La República Islámica de Irán condena la presencia femenina en los estadios de fútbol y muchas son las que burlan los controles policiales con barbas y pelucas.

La mujer iraní, a la cancha con disfraz

Daniela Simón @DanielaaSimon

28 DE MARZO DE 2018

En abril de este año, Persépolis ganó la liga de fútbol de Irán. En el estadio había 95.222 hinchas ¿cuántas mujeres había? Cinco. Solo cinco mujeres habían sorteado el control policial camufladas de hombres, debido a que su presencia está prohibida en los eventos deportivos.

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Desde principios de siglo, se visibiliza con fuerza una liberación femenina en el mundo, en Irán se la conoce como “feminismo islámico”.

Desde la Revolución iraní en 1979, se instauró en el país la República Islámica. El territorio se rige por la Sharia, el código de derecho islámico que regula las leyes, la moral y la conducta de los ciudadanos. Las leyes son arcaicas, propias del clero y de un pasado rancio. La política no es independiente de la religión, y la última palabra la tiene el ayatolá Alí Jamenei.

Las mujeres pelean desde hace tiempo contra un sistema machista y patriarcal que las oprime. Hasta marzo de 2016, sus vidas valían, para la ley, la mitad que la de un hombre. Son discriminadas con impunidad. Batallan contra restricciones al divorcio, al trabajo, a cargos políticos, al derecho penal y familiar. Luchan por suprimir las normas impuestas por la dirigencia clerical. Tienen al hiyab– el velo de uso obligatorio- como símbolo agitador por omisión.

Los eventos deportivos no escapan a la desigualdad y la dicotomía entre los sexos. Las mujeres iraníes no pueden asistir a los estadios en los que se desarrollen pruebas masculinas, con excepción al atletismo. En las tribunas no hay voces femeninas. No hay tacones, ni polleras. Para la ley, su presencia en una cancha de fútbol es un delito. No obstante, las mujeres extranjeras sí pueden hacerlo.

El 5 de septiembre del año pasado, Irán recibió a Siria en Teherán por las Eliminatorias de la Copa del Mundo. Las mujeres sirias pudieron asistir al partido; las iraníes se manifestaron en las afueras porque se les prohibió su entrada. El encuentro se jugó en el estadio Azadi, que en persa significa libertad. Vaya paradoja.

Irán es el único país que pertenece a la FIFA y que prohíbe a las mujeres en las canchas porque considera que podrían ser víctimas de abusos verbales y físicos por parte de los hombres. En 2017, el presidente de la Federación Iraní de Fútbol, Mahdi Taj, expresó: "Las canchas de fútbol no son un lugar adecuado para ellas".

En abril de este año, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y el ministro de deportes iraní, Masoud Soltanitar, asistieron al encuentro entre Tehran Esteghlal y Persépolis. La presencia del mandatario suizo significaba para las mujeres una oportunidad para alzar la voz y romper las cadenas. La activista Masih Alinejad publicó en su cuenta de Twitter: "El presidente de la FIFA estará mañana en el estadio. Desearía que las mujeres se reunieran en las afueras para pedirles a los hombres que no entren sin ellas".

Sin embargo, en la previa al inicio del partido, 35 mujeres fueron detenidas por intentar ingresar. El portavoz del Ministerio del Interior aclaró que las mujeres no fueron arrestadas, sino "trasladadas a un lugar adecuado”. Todas fueron liberadas una vez finalizado el partido.

Un día después, en el marco de una conferencia sobre igualdad e inclusión en la sede de la FIFA, en Zurich, Infantino dijo: "Le pedí al presidente iraní que considerase dar acceso a las mujeres a los estadios. Espero que esta experiencia que tuve ayer por la tarde pueda ayudar a muchas mujeres en todo el mundo".

Si FIFA no le diera la espalda a esta prohibición, según sus estatutos, el país debiera ser sancionado. El artículo 4 de la política de Derechos Humanos de FIFA indica:

"FIFA prohíbe la discriminación de cualquier país, individuo o grupo de personas por cuestiones de raza, color de piel, origen étnico, nacional o social, sexo, discapacidad, lengua, (…) o por cualquier otra razón. Asimismo, la FIFA pone especial énfasis en detectar y abordar los efectos diferenciadores en función del género, así como en promover la igualdad de género y prevenir cualquier clase de acoso, incluido el acoso sexual".

La última vez que las iraníes pudieron asistir a un partido fue el 5 de octubre de 1981. El clero ofrece resistencia y se opone a cambiar las leyes ante el pedido de las mujeres, del grupo Open Stadiums, de Infantino, hasta incluso, del presidente del país Hasán Rouhaní. La religión, esta vez, le ganó al fútbol.

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Ghonchen Ghavani fue arrestada en junio de 2014 por intentar asistir a un partido de vóley. Estuvo un año en la cárcel y salió bajo fianza.

En mayo de 2016, una mujer se disfrazó para ver al Persépolis. Publicó su foto en las redes sociales y recibió un gran porcentaje de críticas y amenazas.

En febrero de este año, Zahra Khoshnavaz burló la seguridad y logró entrar a un estadio. Confesó que rompió en llanto al sentarse en la tribuna y contemplar la cancha.

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