Inglaterra dio el primer paso hacia el cambio cultural a través del deporte con mayor visibilización en el mundo: el fútbol masculino.

Inglaterra, dando el puntapie a la diversidad

Lucila Coccia

28 DE MARZO DE 2018

Salirse de la norma en una sociedad mal acostumbrada a encasillar todo de manera binaria sigue siendo difícil, más si desde el Estado o las instituciones no se promueve el respeto a lo diverso.

Luego de 28 años que la Organización Mundial de la Salud excluyó a la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales, los ambientes siguen siendo hostiles para las comunidades disidentes. En su gran mayoría, los encargados de promover un deporte masivo como el fútbol hacen oídos sordos a esta problemática, excepto las instituciones Inglesas, que para combatir este tabú, comenzaron en el 2013 a brindar soporte e impulsar a quienes quieran "salir del clóset".

Greg Clarke, el presidente de la Asociación de Fútbol, quién en un principio aconsejó a los jugadores a no exponer sus preferencias afectivas, abrazó la causa y propuso que lo hagan en grupo para generar conciencia, recibir un mayor respaldo y apaciguar los comentarios ofensivos que puedan recibir por parte de las aficiones. Por otro lado, Arsene Wenger, el mítico ex-entrenador del Arsenal, expresó su apoyo y remarcó la importancia de un espíritu abierto. "No se trata solo de ganar, un club de fútbol está en primera línea sobre los valores”.
Inglaterra carga con el pasado trágico que tuvo como protagonista a Justin Fashanu, el primer futbolista en declararse homosexual en actividad. Son un enigma las razones que lo llevaron a dar la noticia en el diario “The Sun” en 1990, tan solo a 5 meses del dictamen de la OMS, y las repercusiones lejos de ser positivas fueron humillantes. Ni la afición, ni sus compañeros de equipo lo acompañaron. Incluso su hermano expresó: "Yo temía que la gente creyera que yo era gay también. Yo era un tipo duro, jugaba en el Wimbledon, un equipo de chicos duros”, cayendo en el estigma de como son los homosexuales, incluso le ofreció 100 mil dólares para que lo mantenga oculto.
Luego de un desfile por diferentes clubes de Inglaterra, Estados Unidos, Nueva Zelanda y Australia, en 1994 Justin decidió retirarse, pero el gran escándalo llegó 4 años después cuando fue acusado de agresión sexual a un estadounidense menor de edad, tiempo más tarde se comprobó que era falso, pero ya no había vuelta atrás. La condena social por sus preferencias sexuales y por la supuesta violación fue tan grande que el inglés se quitó la vida ese mismo año.
Para que este nivel de hostigamiento no vuelva a ocurrir en el país se llevó a cabo desde la directiva de la liga inglesa la utilización de la bandera arcoiris representativa de la comunidad LGBTIQ (lesbianas, gays, bisexuales, trans, intersexual, queer) en las cintas de capitán y en los cordones de todos los jugadores y árbitros durante la fecha 13 en 2016, también en apoyo a los y a las hinchas. Este gesto, sumado a las actividades realizadas en las inmediaciones de los estadios y con la difusión en redes sociales, la Premier League busca visibilizar el trabajo hecho por clubes y sus grupos de apoyo para recibir a los aficionados, independientemente de su raza, género u orientación sexual. El apoyo por parte de los seguidores es fundamental para que los futbolistas profesionales puedan vivir su libertad abiertamente, por lo que en una encuesta realizada por la asociación Stonewall en 2016 preocupó a las instituciones ya que: un 72% de los aficionados al fútbol han escuchado insultos homófobos en un evento deportivo.
A pesar de ello, dentro del grupo de personas que asisten regularmente a los estadios existen los clubes de fans lgbtiq, en Arsenal están los pioneros “Gay Gooners”, en Liverpool, Brighton and Hove Albion, Manchester City, Chelsea y Norwich City también se imitó esta propuesta, aunque siguen siendo solo un tercio de los 92 clubes profesionales de Inglaterra.
Si bien los hombres que hablaron abiertamente sobre su sexualidad son muy pocos: entre ellos el estadounidense Robbie Rogers, y el alemán Thomas Hitzlsperger, quienes compitieron en la liga inglesa. No se logró la “salida de closet” masiva, pero Inglaterra marca un camino a seguir y a imitar en todas las ligas del mundo ya que comprendieron el rol que ocupa el futbolista en la crianza de los niños y niñas. Y lo fundamental que es que crezcan con referentes no heterosexuales ya que contribuye a que aprendan sobre el respeto y la diversidad.

