado a los jugadores y al juego mostrado por el equipo. A Fernando Hierro se le entregó una tarea envenenada y bastante ha hecho con aceptar el reto. De igual manera, dejar a Iniesta, el único jugador desequilibrante que tienes en el banco y hacerle jugar solo media hora cuando ves que no estás creando situaciones de ataque, es criticable.
Esa ha sido otra: las críticas de la prensa. Los jugadores se mostraron molestos por las críticas que recibían por parte de los medios españoles. Thiago Alcántara llegó a decir que: “No nos están ayudando, se supone que estamos todos unidos para intentar ganar la copa”. ¿Desde cuándo la prensa tiene que alentar? ¿No se supone que estamos para informar?
De Gea cometiendo errores jamás vistos en él, Busquets no encontraba al compañero ideal en el mediocentro, Piqué desconocido, poco de Silva o Asensio, Diego Costa frustrado arriba viendo como ninguno de sus desmarques tenía continuidad. Si hay que salvar a uno, que sea Isco.
Hoy en el Luzhniki se ha visto una selección que creyó en la clasificación y otra que no. Rusia, sin hacer nada del otro mundo, permaneciendo estructurada atrás y aprovechando un error de Piqué, se ha plantado en la tanda de penales.
Pero ya es parte del pasado. Este Mundial de locos sigue y ahora para España toca volver a casa y empezar a pensar en crear otro proyecto y seguir apostando por el juego que tantos éxitos le dio en el pasado.

Quizá sea verdad, quizás a los jugadores no haya nada que recriminarles: es un Mundial, cualquiera sale a darlo todo en el campo. Pero lo cierto es que desde los amistosos previos (ante Suiza y Túnez) hasta hoy, el equipo español no ha estado a la altura. Ha sido fiel a su estilo, sí, pero con poca verticalidad, previsible en todo momento, sin presión tras la pérdida habitual, sin crear peligro en el arco rival y con una fragilidad defensiva fuera de lo común. ¿De qué sirve doblar o triplicar los pases completados de tu rival si luego en apenas 7 tiros a puerta te terminan marcando 6 goles?

Por mucho que destituir a Lopetegui del cargo de seleccionador haya sido lógico, la Federación Española de Fútbol tendría que habérselo pensado dos veces antes de dinamitar el entorno de la concentración. Jamás sabremos si realmente eso ha afectado a los jugadores y al juego mostrado por el equipo. A Fernando Hierro se le entregó una tarea envenenada y bastante ha hecho con aceptar el reto. De igual manera, dejar a Iniesta, el único jugador desequilibrante que tiene, en el banco y hacerle jugar solo media hora cuando que no se está creando situaciones de ataque, es criticable.

Esa ha sido otra: las críticas de la prensa. Los jugadores se mostraron molestos por las críticas que recibían por parte de los medios españoles. Thiago Alcántara llegó a decir : “No nos están ayudando, se supone que estamos todos unidos para intentar ganar la copa”. ¿Desde cuándo la prensa tiene que alentar? ¿No se supone que tiene que estar para informar?

De Gea cometiendo errores jamás vistos en él, Busquets no encontraba al compañero ideal en el mediocentro, Piqué desconocido, poco de Silva o Asensio, Diego Costa frustrado arriba viendo como ninguno de sus desmarques tenía continuidad. Si hay que salvar a uno, que sea Isco.

Hoy en el Luzhniki se ha visto una selección que creyó en la clasificación y otra que no. Rusia, sin hacer nada del otro mundo, permaneciendo estructurada atrás y aprovechando un error de Piqué, se ha plantado en la tanda de penales.

Pero ya es parte del pasado. Este Mundial imprevisible sigue y ahora para España toca volver a casa y empezar a pensar en crear otro proyecto y seguir apostando por el juego que tantos éxitos le dio en el pasado.

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