El argentino Ricardo Gareca, quien fue el verdugo de Perú en 1985, estuvo al mando del conjunto peruano en el Mundial de Rusia tras 36 años de ausencia, en un acontecimiento que solo el futbol puede brindar.

El entrenador argentino que fue el verdugo de Perú en 1985, estuvo al mando del equipo peruano en un Mundial tras 36 años de ausencia.

 

Ricardo Gareca, de villano a héroe

Santiago Janavel (@santi_jana)

28 DE MARZO DE 2018

Muchas veces al ver una película de superhéroes se especula acerca de quién será el villano que azotará a la ciudad y que pondrá en peligro a todos los ciudadanos, o bien cuándo aparecerá el héroe mítico con poderes especiales y valores únicos que salvará al mundo. Otras veces la trama se vuelve un poco más complicada, el supuesto salvador al final se vuelve villano o, más raro y desconcertante para el público, el malo de la película termina revirtiendo su postura inicial. ¿Pero qué tendrá que ver esto con el fútbol y con la selección peruana? El fútbol, uno de los deportes más hermosos del mundo, por suerte no es lineal, no tiene factores establecidos, ni siempre es predecible. Raro como pocos, suele sorprender a todos con historias y anécdotas como está.
El 30 de junio de 1985 la Selección Argentina, liderada por Diego Armando Maradona, se jugaba la clasificación al Mundial de México 1986 en el último partido de las Eliminatorias como local en El Monumental ante el duro conjunto peruano del recordado mediocampista Luis Reyna. La derrota en Lima por 1-0 siete días atrás, donde Maradona fue completamente anulado por el ya mencionado volante inca, obligaba a la Selección Argentina, que compartía el grupo A junto a Perú, Colombia y Venezuela, a obtener un empate. El encuentro comenzó acorde a lo que el público local esperaba, ya que a los 12 minutos tras un centro de Maradona, Pedro Pasculli luego de una gran media vuelta marcaba el 1-0. Perú descontó a los 23 minutos con un tanto de José Velázquez y pasó a comandar las riendas del partido a los 39 luego de que convirtiese Gerónimo Barbadillo, demostrando que aquel seleccionado peruano era uno de las mejores de la historia.
Faltanto 10 minutos para el final parecía que Argentina se vería obligado a buscar la clasificación en el repechaje. Sin embargo, apareció Daniel Pasarella por derecha, remató al arco y luego de un desvío en el arquero Eusebio Acasuzo y en el palo, la pelota quedó en la línea para que el héroe de la noche, Ricardo Gareca, convirtiera un gol histórico. Justamente 364 días después, asombrosamente sin Gareca entre los convocados, Argentina se consagraría campeón en tierra azteca y el Diego inmortalizaría el mejor gol de la historia de los mundiales. Difícil habrá sido para los peruanos, luego de caer por un global de 5-1 frente a Paraguay en el repechaje, olvidarse de aquel tipo de pelo largo que a falta de unos pocos minutos le arrebató la idea de jugar el mundial. Pero el fútbol siempre te da y te quita.
Paradójicamente en 2018, 33 años después de aquella eliminación y 36 del último mundial disputado por Perú, la película tendría un mismo actor pero otro final. La selección andina vencería en el repechaje a Nueva Zelanda y ocuparía el último cupo perteneciente a Sudamérica, con las figuras de Jefferson Farfán, Paolo Guerrero y de Ricardo Gareca, el gran entrenador argentino que luego quedaría como héroe nacional.

Muchas veces al ver una película de superhéroes se especula sobre quién será el villano que azotará a la ciudad y que pondrá en peligro a todos los ciudadanos, o bien sobre cuándo aparecerá el héroe mítico con poderes especiales y valores únicos que salvará al mundo. Otras veces la trama se vuelve un poco más complicada y el supuesto salvador al final se vuelve villano o, más raro y desconcertante para el público, el malo de la película termina revirtiendo su postura inicial. ¿Pero qué tendrá que ver esto con el fútbol y con la selección peruana? El fútbol, uno de los deportes más hermosos del mundo, por suerte no es lineal, no tiene factores establecidos, ni siempre es predecible. Raro como pocos, suele sorprender a todos con historias y anécdotas como esta.

El 30 de junio de 1985 la Selección Argentina, liderada por Diego Armando Maradona, se jugaba la clasificación al Mundial de México 1986 en el último partido de las Eliminatorias como local en El Monumental ante el duro conjunto peruano del recordado mediocampista Luis Reyna. La derrota en Lima por 1-0 siete días atrás, donde Maradona fue completamente anulado por el ya mencionado volante inca, obligaba a la Selección Argentina, que compartía el grupo A junto a Perú, Colombia y Venezuela, a obtener un empate. El encuentro comenzó acorde a lo que el público local esperaba, ya que a los 12 minutos tras un centro de Maradona, Pedro Pasculli luego de una gran media vuelta marcaba el 1-0. Perú descontó a los 23 minutos con un tanto de José Velázquez y pasó a comandar las riendas del partido a los 39 luego de que convirtiese Gerónimo Barbadillo, demostrando que aquel seleccionado peruano era uno de las mejores de la historia. Faltanto 10 minutos para el final parecía que Argentina se vería obligado a buscar la clasificación en el repechaje. Sin embargo, apareció Daniel Pasarella por derecha, remató al arco y luego de un desvío en el arquero Eusebio Acasuzo y en el palo, la pelota quedó en la línea para que el héroe de la noche, Ricardo Gareca, convirtiera un gol histórico. Justamente 364 días después, asombrosamente sin Gareca entre los convocados, Argentina se consagraría campeón en tierra azteca y el Diego inmortalizaría el mejor gol de la historia de los mundiales. Difícil habrá sido para los peruanos, luego de caer por un global de 5-1 frente a Paraguay en el repechaje, olvidarse de aquel tipo de pelo largo que a falta de unos pocos minutos le arrebató la idea de jugar el mundial. Pero el fútbol siempre te da y te quita.

En 2018, 33 años después de aquella eliminación y 36 del último mundial disputado por Perú, la película tendría al mismo actor pero otro final. La selección andina vencería en el repechaje a Nueva Zelanda y ocuparía el último cupo perteneciente a Sudamérica, con las figuras de Jefferson Farfán, Paolo Guerrero y de Ricardo Gareca, el gran entrenador argentino que, a pesar de quedar eliminado en la fase de grupos, se transformó en un héroe nacional.

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