En el once inicial de la selección rusa, surge un apellido atípico de esa zona: Mario Fernandes. 

En el once inicial de la selección rusa, surge un apellido atípico de ese país: Mario Fernandes. 
Por Agustín Zorrilla.En el once inicial de la selección rusa, surge un apellido atípico de esa zona: Mario Fernandes. 

 

Un lateral brasilero suelto en Rusia

Por Agustín Zorrilla.

28 DE MARZO DE 2018

Sus cualidades le hicieron sonar para el Real Madrid en el 2011 cuando aún jugaba en Brasil. Sin embargo, el CSKA de Moscú fue más rápido para hacerse el lateral, que se ha convertido en uno de los pilares de Rusia desde su nacionalización.
Luego de marcar un gol en la victoria del Gremio sobre el Avaí, por la Serie A de Brasil en 2011, Mario le dijo a su compañero de cuarto: “Mañana vas a oír de mí”. Al amanecer del día siguiente, el lateral gremista se convirtió en tapa de los diarios nacionales al rechazar la convocatoria de la selección brasileña para el segundo amistoso contra la Argentina: “Con 20 años, Mario Fernandes, el lateral de Gremio, se negó a defender a Brasil, a diferencia de los muchos jugadores jóvenes que darían todo por estar en su lugar”, compartían los medios locales.
Nunca explicó las razones que lo llevaron a tomar aquella decisión. La selección verdeamarelha estaba dirigida por Mano Menezes, quién lo había convocado para el primer encuentro, pero no disputó ni un minuto del juego, a pesar de entrenar como titular. Según declaraciones de la familia, expresó su malestar a la comisión técnica y que no se sentía cómodo en el ambiente del combinado nacional.
Otra versión, fue que lo expulsaron del equipo al enterarse de que había ido a un burdel, aunque su padre salió a defenderlo. “Mario siguió sus principios, no vendió su alma para jugar en Brasil. No fue a un burdel, simplemente salió con su novia”, fueron las declaraciones hechas a la revista brasileña Placar.
Luego de la polémica, Mario Fernandes mantuvo su foco en el torneo local con su club y fue elegido el mejor lateral derecho del campeonato en 2011. Al año siguiente, fue traspasado al CSKA Moscú de Rusia por 10.5 millones de euros, donde ganó seis títulos nacionales y jugó seis partidos en la Champions League.
Fue nombrado para la selección en 2014 luego del Mundial, cuando Brasil pasó a manos de Dunga, bajo la justificación de que “todo el mundo merece una segunda oportunidad”. El nombre de Fernandes en la lista generó críticas negativas por parte de los brasileños, quienes lo consideraban un traidor luego de despreciar el llamado de Menezes tres años atrás. De esta manera jugó únicamente un tiempo, sustituyendo a Danilo en la goleada 4 a 0 a Japón.
Mientras la selección de Dunga no encontraba el rumbo futbolístico, Mario tomó la decisión más drástica: quería ser ruso. El presidente, Vladímir Putin, le concedió en julio de 2016 la ciudadanía al defensa brasileño del CSKA Moscú, quien defiende la camiseta rusa desde 2017. Al no disputar encuentros oficiales con Brasil, podía cambiar de seleccionado sin ningún inconveniente y debutó en el partido amistoso Rusia 4 - Corea del Sur 2, disputado ese año en Moscú.
“Desde que estoy en Rusia, siempre fui recibido con gran cariño, estoy feliz, y no pienso más en la selección de Brasil, que está bien servida de jugadores. Siempre quise tener pasaporte ruso. No me arrepiento de nada”, afirmó el jugador. Incluso sus representantes expresan que ya sabe más extractos del himno ruso que del brasileño. El lateral brasilero es feliz en tierras moscovitas


Sus cualidades le hicieron sonar para el Real Madrid en el 2011 cuando aún jugaba en Brasil. Sin embargo, el CSKA de Moscú fue más rápido para hacerse el lateral, que se ha convertido en uno de los pilares de Rusia desde su nacionalización.

Luego de marcar un gol en la victoria del Gremio sobre el Avaí, por la Serie A de Brasil en 2011, Mario le dijo a su compañero de cuarto: “Mañana vas a oír de mí”. Al amanecer del día siguiente, el lateral gremista se convirtió en tapa de los diarios nacionales al rechazar la convocatoria de la selección brasileña para el segundo amistoso contra la Argentina: “Con 20 años, Mario Fernandes, el lateral de Gremio, se negó a defender a Brasil, a diferencia de los muchos jugadores jóvenes que darían todo por estar en su lugar”, compartían los medios locales.

Nunca explicó las razones que lo llevaron a tomar aquella decisión. La selección verdeamarelha estaba dirigida por Mano Menezes, quién lo había convocado para el primer encuentro, pero no disputó ni un minuto del juego, a pesar de entrenar como titular. Según declaraciones de la familia, expresó su malestar a la comisión técnica y que no se sentía cómodo en el ambiente del combinado nacional.

Otra versión, fue que lo expulsaron del equipo al enterarse de que había ido a un burdel, aunque su padre salió a defenderlo. “Mario siguió sus principios, no vendió su alma para jugar en Brasil. No fue a un burdel, simplemente salió con su novia”, fueron las declaraciones hechas a la revista brasileña Placar.

Luego de la polémica, Mario Fernandes mantuvo su foco en el torneo local con su club y fue elegido el mejor lateral derecho del campeonato en 2011. Al año siguiente, fue traspasado al CSKA Moscú de Rusia por 10.5 millones de euros, donde ganó seis títulos nacionales y jugó seis partidos en la Champions League.

Fue llamado para la selección en 2014 luego del Mundial, cuando Brasil pasó a manos de Dunga, bajo la justificación de que “todo el mundo merece una segunda oportunidad”. El nombre de Fernandes en la lista generó críticas negativas por parte de los brasileños, quienes lo consideraban un traidor luego de despreciar el llamado de Menezes tres años atrás. De esta manera jugó únicamente un tiempo, sustituyendo a Danilo en la goleada 4 a 0 a Japón.

Mientras la selección de Dunga no encontraba el rumbo futbolístico, Mario tomó la decisión más drástica: quería ser ruso. El presidente, Vladímir Putin, le concedió en julio de 2016 la ciudadanía al defensa brasileño del CSKA Moscú, quien defiende la camiseta rusa desde 2017. Al no disputar encuentros oficiales con Brasil, podía cambiar de seleccionado sin ningún inconveniente y debutó en el partido amistoso Rusia 4 - Corea del Sur 2, disputado ese año en Moscú.

“Desde que estoy en Rusia, siempre fui recibido con gran cariño, estoy feliz, y no pienso más en la selección de Brasil, que está bien servida de jugadores. Siempre quise tener pasaporte ruso. No me arrepiento de nada”, afirmó el jugador. Incluso sus representantes expresan que ya sabe más extractos del himno ruso que del brasileño. El lateral brasilero es feliz en tierras moscovitas.

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