Esta mañana se comunicó el deceso del árbitro italiano Sergio Gonella, el encargado de dirigir la final de la Copa del Mundo de 1978 que se desarrolló en Argentina y que consagró al seleccionado albiceleste.

Murió Gonella, testigo de la primera hazaña argentina

Agustín Loza @agustinloza25

28 DE MARZO DE 2018

En el medio de los miles y miles de papelitos esparcidos por todo el Estadio Monumental de Núñez aquel 25 de junio de 1978, y entre la euforia por los goles de Mario Kempes y Daniel Bertoni que resquebrajaron las estructuras del Antonio Vespucio Liberti, se encontraba el italiano Sergio Gonella.
El juez de aquella final de la primera Copa del Mundo disputada en Argentina, donde se vieron enfrentados el seleccionado local y Holanda, el equipo más importante de la década del 70, falleció esta mañana a los 85 años, según informó el periódico Corriere dello Sport.
Gonella fue uno de los árbitros más importantes del fútbol italiano. Nacido en Asti, el 23 de mayo de 1933, es reconocido como el primer colegiado de ese país que dirigió una definición mundialista. Todo indicaba que su vida estaba destinada a la actividad bancaria, pero dio un giro rotundo y resolvió inclinarse por el arbitraje.
Comenzó su carrera en el Calcio en 1965, y gracias a sus grandes actuaciones poco a poco fue escalando posiciones y ganando reconocimiento. En 1972 fue ascendido como árbitro de la UEFA, liga en la que llegó a ser el juez de una de las finales de la Supercopa de Europa entre Bayern Munich y Dinamo Kiev, donde el elenco ucraniano se consagró por primera vez.
Su apogeo llegó en 1978 cuando fue convocado para dirigir el Mundial en Argentina. Estuvo presente en el Estadio José María Minella de Mar del Plata para ser el réferi del encuentro entre Brasil y España, que terminó en un aburrido empate sin goles.
Sin embargo, el duelo más importante que dirigió se jugó el 25 de junio en Buenos Aires. La albiceleste venció a Holanda por 3-1 consiguiendo su primer campeonato y, a pesar de lo que pasaba puertas afuera del Monumental, el pueblo festejó una alegría entre tanto sufrimiento, y Gonella fue testigo privilegiado de ese momento.
En dicho encuentro, tuvo que tomar una decisión curiosa: impidió que el holandés René van de Kerkhof jugara con un dudoso vendaje que tenía en una de sus muñecas, más parecía un yeso. Tras la advertencia del capitán de la celeste y blanca Daniel Passarella, el italiano decidió que el delantero europeo juegue con la condición de que mojara la banda que cubría su articulación, para no perjudicar al resto de los jugadores.
Luego de ese duelo histórico, el árbitro decidió abandonar la actividad. Ya había cumplido el sueño más grande que cualquiera de sus colegas podría tener. A los 45 años, pisó por última vez una cancha para ser el encargado de imponer justicia en el deporte más popular del mundo.
Entre 1998 y 2000, fue presidente de la Asociación Italiana de Árbitros. Sin dudas, Gonella fue un referente en su actividad. El arbitraje italiano siempre tuvo una buena reputación en el fútbol internacional. No por nada, la AIA suma en la lista tres finales de Copas del Mundo.
24 años después de la experiencia de 1978, Pierluigi Collina fue el juez de la goleada de Brasil a Alemania por 3-0 en la definición de Corea-Japón 2002, mientras que, en 2014, Nicola Rizzoli arbitró la recordada final entre los teutones y Argentina, comandada por Lionel Messi. El triunfo fue para los europeos por 1-0 en tiempo suplementario.
Gonella, además de haber sido pionero en dirigir partidos de esta envergadura internacional, fue el encargado de dar el pitazo final para que los argentinos se sientan en la cima del mundo por primera vez en la historia, por eso, su deceso, también marca la partida de un protagonista de aquel 25 de junio histórico que quedará grabado para siempre en la memoria de los aficionados futboleros.

En el medio de los miles y miles de papelitos esparcidos por todo el Estadio Monumental de Núñez aquel 25 de junio de 1978, y entre la euforia por los goles de Mario Kempes y Daniel Bertoni que resquebrajaron las estructuras del Antonio Vespucio Liberti, se encontraba el italiano Sergio Gonella.
El juez de aquella final de la primera Copa del Mundo disputada en Argentina, donde se vieron enfrentados el seleccionado local y Holanda, el equipo más importante de la década del 70, falleció esta mañana a los 85 años, según informó el periódico Corriere dello Sport.
Gonella fue uno de los árbitros más importantes del fútbol italiano. Nacido en Asti, el 23 de mayo de 1933, es reconocido como el primer colegiado de ese país que dirigió una definición mundialista. Todo indicaba que su vida estaba destinada a la actividad bancaria, pero dio un giro rotundo y resolvió inclinarse por el arbitraje.
Comenzó su carrera en el Calcio en 1965, y gracias a sus grandes actuaciones poco a poco fue escalando posiciones y ganando reconocimiento. En 1972 fue ascendido como árbitro de la UEFA, liga en la que llegó a ser el juez de una de las finales de la Supercopa de Europa entre Bayern Munich y Dinamo Kiev, donde el elenco ucraniano se consagró por primera vez.
Su apogeo llegó en 1978 cuando fue convocado para dirigir el Mundial en Argentina. Estuvo presente en el Estadio José María Minella de Mar del Plata para ser el réferi del encuentro entre Brasil y España, que terminó en un aburrido empate sin goles.
Sin embargo, el duelo más importante que dirigió se jugó el 25 de junio en Buenos Aires. La albiceleste venció a Holanda por 3-1 consiguiendo su primer campeonato y, a pesar de lo que pasaba puertas afuera del Monumental, el pueblo festejó una alegría entre tanto sufrimiento, y Gonella fue testigo privilegiado de ese momento.
En dicho encuentro, tuvo que tomar una decisión curiosa: impidió que el holandés René van de Kerkhof jugara con un dudoso vendaje que tenía en una de sus muñecas, más parecía un yeso. Tras la advertencia del capitán de la celeste y blanca Daniel Passarella, el italiano decidió que el delantero europeo juegue con la condición de que mojara la banda que cubría su articulación, para no perjudicar al resto de los jugadores.
Luego de ese duelo histórico, el árbitro decidió abandonar la actividad. Ya había cumplido el sueño más grande que cualquiera de sus colegas podría tener. A los 45 años, pisó por última vez una cancha para ser el encargado de imponer justicia en el deporte más popular del mundo.
Entre 1998 y 2000, fue presidente de la Asociación Italiana de Árbitros. Sin dudas, Gonella fue un referente en su actividad. El arbitraje italiano siempre tuvo una buena reputación en el fútbol internacional. No por nada, la AIA suma en la lista tres finales de Copas del Mundo.
24 años después de la experiencia de 1978, Pierluigi Collina fue el juez de la goleada de Brasil a Alemania por 3-0 en la definición de Corea-Japón 2002, mientras que, en 2014, Nicola Rizzoli arbitró la recordada final entre los teutones y Argentina, comandada por Lionel Messi. El triunfo fue para los europeos por 1-0 en tiempo suplementario.
Gonella, además de haber sido pionero en dirigir partidos de esta envergadura internacional, fue el encargado de dar el pitazo final para que los argentinos se sientan en la cima del mundo por primera vez en la historia, por eso, su deceso, también marca la partida de un protagonista de aquel 25 de junio histórico que quedará grabado para siempre en la memoria de los aficionados futboleros.

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