Es tiempo de renovación, de recambio. Desde la Copa América de 1993 que Argentina no logra un trofeo oficial y, a pesar de tener al mejor del mundo, se le sigue negando la cima.

Caemos para aprender a levantarnos

Nahuel Gala @nahueGala

28 DE MARZO DE 2018

Parece como si el clima de la Ciudad de Buenos Aires se contagiara de lo que sentimos en este momento. Como si el gris que se disipa por la Capital Federal se confundiera con la tristeza de que la Selección Argentina quedara eliminada nuevamente de una Copa del Mundo. Pero el fútbol de nuestro país pide a gritos una reestructuración urgente, con una idea clara y un proyecto que seguir. Respetando plazos, pensando a futuro, apostando por juveniles, que lo inmediato no ocurra tan prontamente, que se prepare, se piense, se analice y se ejecute. Argentina es un conjunto plagado de estrellas que representan de la mejor manera posible a esta nación a lo largo y a lo ancho del planeta. Lamentablemente, llega un momento en el que los resultados no se dan y el ansiado deseo de victoria enceguece la realidad. Tanto querer levantar un trofeo, tanto querer estar en la cima, que se desvía el foco principal: el proceso. Uno que murió cuando José Pékerman dejó el cargo de entrenador tras caer en cuartos de final del Mundial de Alemania 2006. Famoso por su formación de novatos junto a Hugo Tocalli, su asistente, lograron que la albiceleste se afianzara con el título en los Campeonatos del Mundo Sub-20 de 1997, 2001, 2005 y 2007. La mayor, desafortunadamente, no logra una copa internacional desde 1993. Un cuarto de siglo sin consagrarse.
A la hora de regenerar esa semilla perdida, hay varios equipos que se pueden tomar como grandes ejemplos para imitar. Para empezar, es necesario tener una organización fundamental en la Asociación del Fútbol Argentino, algo que no sucede porque además de que fue intervenida hace unos años, los escándalos con respecto al sueldo de los jugadores generaron un contundente paro de futbolistas en su momento. Si cada uno tira para su lado es muy complicado salir a flote. Asimismo, la función de los más jóvenes es indispensable. De los últimos cinco Mundiales Sub-20, en Rusia estuvieron presentes solo dos integrantes de aquellos planteles: Nicolás Tagliafico (2011) y Cristian Pavón (2015). En cambio, Uruguay, por ejemplo, aportó once. Entre ellos Martín Campaña (2009), Nahitan Nández (2015) y Rodrigo Bentancur (2017).
Organizar la futura camada es muy importante. Educar entrenadores, dirigentes, futbolistas, preparadores físicos, ayudantes de campo, puede servir para que lo cosechado rinda sus frutos. La Federación Alemana de Fútbol aporta un gran respaldo a sus 36 clubes de élite (18 de Bundesliga y 18 de 2. Bundesliga, segunda división profesional) para que fomenten la educación amateur a jugadores hasta la categoría Sub-21. Los directores técnicos de las categorías Sub-9 hasta Sub-19 obligatoriamente deben ser full time. Los teutones son los principales artífices de seguir una idea sin derribarla en el largo camino que conlleva: en la Eurocopa del 2000, disputada en Bélgica y Holanda, cayeron en fase de grupos por primera vez en su historia. Luego perdieron la final de la Copa del Mundo de Corea-Japón contra Brasil 2 a 0. En el Campeonato Europeo de Portugal 2004 volvieron a caer en primera ronda. Fue así que, en el Mundial del 2006, albergado en su nación, terminaron en el tercer puesto. Dos años más tarde, en la Eurocopa de Austria y Suiza cayeron en la final ante España 1 a 0, resultado que se repetiría en las semifinales de Sudáfrica 2010 en Durban Stadium ante el mismo rival. En Ucrania y Polonia, donde se celebró el Campeonato Europeo del 2012, también sufrieron la caída en esa instancia, esta vez a manos de Italia. No dejaron de creer y de seguir su proyecto. Finalmente, en Brasil 2014, alzaron la Copa del Mundo en el Maracaná. Joachim Löw, entrenador desde el 2007, no bajó la cabeza y siguió al mando ante tantas derrotas pero que trajeron lo que deseaba. Hace once años es quien dirige a Die Mannschaft y renovó contrato hasta finalizar Qatar 2022. En este milenio, Alemania tuvo solo cuatro: Erich Ribbeck, Rudi Völler, Jürgen Klinsmann y Löw. Argentina, en cambio, tuvo nueve entre Marcelo Bielsa (asumió en 1999) y Jorge Sampaoli.
Un estilo diferente como el inglés sigue esta línea de restauración e ideología de recambio hace ya tiempo. En Alemania 2006 cayeron con Portugal en octavos de final con la recordada expulsión a un inocente y joven Wayne Rooney que los dejó con uno menos hasta que, tras 120 minutos, Ricardo (arquero portugués) paró tres penales y le dejó servida la serie a un Cristiano Ronaldo de 21 años que sellaría la clasificación y eliminación de los británicos anotando desde la pena máxima que definió la serie. De ahí a Sudáfrica 2010 pasaron cuatro temporadas, jugadores mucho más maduros de mente y edad: Frank Lampard, Steven Gerrard, John Terry y una selección con un promedio de edad de más de 28 años entre 23 convocados. Inglaterra quedó eliminada en octavos contra el conjunto de Löw por 4 a 1. Roy Hodgson, entrenador inglés en Brasil 2014, reforzó con nuevos jugadores un plantel plagado de leyendas indiscutibles pero que estaban en las últimas con la camiseta de Los Tres Leones. De todos modos, quedaron afuera en primera ronda en el grupo que compartieron con Uruguay, Italia y la sorpresiva Costa Rica que llegó a estar entre los ocho mejores. Tras tantas caídas, y al quedar eliminados en octavos de final de la Eurocopa de Francia 2016 contra la histórica Islandia, el reclutamiento de jóvenes comenzó. En el 2017, Inglaterra logró la Copa del Mundo Sub-17 y Sub-20, el Campeonato Europeo Sub-19 y el Torneo Esperanzas de Toulon en Francia. Jugadores como Trent Alexander-Arnold (19) del Liverpool, Ruben Loftus-Cheek (22) del Crystal Palace, Marcus Rashford (20) del Manchester United, Dele Alli (24) del Tottenham Hotspur y Raheem Sterling (23) del Manchester City integran los citados por Gareth Southgate para dar frescura y energía a un equipo que carecía de juventud hace años. Maneras de mirar hacia adelante.
Estas naciones europeas dieron la nota por estructurar sus divisiones inferiores y organizar el fútbol con proyección mirando hacia adelante, que es todo lo contrario a Argentina. De todos modos, nunca es tarde. La reconstrucción es posible si la AFA está dispuesta a que suceda. Queda en manos de los dirigentes que se renueve la manera en que nuestro amado deporte consiga reabastecerse ya que quedó en añicos tras el 4 a 3 sufrido ante Francia en octavos de Rusia 2018. Indudablemente, los entrenadores y jugadores que vengan de ahora en más también deberán ser respetados como parte del proceso dirigencial y futbolístico que se sugiere que haya. Hace rato que la selección no gana un título oficial, pero para estar en la cima primero hay que saber estar al borde del abismo y ponerse en cuestión por qué las cosas no vienen saliendo como se espera. Darse cuenta de que no todo va por el lado de tener al mejor jugador del mundo sino saber complementarlo con juveniles que, a futuro, ganen experiencia y afiancen un grupo en temporadas por venir. Es hora del recambio, sin echar a nadie, solo enfatizarse en quiénes cumplieron un ciclo y le dejan lugar a los más jóvenes y quiénes todavía tienen cuerda para seguir guiando a este conjunto a la gloria que se les niega hace 25 años.