Greg Clarke, el presidente de la Asociación de Fútbol, quien en un principio aconsejó a los jugadores a no exponer sus preferencias afectivas, abrazó la causa y propuso que lo hicieran en grupo para generar conciencia, recibir un mayor respaldo y apaciguar los comentarios ofensivos que puedan recibir por parte de las aficiones.

Por otro lado, Arsene Wenger, el mítico ex-entrenador del Arsenal, expresó su apoyo y remarcó la importancia de un espíritu abierto. "No se trata solo de ganar, un club de fútbol está en primera línea sobre los valores”.

Inglaterra carga con el pasado trágico que tuvo como protagonista a Justin Fashanu, el primer futbolista en declararse homosexual en actividad. Son un enigma las razones que lo llevaron a dar la noticia en el diario “The Sun” en 1990, tan solo a 5 meses del dictamen de la OMS, y las repercusiones lejos de ser positivas fueron humillantes. Ni la afición, ni sus compañeros de equipo lo acompañaron.

Incluso su hermano expresó: "Yo temía que la gente creyera que yo era gay también. Yo era un tipo duro, jugaba en el Wimbledon, un equipo de chicos duros”, cayendo en el estigma de cómo son los homosexuales. Incluso le ofreció 100 mil dólares para que lo mantuviera oculto.

Luego de un desfile por diferentes clubes de Inglaterra, Estados Unidos, Nueva Zelanda y Australia, en 1994 Justin decidió retirarse, pero el gran escándalo llegó cuatro años después cuando fue acusado de agresión sexual a un estadounidense menor de edad, tiempo más tarde se comprobó que era falso, pero ya no había vuelta atrás.

La condena social por sus preferencias sexuales y por la supuesta violación fue tan grande que el inglés se quitó la vida ese mismo año.

Para que este nivel de hostigamiento no vuelva a ocurrir en el país se llevó a cabo desde la directiva de la liga inglesa la utilización de la bandera arcoiris representativa de la comunidad LGBTIQ (lesbianas, gays, bisexuales, trans, intersexual, queer) en las cintas de capitán y en los cordones de todos los jugadores y árbitros durante la fecha 13 en 2016, también en apoyo a los y a las hinchas.

Este gesto, sumado a las actividades realizadas en las inmediaciones de los estadios y con la difusión en redes sociales, refleja que la Premier League busca visibilizar el trabajo hecho por clubes y sus grupos de apoyo para recibir a los aficionados, independientemente de su raza, género u orientación sexual.

El apoyo por parte de los seguidores es fundamental para que los futbolistas profesionales puedan vivir su libertad abiertamente, pero lo que reflejó una encuesta realizada por la asociación Stonewall en 2016 preocupó a las instituciones: un 72% de los aficionados al fútbol han escuchado insultos homófobos en un evento deportivo.

A pesar de ello, dentro del grupo de personas que asisten regularmente a los estadios existen los clubes de fans lgbtiq, en Arsenal están los pioneros “Gay Gooners”; en Liverpool, Brighton and Hove Albion, Manchester City, Chelsea y Norwich City también se imitó esta propuesta, aunque siguen siendo solo un tercio de los 92 clubes profesionales de Inglaterra.

Los hombres que hablaron abiertamente sobre su sexualidad son muy pocos: entre ellos el estadounidense Robbie Rogers, y el alemán Thomas Hitzlsperger, quienes compitieron en la liga inglesa. Si bien no se logró la “salida de closet” masiva, Inglaterra marca un camino a seguir y a imitar en todas las ligas del mundo ya que comprendieron el rol que ocupa el futbolista en la crianza de los niños y niñas. Y lo fundamental que es que crezcan con referentes no heterosexuales ya que contribuye a que aprendan sobre el respeto y la diversidad.

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