El Fútbol Club Barcelona, durante la Guerra Civil española, se encontraba al borde de la desaparición, pero se salvó gracias a la ayuda proveniente del otro lado del océano.

Cuando México rescató al Barcelona

Alejandro Rodríguez Tobar

28 DE MARZO DE 2018

El fútbol y los partidos políticos, algunas veces, han sido mezclados con intereses de por medio a lo largo de los años, sin importar las consecuencias. Así pasó hacia el año 1936, en España, donde había estallado la Guerra Civil entre Republicanos y Sublevados. Corría sangre por todos lados, se daban batallas por ideologías religiosas, políticas y hasta nacionalistas. Cataluña se convirtió en un bastión para los del bando comunista (Republicanos) y su club de fútbol era el símbolo de pertenencia de la comunidad, el Fútbol Club Barcelona.
Por aquel entonces, Josep Sunyol era el presidente de la institución y simpatizante de la causa republicana, afición que al final le costaría la vida. En agosto de 1936 fue capturado y asesinado por el bando franquista, acusado de “marxista y separatista”. Este hecho le generó una gran crisis económica al club, en el que la escasez de recursos y el revuelo político le jugaban en contra a los Culés.
Parecía ser el fin de los Blaugranas, pero por suerte para ellos, el salvavidas llegó desde América. México, con Lázaro Cárdenas como presidente, quien declaró abiertamente su apoyo al bando republicano, rechazando en su totalidad el accionar franquista y defendiendo la democracia en el país europeo. Incluso, el país azteca recibió a muchos refugiados españoles que huían del conflicto bélico que se desarrollaba en el viejo continente. La comunidad catalana en México se unió y, gestionado por el presidente Cárdenas, en 1937 el Barcelona fue a una gira de partidos por el continente americano, buscando recursos para zafar de la crisis económica.
El club fue recibido en el puerto de Veracruz como un símbolo de la democracia y la libertad, aunque en sus jugadores se notaban los estragos de la guerra, ya que no tenían ni para comprar cigarrillos.
Ubicados en territorio norteamericano, el Barcelona fue una sensación. Con una gira que estaba pactada para ocho partidos y que terminó siendo de 14, diez en México y cuatro en Estados Unidos, la recaudación de fondos también aumentó de 12.000 dólares a 15.000.
Al final, esa sería la salvación del club catalán, que logró sobreponerse a la crisis y a la represión franquista durante años, para convertirse hoy en un grande de Europa, pero que estuvo cerca de desaparecer y de esta forma la historia del fútbol mundial hubiera sido otra.
De los 23 jugadores que fueron a la gira, 12 se radicaron en el país norteamericano, destacando a Martí Vantolrá, que fue goleador del Atlante, e incluso, uno de sus hijos jugó en la Selección Mexicana, participando en el Mundial 1970. Gracias a México y a Lázaro Cárdenas, el Barcelona logró sobrevivir. El resto es historia.

El fútbol y los partidos políticos, algunas veces, han sido mezclados con intereses de por medio a lo largo de los años, sin importar las consecuencias. Así pasó hacia el año 1936, en España, donde había estallado la Guerra Civil entre Republicanos y Sublevados. Corría sangre por todos lados, se daban batallas por ideologías religiosas, políticas y hasta nacionalistas. Cataluña se convirtió en un bastión para los del bando comunista (Republicanos) y su club de fútbol era el símbolo de pertenencia de la comunidad, el Fútbol Club Barcelona.

Por aquel entonces, Josep Sunyol era el presidente de la institución y simpatizante de la causa republicana, afición que al final le costaría la vida. En agosto de 1936 fue capturado y asesinado por el bando franquista, acusado de “marxista y separatista”. Este hecho le generó una gran crisis económica al club, en el que la escasez de recursos y el revuelo político le jugaban en contra a los Culés.

Parecía ser el fin de los Blaugranas, pero por suerte para ellos, el salvavidas llegó desde América. México, con Lázaro Cárdenas como presidente, quien declaró abiertamente su apoyo al bando republicano, rechazando en su totalidad el accionar franquista y defendiendo la democracia en el país europeo. Incluso, el país azteca recibió a muchos refugiados españoles que huían del conflicto bélico que se desarrollaba en el viejo continente. La comunidad catalana en México se unió y, gestionado por el presidente Cárdenas, en 1937 el Barcelona fue a una gira de partidos por el continente americano, buscando recursos para zafar de la crisis económica.

El club fue recibido en el puerto de Veracruz como un símbolo de la democracia y la libertad, aunque en sus jugadores se notaban los estragos de la guerra, ya que no tenían ni para comprar cigarrillos.

Ubicados en territorio norteamericano, el Barcelona fue una sensación. Con una gira que estaba pactada para ocho partidos y que terminó siendo de 14, diez en México y cuatro en Estados Unidos, la recaudación de fondos también aumentó de 12.000 dólares a 15.000.

Al final, esa sería la salvación del club catalán, que logró sobreponerse a la crisis y a la represión franquista durante años, para convertirse hoy en un grande de Europa, pero que estuvo cerca de desaparecer y de esta forma la historia del fútbol mundial hubiera sido otra.

De los 23 jugadores que fueron a la gira, 12 se radicaron en el país norteamericano, destacando a Martí Vantolrá, que fue goleador del Atlante, e incluso, uno de sus hijos jugó en la Selección Mexicana, participando en el Mundial 1970. Gracias a México y a Lázaro Cárdenas, el Barcelona logró sobrevivir. El resto es historia.

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