El equipo sudamericano jugó como más cómodo se siente, le ganó a Arabia Saudita y se clasificó a los octavos de final. 

Uruguay, el clásico ganador

Facundo Catalini @FacuCatalini

28 DE MARZO DE 2018

Dos muros en la defensa, dos faros en ataque y un maestro en el banco de los suplentes. Sin un juego vistoso, sin mucha tenencia ni ataques coordinados como el Barcelona de Pep Guardiola. Este es, precisamente, el Uruguay del Maestro Tabárez.
En el primer partido frente a Egipto, los Charrúas lograron sacar los tres puntos gracias a una pelota parada en el último minuto que José María Giménez mandó al fondo de la red de cabeza. Hoy, se impusieron de forma similar. Otra pelota parada, un error del arquero de Arabia Saudita, y, esta vez a los 23 minutos del primer tiempo, Luis Suárez aprovechó que tenía el arco a su merced y marcó su primer gol en el Mundial de Rusia. Además, fue su tanto número 52 en sus 100 partidos con la camiseta celeste puesta.
Uruguay es, sin dudas, lo analógico en la era digital del fútbol. El capitán, Diego Godín, y su compañero de zaga, José María Giménez, conforman una dupla central bastantes aceitada, ya que juegan en el Atlético Madrid de Diego Pablo Simeone. Juntos hacen que Uruguay se haga fuerte de arriba, tanto en defensa como en ataque. En el medio, con Rodrigo Betancur, combina algo del nuevo fútbol. De lo digital. El exvolante de Boca Juniors le da movilidad y salida con buen pase, como el fútbol de hoy en día pregona. En ataque tiene dos faros de referencia: Luis Suarez y Edinson Cavani. Ambos goleadores en sus equipos y en la selección (52 y 43 respectivamente). Y en el banco está Oscar Washington Tabárez, un maestro de escuela primaria que logró estar parado –ahora sentado por una neuropatía crónica que padece, que lo obliga a usar bastón y a veces movilizarse en carros motorizados- frente a un grupo selecto de futbolistas que a lo largo de 12 años consecutivos lo mantuvieron en ese sitio privilegiado.
Aunque Uruguay tiene con que modernizarse, ellos son fieles a su forma. Son férreos en defensa, no dudan en sacarla del estadio si el rival está presionando la salida, si se puede salir jugando bienvenido sea, pero no juegan a la tenencia y a generar el espacio a través del toque. Uruguay espera. Tranquilo. Aguanta y ataca rápidamente. Y cuando hay una falta cerca del área o el equipo rival le concede un córner, ellos están en su salsa. Ese es el momento en el que llenan el jardín del arquero contrario con jugadores altos y ahí es donde más lastiman. En la pelota parada. Y no hay nada de jugadas de pizarrón, algo que la era digital quiso cambiar. Es el centro y que gane el más fuerte. Así es como gana Uruguay.
Y así fue como ganó Uruguay los dos partidos que jugó hasta ahora en Rusia 2018. Así fue como Uruguay se metió en los octavos de final de la Copa del Mundo. Así es como Uruguay define en la próxima fecha frente al seleccionado anfitrión quien va primero en el grupo A. Así es Uruguay. Analógico en la era digital del fútbol.

Dos muros en la defensa, dos faros en ataque y un maestro en el banco de los suplentes. Sin un juego vistoso, sin mucha tenencia ni ataques coordinados como el Barcelona de Pep Guardiola. Este es, precisamente, el Uruguay del Maestro Tabárez.

En el primer partido frente a Egipto, los Charrúas lograron sacar los tres puntos gracias a una pelota parada en el último minuto que José María Giménez mandó al fondo de la red de cabeza. Hoy, se impusieron de forma similar. Otra pelota parada, un error del arquero de Arabia Saudita, y, esta vez a los 23 minutos del primer tiempo, Luis Suárez aprovechó que tenía el arco a su merced y marcó su primer gol en el Mundial de Rusia. Además, fue su tanto número 52 en sus 100 partidos con la camiseta celeste puesta.

Uruguay es, sin dudas, lo analógico en la era digital del fútbol. El capitán, Diego Godín, y su compañero de zaga, José María Giménez, conforman una dupla central bastantes aceitada, ya que juegan en el Atlético Madrid de Diego Pablo Simeone. Juntos hacen que Uruguay se haga fuerte de arriba, tanto en defensa como en ataque. En el medio, con Rodrigo Betancur, combina algo del nuevo fútbol. De lo digital. El exvolante de Boca Juniors le da movilidad y salida con buen pase, como el fútbol de hoy en día pregona. En ataque tiene dos faros de referencia: Luis Suarez y Edinson Cavani. Ambos goleadores en sus equipos y en la selección (52 y 43 respectivamente). Y en el banco está Oscar Washington Tabárez, un maestro de escuela primaria que logró estar parado –ahora sentado por una neuropatía crónica que padece, que lo obliga a usar bastón y a veces movilizarse en carros motorizados- frente a un grupo selecto de futbolistas que a lo largo de 12 años consecutivos lo mantuvieron en ese sitio privilegiado.

Aunque Uruguay tiene con que modernizarse, ellos son fieles a su forma. Son férreos en defensa, no dudan en sacarla del estadio si el rival está presionando la salida, si se puede salir jugando bienvenido sea, pero no juegan a la tenencia y a generar el espacio a través del toque. Uruguay espera. Tranquilo. Aguanta y ataca rápidamente. Y cuando hay una falta cerca del área o el equipo rival le concede un córner, ellos están en su salsa. Ese es el momento en el que llenan el jardín del arquero contrario con jugadores altos y ahí es donde más lastiman. En la pelota parada. Y no hay nada de jugadas de pizarrón, algo que la era digital quiso cambiar. Es el centro y que gane el más fuerte. Así es como gana Uruguay.

Y así fue como ganó Uruguay los dos partidos que jugó hasta ahora en Rusia 2018. Así fue como Uruguay se metió en los octavos de final de la Copa del Mundo. Así es como Uruguay define en la próxima fecha frente al seleccionado anfitrión quien va primero en el grupo A. Así es Uruguay. Analógico en la era digital del fútbol.

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