Parece como si el clima de la Ciudad de Buenos Aires se contagiara de lo que sentimos en este momento. Como si el gris que se disipa por la Capital Federal se confundiera con la tristeza de que la Selección Argentina quedara eliminada nuevamente de una Copa del Mundo. Pero el fútbol de nuestro país pide a gritos una reestructuración urgente, con una idea clara y un proyecto que seguir.

Respetando plazos, pensando a futuro, apostando por juveniles, que lo inmediato no ocurra tan prontamente, que se prepare, se piense, se analice y se ejecute. Argentina es un conjunto plagado de estrellas que representan de la mejor manera posible a esta nación a lo largo y a lo ancho del planeta. Lamentablemente, llega un momento en el que los resultados no se dan y el ansiado deseo de victoria enceguece la realidad.

Tanto querer levantar un trofeo, tanto querer estar en la cima, que se desvía el foco principal: el proceso. Uno que murió cuando José Pékerman dejó el cargo de entrenador tras caer en cuartos de final del Mundial de Alemania 2006. Famoso por su formación de novatos junto a Hugo Tocalli, su asistente, lograron que la albiceleste se afianzara con el título en los Campeonatos del Mundo Sub-20 de 1997, 2001, 2005 y 2007. La mayor, desafortunadamente, no logra una copa internacional desde 1993. Un cuarto de siglo sin consagrarse.

A la hora de regenerar esa semilla perdida, hay varios equipos que se pueden tomar como grandes ejemplos para imitar. Para empezar, es necesario tener una organización fundamental en la Asociación del Fútbol Argentino, algo que no sucede porque además de que fue intervenida hace unos años, los escándalos con respecto al sueldo de los jugadores generaron un contundente paro de futbolistas en su momento. Si cada uno tira para su lado es muy complicado salir a flote. Asimismo, la función de los más jóvenes es indispensable.

De los últimos cinco Mundiales Sub-20, en Rusia estuvieron presentes solo dos integrantes de aquellos planteles: Nicolás Tagliafico (2011) y Cristian Pavón (2015). En cambio, Uruguay, por ejemplo, aportó once. Entre ellos Martín Campaña (2009), Nahitan Nández (2015) y Rodrigo Bentancur (2017).

Organizar la futura camada es muy importante. Educar entrenadores, dirigentes, futbolistas, preparadores físicos, ayudantes de campo, puede servir para que lo cosechado rinda sus frutos. La Federación Alemana de Fútbol aporta un gran respaldo a sus 36 clubes de élite (18 de Bundesliga y 18 de 2. Bundesliga, segunda división profesional) para que fomenten la educación amateur a jugadores hasta la categoría Sub-21. Los directores técnicos de las categorías Sub-9 hasta Sub-19 obligatoriamente deben ser full time.

Los teutones son los principales artífices de seguir una idea sin derribarla en el largo camino que conlleva: en la Eurocopa del 2000, disputada en Bélgica y Holanda, cayeron en fase de grupos por primera vez en su historia. Luego perdieron la final de la Copa del Mundo de Corea-Japón contra Brasil 2 a 0. En el Campeonato Europeo de Portugal 2004 volvieron a caer en primera ronda. Fue así que, en el Mundial del 2006, albergado en su nación, terminaron en el tercer puesto.

Dos años más tarde, en la Eurocopa de Austria y Suiza cayeron en la final ante España 1 a 0, resultado que se repetiría en las semifinales de Sudáfrica 2010 en Durban Stadium ante el mismo rival. En Ucrania y Polonia, donde se celebró el Campeonato Europeo del 2012, también sufrieron la caída en esa instancia, esta vez a manos de Italia. No dejaron de creer y de seguir su proyecto. Finalmente, en Brasil 2014, alzaron la Copa del Mundo en el Maracaná.

Joachim Löw, entrenador desde el 2007, no bajó la cabeza y siguió al mando ante tantas derrotas pero que trajeron lo que deseaba. Hace once años es quien dirige a Die Mannschaft y renovó contrato hasta finalizar Qatar 2022. En este milenio, Alemania tuvo solo cuatro: Erich Ribbeck, Rudi Völler, Jürgen Klinsmann y Löw.

Argentina, en cambio, tuvo nueve entre Marcelo Bielsa (asumió en 1999) y Jorge Sampaoli. Un estilo diferente como el inglés sigue esta línea de restauración e ideología de recambio hace ya tiempo.

En Alemania 2006 cayeron con Portugal en octavos de final con la recordada expulsión a un inocente y joven Wayne Rooney que los dejó con uno menos hasta que, tras 120 minutos, Ricardo (arquero portugués) paró tres penales y le dejó servida la serie a un Cristiano Ronaldo de 21 años que sellaría la clasificación y eliminación de los británicos anotando desde la pena máxima que definió la serie.

De ahí a Sudáfrica 2010 pasaron cuatro temporadas, jugadores mucho más maduros de mente y edad: Frank Lampard, Steven Gerrard, John Terry y una selección con un promedio de edad de más de 28 años entre 23 convocados. Inglaterra quedó eliminada en octavos contra el conjunto de Löw por 4 a 1.

Roy Hodgson, entrenador inglés en Brasil 2014, reforzó con nuevos jugadores un plantel plagado de leyendas indiscutibles pero que estaban en las últimas con la camiseta de Los Tres Leones. De todos modos, quedaron afuera en primera ronda en el grupo que compartieron con Uruguay, Italia y la sorpresiva Costa Rica que llegó a estar entre los ocho mejores. Tras tantas caídas, y al quedar eliminados en octavos de final de la Eurocopa de Francia 2016 contra la histórica Islandia, el reclutamiento de jóvenes comenzó.

En el 2017, Inglaterra logró la Copa del Mundo Sub-17 y Sub-20, el Campeonato Europeo Sub-19 y el Torneo Esperanzas de Toulon en Francia. Jugadores como Trent Alexander-Arnold (19) del Liverpool, Ruben Loftus-Cheek (22) del Crystal Palace, Marcus Rashford (20) del Manchester United, Dele Alli (24) del Tottenham Hotspur y Raheem Sterling (23) del Manchester City integran los citados por Gareth Southgate para dar frescura y energía a un equipo que carecía de juventud hace años.

Estas naciones europeas dieron la nota por estructurar sus divisiones inferiores y organizar el fútbol con proyección mirando hacia adelante, que es todo lo contrario a Argentina. De todos modos, nunca es tarde. La reconstrucción es posible si la AFA está dispuesta a que suceda. Queda en manos de los dirigentes que se renueve la manera en que nuestro amado deporte consiga reabastecerse ya que quedó en añicos tras el 4 a 3 sufrido ante Francia en octavos de Rusia 2018.

Indudablemente, los entrenadores y jugadores que vengan de ahora en más también deberán ser respetados como parte del proceso dirigencial y futbolístico que se sugiere que haya. Hace rato que la Selección no gana un título oficial, pero para estar en la cima primero hay que saber estar al borde del abismo y ponerse en cuestión por qué las cosas no vienen saliendo como se espera.

Darse cuenta de que no todo va por el lado de tener al mejor jugador del mundo sino saber complementarlo con juveniles que, a futuro, ganen experiencia y afiancen un grupo en temporadas por venir. Es hora del recambio, sin echar a nadie, solo enfatizarse en quiénes cumplieron un ciclo y le dejan lugar a los más jóvenes y quiénes todavía tienen cuerda para seguir guiando a este conjunto a la gloria que se les niega hace 25 años.

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